Este lunes, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) inició su primer Diálogo Global sobre Gobernanza de la Inteligencia Artificial (IA), para debatir temas como la seguridad, la rendición de cuentas y la supervisión humana vinculada a esta tecnología. Como antesala, se publicó el primer Informe Preliminar del Panel Científico Internacional Independiente sobre IA, creado en 2025 al alero del organismo, que reúne a expertos de todo el mundo para entregar evidencia sobre las oportunidades, los riesgos y el impacto de la IA.
El estudio señala que las capacidades de esta tecnología avanzan más rápido que los mecanismos para medirlas, gobernarlas y controlar sus riesgos, y alerta que el desarrollo de la IA está concentrado en unos pocos países y actores, tal como lo hizo el Papa León XIV en la encíclica Magnifica Humanitas.
Según el informe, los reguladores enfrentan un “dilema: necesitan evidencia para tomar decisiones de gobernanza bien fundamentadas y de gran repercusión, pero cuando esos datos estén disponibles, podría ser demasiado tarde para tomarlas, ya que la evidencia va por detrás del ritmo de desarrollo de la IA”.
También advierte que existen más de 40 tipos de instrumentos de gobernanza, pero fragmentados, concentrados a nivel corporativo y con escasa medición de efectividad.
De hecho, plantea que “la mayoría de los gobiernos de las economías avanzadas carecen del personal técnico necesario para comprender los rápidos cambios tecnológicos y adaptar a ellos los marcos de gobernanza”.
En tanto, señala que 118 países, principalmente del Sur Global, no participan en “grandes discusiones” de gobernanza de IA, y menos de un tercio de los países en desarrollo han elaborado estrategias nacionales de IA.
Concentración y soberanía
De acuerdo con el informe, la adopción de la IA se ha acelerado de forma amplia, aunque desigual, y la adopción en el “Sur Global va muy por detrás de la del Norte Global”. Además, advierte que la concentración de la infraestructura informática y de los modelos de IA en las economías avanzadas, “puede reforzar las desigualdades existentes”.
Indica que, en 2025, el 91% de los modelos destacados provino del sector privado. Además, Estados Unidos concentró el 75% del poder de cómputo de los 500 clústeres de IA, públicos y privados, más potentes del mundo, mientras que China representó el 15%.
El académico del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile, Tomás Vera, señaló que, aunque los riesgos asociados a la concentración son “altísimos”, la falta de soberanía digital en países que no son desarrolladores “no nace con la IA”, y ejemplificó con la baja presencia de proveedores de nube con soberanía local en la región.
“En Latinoamérica no tenemos ningún modelo propio. La mayoría son destilados o acomodados de otros modelos. Entonces, si seguimos dependiendo de la soberanía digital de pocos fabricantes y ellos deciden no dar el servicio o cobrar más caro, no se va a poder utilizar esa tecnología. Y eso pasa con todo lo que no sea soberano”, afirmó.
En tanto, la abogada experta en gobernanza de IA y CEO de Idónea, Catherine Muñoz, dijo que mientras no se avance en la falta de datos latinoamericanos, cómputo y talento local, esto llevará a que los sistemas de IA “sigan descontextualizados” respecto de las realidades locales, “alargando las brechas y causando más problemas”.
Riesgos y oportunidades
El informe también advierte sobre diversos riesgos en áreas como derechos humanos, seguridad, medioambiente, desinformación, salud mental, democracia y exposición de menores. Por ejemplo, señala que el 99% de los videos fabricados con IA (deepfakes), apuntan a niñas y mujeres, promoviendo la misoginia en línea, y que la persuasión de los modelos “está diseñada” para elevar su capacidad de persuasión hasta 51% post entrenamiento.
Vera afirmó que los gobiernos e instituciones a nivel global están “muy poco preparados” para enfrentar los riesgos de esta tecnología, y enfatizó en la dificultad para regular sus usos, como realizar consultas de salud mental a los modelos.
En desinformación, el académico ejemplificó con sistemas de IA capaces de crear múltiples cuentas en redes sociales, pudiendo alterar tendencias e impactar directamente en la opinión pública.
Por otro lado, el informe destaca oportunidades en áreas como la ciencia y la salud. Por ejemplo, la predicción de estructuras de proteínas, la aceleración del desarrollo de fármacos y vacunas y hasta la detección temprana de enfermedades.
Muñoz añadió que, para ampliar y capturar los beneficios de la IA, se requiere avanzar en inversión en infraestructura y talento, y “en una regulación que permita proteger a las personas de los daños, pero con un factor habilitante”.
Planteó que en el mundo existe un “problema de diagnóstico entre lo que se quiere regular y lo que se está regulando actualmente”.
Ante la velocidad del avance de la IA, criticó que “se está regulando la herramienta y no el daño”, como el enfoque de riesgos de la Unión Europea, y afirmó que se debe avanzar hacia esquemas de regulación ex post.
“Los riesgos son contextuales. Lo que no es riesgoso en Europa puede ser muy riesgoso en otro país. En Chile no somos un país desarrollador de IA; no tenemos la infraestructura y nos falta mucho talento. Si ponemos normas más restrictivas, nos vamos a quedar atrás”, afirmó.