Un adelanto de Catedrales con Amparo Noguera, Paula Luchsinger y Clemente Rodríguez
El 16 de septiembre se estrena la esperada miniserie original de Prime Video basada en la novela homónima de la escritora argentina Claudia Piñeiro. Aquí hablan tres de sus protagonistas.
Por: Sofía García-Huidobro
Publicado: Viernes 11 de septiembre de 2026 a las 16:16 hrs.
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En seis episodios, dirigidos por Fabiana Tiscornia y Pepa San Martin, la producción muestra la historia de los Sardá, una familia profundamente católica cuyas vidas se ven marcadas por la violenta muerte de Ana, la menor de las tres hermanas. La historia original tenía lugar en Buenos Aires, pero en la serie se traslada a Santiago de Chile y corre en dos tiempos: en 1986, cuando sucede el crimen, y luego en 2018, cuando Lía, la más rebelde de las hermanas vuelve al país tras 30 años viviendo en España con el fin de acompañar a su padre enfermo y ayudarlo a investigar la muerte irresuelta de Ana.
El elenco está compuesto por Alfredo Castro, Paulina García, Ignacia Baeza, Amparo Noguera, Octavia Bernasconi, Vivienne Dietz, Paula Luchsinger, Marcelo Alonso, Pablo Cerda y Clemente Rodríguez, entre otros. La serie se filmó el año pasado en Uruguay y el rodaje duró dos meses. Ahora a punto de estrenar y en plenas actividades promocionales, los actores vuelven a encontrarse.
“Fue como un reality con una banda sonora que nunca paraba en el hotel”, dice Amparo Noguera recordando el tiempo de grabación. “Fuimos como una familia”, agrega Paula Luchsinger. “Fue una experiencia tremendamente enriquecedora”, suma Clemente Rodríguez. Son los tres talentos que participan en el junket de prensa con DF MAS. Luchsinger y Noguera interpretan a Carmen en las dos épocas narrativas. Ella es la hermana mayor de las Sardá, una mujer fanática religiosa muy endurecida por el dolor. Clemente personifica a Mateo, su hijo, un joven curioso que se debate entre la obediencia a sus padres y la cercanía con su abuelo y su tía en la búsqueda de la verdad.
La novela de Piñeiro fue un gran punto de partida para preparar sus roles, coinciden los tres actores. “Más que hacer un copypaste del libro a mí me sirvió mucho su capacidad de entrar en la profundidad de los personajes para poder entenderlos, más allá de las ideas preconcebidas que uno puede tener”, señala Amparo.
Paula apunta: “Fue una responsabilidad y también un desafío, porque hay una expectativa sobre el libro. Es un honor ser parte de esta historia que habla de temas tan importantes como la memoria, la justicia, la verdad y los derechos de las mujeres”. Y Clemente suma: “En la novela los relatos están hechos desde el punto de vista de los personajes. Comprender sus deseos y sus inquietudes fue un material muy rico”.
Para lograr una continuidad entre la Carmen joven y la Carmen adulta, las actrices cuentan que tuvieron que conversar mucho. Tuvieron algunos puntos en desacuerdo, otros en los que coincidían y finalmente fueron llegando a consensos para abordar al personaje. “Sin duda la Carmen que me tocó interpretar a mí es mucho más oscura y tiene un dolor inmenso a cuestas”, dice Amparo. “Compartimos el mismo germen, pero una muerte tan traumática también cambia a esa misma persona”, acota Paula.
Sobre su relación personal con la religión que es un tema que determina la trama de Catedrales, cada uno comparte su vivencia. Parte Paula: “Me crié en un colegio y familia católica, pero un catolicismo liberal. Más allá de qué religión se trate, creo que el tema aquí es el fanatismo y cómo una ideología puede hacer que los seres humanos nos dejemos de ver, de conversar, de dialogar”.
"A mí me tocó interpretar un personaje que está cuestionándose mucho. Esa búsqueda de libertad, de emanciparse y de individuarse como ser humano que tiene un espíritu crítico son las características que mueven a Mateo dentro de la historia. Está como con una pata dentro y una pata afuera de toda esta ideología y este fanatismo", señala Clemente.
“Yo no soy una persona de mucha fe en general, más allá de que recibí una educación católica como el 99% de este país. Me da la impresión de que la fe es como la certeza y la fuerza para dirigir el mundo de una determinada manera. Tener fe es una forma bastante envidiable de vivir, siento yo. Cuando te pasas al fanatismo, implica una inflexibilidad muy peligrosa sobre el otro… Pero a mí me encantaría tener fe, sí”, admite Amparo.