El equipo económico encabezado por Jorge Quiroz perfecciona el proyecto de reconstrucción y desarrollo que el Presidente Kast presentará mañana al país.
Los objetivos serían: 1) en lo inmediato, completar una reconstrucción “en forma” en Viña del Mar, Ñuble y Biobío que dé una respuesta del Estado a las necesidades de vivienda de damnificados por incendios no atendidos debidamente hasta ahora; 2) impulsar el crecimiento económico y elevarlo hacia el fin del período presidencial a 4%, recuperándose desde el 2% actual; 3) recuperar la disciplina fiscal que desde hace años se ha relajado e hizo perder a la economía chilena atributos distintivos, que lo situaron en un lugar de privilegio en el mundo para invertir y crear riqueza.
Entre los instrumentos para lograr el primer objetivo estarían un Fondo de Emergencia para Ñuble y Bíobio, aceleración de la entrega de viviendas en Viña del Mar y acciones para reactivar la construcción con medidas tributarias transitorias, como exención del IVA y otras de facilitación regulatoria que no requieren ley.
“Una compensación subiendo otros impuestos es la receta para no llegar a puerto. Insistir en que la rebaja corporativa favorece solo a los ricos desconoce que en economías abiertas, menores impuestos aceleran inversiones”.
Para una recuperación rápida del crecimiento y el empleo se sabe que las medidas mencionadas, aplicadas a nivel nacional, confieren un torque muy favorable para reiniciar una reactivación. No se descartan otros programas de fomento a la construcción de viviendas de superficies menores, que atiendan especialmente la demanda de jóvenes que por las altas tasas de interés y desempleo no han podido acceder a una vivienda, y más incentivos tributarios.
Pero la magnitud del aumento de inversión que requiere el plan haría necesario rebajar la tasa corporativa de 27%, una de las mayores de la OCDE, pese a que Chile es uno de los tres países de menor ingreso de la organización. Vía crédito tributario, la rebaja podría ser mayor en el caso de empresas que contraten trabajadores con salarios bajos. Otro incentivo potente al crecimiento sería la reintegración del sistema (con fuerte impacto para más de 100 mil empresas que proveen la mitad del empleo en Chile), revirtiendo así dos medidas del gobierno de Bachelet que están en el origen del deterioro de la economía.
Una compensación subiendo otros impuestos, como plantean algunos, es la receta para no llegar a puerto. Al insistir en que la rebaja corporativa favorece solo a los ricos se desconoce la teoría económica sobre incidencia de los impuestos: en economías abiertas, menores impuestos no aumentan principalmente rentas del capital, sino aceleran inversiones.
Disminuir tiempos de aprobación de proyectos de inversión también ayudará a ampliar la base tributaria lo que, al igual que el menor gasto público y la gradualidad en las bajas de impuestos, compensan disminuciones en recaudación para lograr el equilibrio financiero del plan.
El equilibrio fiscal habrá de lograrse con ahorro de gastos y no es honesto intelectualmente, a mi juicio, afirmar que rebajar el gasto en 3% es imposible, sea en una familia, una empresa o un país. Hemos visto ya suficiente fraude social y la gente apoya que se ponga término a un abuso que indigna a quienes con esfuerzo llevan años cumpliendo todas sus obligaciones. Esperamos que el Congreso esté a la altura y tramite con responsabilidad el proyecto.
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