Hasta US$ 1 billón (millón de millones) del valor de la oferta pública inicial de SpaceX se basa en una serie de ambiciosos objetivos "moonshot" que los inversionistas deben apostar a que se alcanzarán para justificar el elevado precio que pide Elon Musk.
Según personas involucradas en la oferta récord de US$ 1,78 billones, presentaciones para inversionistas e investigaciones que circularon antes de la salida a bolsa, gran parte de la valoración se basa en la suposición de que SpaceX puede llegar a Marte con cohetes reutilizables, poner centros de datos en órbita y desempeñar un papel clave en el desarrollo de la IA.
Los inversionistas también dan por sentado que SpaceX podrá consolidar sus ventajas actuales convirtiendo a Starlink en la red de comunicaciones dominante, y que sus cohetes reutilizables ayudarán a crear nuevos mercados fuera de la Tierra.
Antes de la salida a bolsa de este viernes, algunos inversionistas actuales de la compañía, cuyo valor se disparó desde los US$ 400.000 millones de hace menos de un año, cuestionan la enorme valoración, según la cual la compañía, que registra pérdidas, cotizaría a 92 veces los ingresos del año pasado, un múltiplo que supera con creces el de otras grandes empresas tecnológicas.
Un inversionista de capital riesgo con una participación multimillonaria en SpaceX comentó, "Todo el mundo entiende que la valoración siempre requerirá una perspectiva a futuro sobre lo que llegará a ser ese negocio. Creo que la empresa podría valer alrededor de US$ 1 billón, incluso sin el centro de datos orbital".
SpaceX divide a Wall Street
Los analistas de Morningstar afirmaron que si SpaceX lograra sus ambiciosos objetivos, su precio objetivo estaría justificado, pero basándose en su desempeño actual, SpaceX solo vale US$ 780.000 millones.
Nicolas Owens, analista de renta variable de Morningstar, añadió que la salida a bolsa de SpaceX se vio impulsada por "prácticamente todos los bancos de inversión del planeta, el gran interés de los inversores por las ofertas de infraestructura de IA" y su temprana inclusión en el Nasdaq.
Sin embargo, otros se muestran más optimistas, señalando la enorme ventaja de la compañía en la fabricación de cohetes, el historial técnico de Musk y la oportunidad de mercado sin explotar en la inteligencia artificial.
Algunos inversionistas optimistas, en particular los de Silicon Valley que se han beneficiado de cerrar acuerdos en todo el imperio empresarial de Musk, tienen decenas de miles de millones de dólares en juego en el resultado.
Goldman Sachs prevé que los ingresos de SpaceX procedentes de la inteligencia artificial se multiplicarán por 100, hasta alcanzar los US$ 322.000 millones en 2030, mientras que Morgan Stanley estima que los ingresos de la compañía llegarán a los US$ 3,4 billones en 2040. Ambos bancos participan en la suscripción de la salida a bolsa.
SpaceX es, en efecto, tres negocios interconectados: el desarrollo y lanzamiento de cohetes, el suministro de internet por satélite a través de Starlink y la creación de modelos de IA y la infraestructura informática para entrenarlos y ejecutarlos.
El billonario éxito detrás de Starlink
"Nunca apuestes contra Elon Musk; este tipo lo ha hecho una y otra vez en múltiples negocios", dijo David Anderman, un inversionista en empresas espaciales que se desempeñó como asesor legal general de SpaceX.
Cuando Anderman se unió a la compañía, Musk le habló de Starlink: un plan para proporcionar acceso a Internet en todo el mundo mediante satélites de bajo coste. El empresario le dijo a su nuevo asesor jurídico general: "Genera US$ 200.000 millones en valor para que podamos ir a Marte", recuerda Anderman.
"Cuando me incorporé, la valoración de SpaceX era de US$ 32.000 millones", dijo. "Parecía una locura que este proyecto, Starlink, del que nadie había oído hablar y que ni siquiera se había lanzado todavía, fuera a valer US$ 200.000 millones. ¿Y saben qué? Ahora vale US$ 1 billón por sí solo".
Musk argumenta ahora que su dominio en el lanzamiento de cohetes, impulsado por los recientes reveses del grupo rival de Jeff Bezos, Blue Origin, y en el sector de los satélites, sitúa a su empresa en una posición privilegiada para dominar la economía espacial, incluyendo el aprovechamiento de la energía del sol para los centros de datos orbitales.
"Nunca existió una empresa con una ventaja competitiva tan sólida... Literalmente, hay que construir cohetes, averiguar cómo enviarlos al espacio y luego hacerlos reutilizables para siquiera acercarse a eso", dijo Charles Roberts, estratega jefe de inversiones de Ark Ventures, que forma parte del grupo de inversión de Cathie Wood.
"Siendo conservadores, (SpaceX) tiene una ventaja de 10 años sobre cualquier competidor realista", dijo Roberts, cuyo fondo posee más de US$ 100 millones en acciones de SpaceX.
De los cohetes a la IA: El ambicioso y arriesgado plan de Musk
La empresa espera aprovechar su posición para convertirse en el proveedor dominante de capacidad informática, ya sea para desarrollar sus propios modelos de IA líderes o para arrendar sus centros de datos a la competencia.
Los recientes acuerdos para arrendar capacidad informática a Anthropic y Google por un valor combinado de US$ 24.000 millones al año ponen de manifiesto el valor de la infraestructura terrestre existente de SpaceX.
Los centros de datos basados en satélites, que son técnicamente viables pero costosos, podrían expandir enormemente un mercado lucrativo de arrendamiento de capacidad informática a otros grupos de IA.
"Si uno mira con suficiente perspectiva, encuentra cifras increíblemente altas... todo se reduce a cómo SpaceX ejecute el plan, en qué plazos y qué tasa de descuento se aplique", dijo un inversionista con una participación multimillonaria en la empresa.
Es probable que muchos se vean influenciados por su actitud hacia el propio Musk. La reputación de este hombre de 54 años por superar los límites técnicos le ha granjeado un gran número de seguidores entre los inversores minoristas, que impulsó la valoración de su empresa automovilística Tesla, y entre los inversores de capital riesgo, que respaldó repetidamente las numerosas empresas emergentes del multimillonario.
Si cada una de las apuestas arriesgadas de la compañía resultara exitosa, su valoración actual sería alcanzable, afirmó Owens de Morningstar. "Hay que tener en cuenta que, si se trata de una inversión en este tipo de empresas, se está pagando por un escenario posible, pero no del todo probable".