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Columnistas

Más mujeres en ciencia

CLAUDIO SEEBACH Decano Facultad de Ingeniería y Ciencias UAI

Por: Equipo DF

Publicado: Martes 24 de marzo de 2026 a las 04:00 hrs.

Entre los muchos desafíos que enfrentan las nuevas autoridades de Gobierno en materia de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación, entre los más acuciantes están sin duda las persistentes brechas de género que aún existen en estos campos del conocimiento y la creatividad. Aquello no es solo importante por la equidad en sí, pues una mayor diversidad mejora la calidad de la ciencia, reduce sesgos en la investigación, incorpora miradas y capacidades distintas, y permite el surgimiento de mujeres referentes para las nuevas generaciones.

Las cifras son confirman una paradoja: mientras las mujeres representan la mayoría de los accesos iniciales al sistema de educación superior en Chile (53% en el primer año de pregrado), su presencia disminuye drásticamente en las disciplinas STEM, la investigación avanzada y, con mayor intensidad, en los espacios de liderazgo académico y en la industria tecnológica.

“El desafío de la política pública es articular esfuerzos dispersos, evaluarlos rigurosamente y escalarlos de forma estratégica. Que el país tenga nuevamente a una mujer liderando el Ministerio de Ciencia es, sin duda, una señal prometedora”.

Hoy, poco más del 20% de la matrícula en este tipo de disciplinas corresponde a mujeres, y su participación en puestos de investigación, si bien al alza y en el promedio OCDE, bordea el 36%, con caídas adicionales a medida que ascienden en su carrera profesional. Más preocupante aún es su baja representación en la producción de nuevo conocimiento—publicaciones y patentes—, donde difícilmente superan un tercio del total.

Ante este escenario, a la cartera encabezada por la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, le tocará atacar el problema desde distintos frentes. Por de pronto, podría ser necesario trabajar con la ministra de Educación, María Paz Arzola, para apoyar una formación temprana a nivel escolar que inspire y motive el estudio de carreras científicas a niñas y adolescentes.

También resulta crítico fortalecer la progresión de las mujeres a lo largo de la carrera científica, con instrumentos que incidan en ámbitos como la contratación, la promoción y el financiamiento. Un tercer desafío será eliminar los obstáculos que impiden a las científicas transitar desde la academia a la industria, donde la subrepresentación femenina es aún más pronunciada.

Afortunadamente, tanto dentro como fuera de la academia hay experiencias que vale la pena mirar. Desde la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez, por ejemplo, hemos impulsado iniciativas como el programa Más Mujeres Científicas (+MC), el cual nos ha permitido aumentar la atracción de mujeres a las ingenierías civiles en un 33% en 2026.

A ello se suman concursos académicos dirigidos exclusivamente a profesoras e investigadoras STEM. Estas medidas han mostrado resultados positivos, pero siguen siendo insuficientes.

El desafío de política pública será articular estos esfuerzos dispersos, evaluarlos rigurosamente y escalarlos de forma estratégica. Que el país tenga nuevamente a una mujer liderando el Ministerio de Ciencia es, sin duda, una señal prometedora.

Pero, como en tantos otros ámbitos, serán las políticas implementadas y sus resultados concretos —más mujeres optando por carreras científicas, investigando, liderando y transfiriendo conocimiento— los que permitirán evaluar si estamos avanzando o simplemente describiendo, una vez más, el mismo problema.

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