Antofagasta necesitará más de 18 mil nuevos trabajadores para sostener la actividad minera durante la próxima década. Así lo proyecta el Capítulo Regional del Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería 2025 - 2034, presentado por la Alianza CCM - Eleva, que advierte que el recambio generacional será una de las principales presiones para la industria en la zona.
La cifra instala una presión adicional sobre la región que ya concentra 50% del empleo minero nacional y supera las 100 mil personas ocupadas en la industria. Según el análisis, Antofagasta sumó cerca de 20 mil empleos mineros en los últimos años, impulsada por el dinamismo de las operaciones y por el peso de las empresas proveedoras en la cadena de valor.
El informe muestra que los proveedores representan cerca de 75% de los puestos de trabajo del sector minero regional, un dato clave para entender dónde se está generando buena parte del empleo y también por dónde podría entrar el nuevo talento a la industria.
El director del Programa Eleva de Fundación Chile, Vladimir Glasinovic, advirtió que “el gran desafío que enfrentamos es asegurar la disponibilidad de capital humano para sostener el crecimiento de la industria”. El ejecutivo apuntó a que el recambio generacional asociado a los procesos de retiro aumentará la presión sobre la formación y atracción de trabajadores.
Menos jóvenes y más trabajadores senior
Uno de los puntos más sensibles del estudio está en la composición etaria de la fuerza laboral. En Antofagasta, las personas mayores de 55 años representan 17% de la dotación minera, mientras que los jóvenes menores de 29 años llegan apenas al 8%.
La brecha preocupa porque el sector deberá reemplazar a trabajadores con experiencia en áreas críticas y, al mismo tiempo, preparar nuevos perfiles para una minería más tecnologizada. En ese escenario, las empresas proveedoras aparecen con una ventaja relativa, ya que registran una participación de jóvenes menores de 30 años de 18,3%, por sobre las compañías mineras operadoras.
El diagnóstico regional se alinea con las cifras nacionales del Estudio de Fuerza Laboral 2025 - 2034. A nivel país, la gran minería requerirá 36.895 nuevos trabajadores entre 2025 y 2034. De ese total, el 87,4% responderá al reemplazo por retiro y el 12,6% estará asociado a dotación para proyectos en ejecución y evaluación.
La demanda estará concentrada en perfiles ligados a la continuidad operacional, como mantenedores mecánicos, operadores de equipos móviles y fijos, técnicos especializados y profesionales de mantenimiento.
Mujeres ganan espacio en operación y mantenimiento
El capítulo regional también muestra avances en diversidad. La participación femenina en empresas mineras de Antofagasta alcanza un 25,8%, superando el promedio nacional y consolidando a la zona como uno de los polos con mayor presencia de mujeres en la industria.
El crecimiento es relevante porque se observa en áreas que históricamente han tenido baja presencia femenina, como operación y mantenimiento. Para CCM - Eleva, ese avance abre espacio a nuevas trayectorias laborales, aunque el desafío sigue estando en la retención, el desarrollo de carrera y la formación temprana de mujeres en especialidades técnico-profesionales vinculadas a minería.
La gerenta del Consejo de Competencias Mineras, Natalia Morales también vinculó este cambio con la necesidad de preparar a la industria para nuevas exigencias tecnológicas. “Este escenario refuerza el rol estratégico del Marco de Cualificaciones para la Minería”, señaló.
Empleo local y vínculo con el territorio
Otro dato que mira el estudio es la relación entre empleo minero y territorio. Seis de cada 10 trabajadores mineros regionales viven en la misma región donde trabajan, aunque el indicador todavía se mantiene por debajo del promedio nacional.
En el caso de las empresas mineras, más de 16 mil trabajadores residen en la Región de Antofagasta, lo que refuerza el impacto económico directo de la actividad en las comunas mineras y urbanas de la zona.
Para la industria, la contratación local es un punto estratégico, no solo por su impacto territorial, sino también por la retención de talento. En una región con alta competencia por capital humano, movilidad laboral y operaciones alejadas de los centros urbanos, contar con trabajadores formados en el territorio puede reducir brechas y mejorar la estabilidad de las dotaciones.
Formación técnica
El estudio advierte que la disponibilidad de capital humano será una de las principales restricciones para el crecimiento minero en la próxima década. La cartera nacional de inversiones supera los US$ 51 mil millones y se concentra principalmente en Antofagasta, Atacama y la Macrozona Centro, lo que aumenta la urgencia de alinear la oferta educativa con las necesidades reales de la industria.
El desafío no solo pasa por cantidad de trabajadores. También por especialización. La minería está avanzando hacia operaciones con más automatización, mantenimiento especializado, análisis de datos y nuevas competencias técnicas. Según CCM - Eleva, el país triplicará la cantidad de camiones autónomos en la próxima década, pasando de 178 a 550 unidades.
En ese contexto, la articulación entre empresas, liceos técnicos, centros de formación técnica, institutos profesionales, universidades y organismos públicos será clave para responder a la demanda proyectada. El diagnóstico regional plantea fortalecer programas de prácticas, aprendices, formación dual y trayectorias formativas conectadas con los perfiles que requerirá la minería.