El analista político de Perú y referente de empresarios en Chile, Augusto Álvarez Rodrich, contradice los ajustados números que por ahora dejan con más opciones de convertirse en Presidente de Perú a Roberto Sánchez. Para el economista es Keiko Fujimori la que tiene más posibilidades de llegar a la Casa de Pizarro.
Aunque con el 96% de las actas escrutadas, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) le da el 50,12% de las preferencias al postulante de Juntos por el Perú y un 49,88% a la representante de Fuerza Popular, el también periodista presume que lo que falta por contar dará vuelta el tablero.
Es justamente lo ajustado del resultado lo que lleva a Álvarez Rodrich a destacar la desconfianza del ciudadano peruano en una democracia que no resuelve sus problemas.
- ¿Qué lectura hace de los resultados actuales?
- En este momento lo que hay es un virtual empate donde están disputándose el voto a voto. Hay algunas tendencias que parecen reflejar que podría estar ganando Keiko Fujimori, porque una parte importante de los votos que faltan por contabilizarse vienen desde el extranjero, donde presumiblemente ella tiene más votos que Sánchez. Pero vamos a ver qué es lo que pasa.
- Pero en el voto a voto y en la encuesta de conteo rápido de Ipsos, que suele acertar al resultado definitivo, Sánchez va primero...
- El propio Alfredo Torres dijo en una entrevista que había un virtual empate. En su caso, la diferencia entre los dos candidatos en su conteo rápido era de 49,7% para Fujimori contra 50,3% para Sánchez, con una diferencia de solo 0,6 puntos. En el caso de la otra encuestadora, Datum, la diferencia era más apretada incluso: Fujimori 49,86% y Sánchez 50,14%. Eso, decían ambos, es un empate.
Además, pareciera que falta contabilizar mesas de Lima y del extranjero, lo que favorecería a Fujimori.
Pero estamos hablando de una diferencia muy pequeña, con una elección que podría definirse por 20 mil votos o menos.
Sánchez y Fujimori “son candidatos que no tienen tanto respaldo. Ambos no sumaron más de un 25% del voto en la primera vuelta y luego, en la segunda, están empatados”.
- ¿Qué significa ganar la presidencia con un margen tan ajustado?
- Es lo que ha venido ocurriendo en el Perú desde hace por lo menos dos o tres elecciones. La del año 2016 se determinó por 40 mil votos, cuando Pedro Pablo Kuczynski derrotó por ese margen a Keiko Fujimori. La del año 2021 se definió por 44 mil votos. Es muy poco y esta elección podría definirse incluso por menos.
¿Qué es lo que esto deja en evidencia? Que son candidatos que no tienen tanto respaldo. Ambos no sumaron más de un 25% del voto en la primera vuelta y luego, en la segunda, están empatados.
El tema de fondo es que hay una distancia muy grande de la gente respecto de la política y de los políticos en el Perú. Hay una desconfianza en la manera como funciona la democracia.
El Barómetro de las Américas, una encuesta que se hace anualmente desde Canadá hasta Chile, refleja que somos el país con mayor desconfianza en las instituciones y en la democracia, porque se siente que no funciona bien. Y cuando la democracia no funciona bien es porque no funciona para resolver problemas específicos y concretos de la gente: la seguridad, las oportunidades fundamentales. Eso no camina y la gente está muy molesta con cómo funciona la democracia. Por tanto, las elecciones no le parecen un evento que vaya a cambiar su vida para bien.
Riesgos de vacancia
- ¿Cómo pondera los riesgos de inestabilidad y de vacancia en el nuevo ciclo político?
- Me da la impresión de que Fujimori tendría una mayor capacidad de organización y de establecer alianzas y pactos con otros partidos para sacar adelante un gobierno que requiere coaliciones, porque nadie tiene mayoría en el Congreso.
Ella tiene 22 votos en un Senado que cuenta con 60 posiciones. Tiene un tercio de ese Senado. Eso le permite bloquear iniciativas como vacancias o reformas constitucionales. Pero para gobernar necesita hacer alianzas con otras fuerzas, y enhorabuena que sea así, porque el fujimorismo, cuando ha tenido mayorías muy fuertes, no se ha comportado institucionalmente bien.
- ¿Y si gana Sánchez?
- Sería más complicado, porque tiene una bancada parlamentaria donde hay gente de pensamiento muy distinto y con agendas que, de muchas maneras, significan un quiebre con fundamentos democráticos.
Lleva en sus filas a personas vinculadas al terrorismo, que han participado o siguen representando movimientos vinculados a Sendero Luminoso. Lleva también a gente como Antauro Humala, que cree que la violencia es una manera de resolver problemas en la sociedad, además de sostener ideas tan extravagantes como declararle la guerra a Chile o secuestrar al rey de España para traerlo al Perú y ajusticiarlo.
También lleva personas vinculadas a la minería ilegal. Él mismo ha sido su abanderado durante los últimos cinco años en el Congreso. Eso va a significar pactos complicados.
Además, en la parte económica tiene una dispersión de ideas muy amplia: desde gente que cree que se debe quebrar la independencia del Banco Central hasta quienes creen que se debe impulsar una nueva Constitución. Hay un mosaico muy grande que puede impedir alcanzar acuerdos básicos dentro de su propio equipo.