El fabricante chino de vehículos eléctricos BYD comenzó a estructurar el desembarco en Chile de su tecnología de carga ultrarrápida, conocida internamente como flash charging, capaz de recuperar hasta 70% de la batería de un vehículo en cinco minutos y completar una carga en apenas 12 minutos.
La compañía ya trabaja en una estrategia local para desplegar esta infraestructura. "Traeremos este año los primeros flash charging a Chile para hacer pruebas. El próximo año deberíamos llegar con alrededor de 100 cargadores a Chile", afirmó a Señal DF la country manager de BYD Chile, Tamara Berríos.
La firma mantiene conversaciones con potenciales socios para desarrollar la futura red de carga en el país, aunque hasta ahora no ha cerrado acuerdos con ninguno. Según explicó Berríos, el plan combina una futura red de cobertura nacional con la instalación de cargadores ultrarrápidos en puntos de venta de la marca.
Sin duda, este es un punto clave de la estrategia, ya que la alianza con una marca de estaciones de servicio, le permita a BYD acceder a la capilaridad de su red tanto en ciudades como en carreteras. Según fuentes de la industria la firma estaría negociando con dos marcas potentes, porque tienen claro que la extensión geográfica es relevante para poder hacer crecer la venta de autos eléctricos.
La ejecutiva agregó que la iniciativa forma parte de una estrategia global, donde la compañía espera desplegar cerca de 1.000 cargadores desde México hacia el sur hacia fines de 2027.

Electromovilidad al alza en Chile
El momento no es menor. Chile atraviesa un boom inédito de electromovilidad: según datos de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), las ventas de vehículos enchufables crecieron 174,3% en los primeros cuatro meses de 2026, alcanzando 6.223 unidades comercializadas, impulsadas por el alza sostenida del precio de los combustibles tras la crisis del Estrecho de Ormuz.
El avance ha sido particularmente acelerado en los últimos meses. La participación de mercado de los vehículos enchufables pasó de 4% en febrero a 6% en marzo y alcanzó 10% en abril. En otras palabras, uno de cada diez autos vendidos en Chile durante ese mes fue un modelo que requiere conexión a la red eléctrica para su recarga.
En ese contexto, BYD se ha consolidado como uno de los principales actores del mercado local. La compañía lideró las ventas de vehículos eléctricos e híbridos enchufables entre enero y abril de este año, con 945 unidades comercializadas y una participación de mercado de 15,2%, según cifras de ANAC.
La apuesta por la infraestructura
La estrategia de BYD apunta a resolver uno de los principales desafíos que enfrenta la adopción masiva de vehículos eléctricos: los tiempos de carga.
La tecnología flash charging de hasta 1.500 kW permite cargar una batería al 70% en cinco minutos y completar el proceso en alrededor de 12 minutos, incluso en condiciones extremas de temperatura de hasta -30 °C.
Uno de los aspectos relevantes de la propuesta es que los cargadores podrán ser utilizados por vehículos de cualquier marca. "Los cargadores pueden cargar cualquier auto. La carga ultrarrápida está vinculada a la velocidad de carga que el vehículo admite", explicó Berríos.
Así, cualquier automóvil eléctrico compatible podrá utilizar la infraestructura, aunque solo los modelos equipados con la nueva plataforma ultrarrápida de BYD podrán aprovechar las velocidades máximas anunciadas por la compañía.
2.000 millones de euros para Europa
La estrategia de BYD se ha ido ejecutando esta semana. La compañía inauguró su primera estación de carga ultrarrápida en Reino Unido, marcando el inicio de la expansión global de su red.
El plan contempla desplegar 20.000 cargadores rápidos en China antes de que termine 2026 y otros 3.000 en Europa para 2027, incluyendo 600 solo en Reino Unido.
Para ello, la firma anunció una inversión cercana a los 2.000 millones de euros destinada al desarrollo de infraestructura en Europa.
"Es mucho dinero, ya que cada punto de recarga cuesta casi medio millón de libras", afirmó Stella Li, máxima ejecutiva internacional de BYD a Financial Times, durante la inauguración de la estación británica. Según la compañía, cada instalación tiene un costo aproximado de 580.000 euros.
Li también enfatizó la prioridad estratégica del proyecto: "Primero necesitamos construir una red de infraestructura muy sólida".
La carrera por llegar primero
La diferencia técnica respecto de otras soluciones de carga rápida es que los cargadores de BYD incorporan baterías de almacenamiento en las propias estaciones. Estas se recargan durante la noche, cuando la electricidad es más barata y existe menor demanda, permitiendo entregar grandes cantidades de energía sin generar una presión excesiva sobre las redes eléctricas locales.
Stella Li sostuvo que la carga rápida elimina "la última barrera" para que los consumidores den el salto al eléctrico. Sin embargo, los ejecutivos de la competencia mantienen escepticismo sobre la velocidad a la que BYD podrá escalar la infraestructura para el público general.
En Chile, donde BYD opera directamente desde enero de 2026 tras finalizar su relación con el importador Astara, la discusión podría ser similar. Lo que está claro es que la carrera por la infraestructura de carga ya comenzó, y la firma china busca posicionarse desde temprano en uno de los mercados de electromovilidad más dinámicos de América Latina. 