Alan Greenspan murió el lunes a los 100 años por complicaciones de un Parkinson. Esa misma noche, entre los chilenos del mundo financiero volvió a circular una foto de casi 20 años atrás: el histórico expresidente de la Reserva Federal posando con un grupo de jóvenes banqueros e inversionistas nacionales.
La foto fue sacada en 2007 en una conferencia de inversionistas, en el hotel Ritz-Carlton de Miami Beach, organizada por el Deutsche Bank, que en ese entonces lideraba José Miguel Alcalde, recuerdan algunos de los presentes, Greenspan ya había salido de la Fed en 2006 y la crisis subprime todavía no estallaba.
Participaron tres expositores: Greenspan, el comentarista económico jefe del Financial Times, Martin Wolf, y el economista chileno Sebastián Edwards.
El que fue a buscar a Greenspan para que posara con el grupo, según recuerdan quienes estuvieron ahí, fue Jorge Rosenblut, en ese momento en la cima de su influencia, como exsubsecretario de los gobiernos de la Concertación y presidente de Chilectra. “Sáquese una foto con los chilenos”, le dijo al ex Presidente de la Fed.
En la foto se ve a Enrique Ostalé, José Miguel Ureta, Salvador Said, Jorge Rosenblut, Sebastián Edwards, Andrés Echeverría, Hernán Uribe y Juan Guillermo Agüero.
Edwards recuerda que le tocó sentarse al lado de Greenspan en el almuerzo y en la comida. “No éramos amigos en el sentido de que no nos visitábamos en nuestras casas, pero lo conocí bastante bien”, cuenta. El es el único chileno, y según él el único latinoamericano, citado en las memorias de Greenspan. Lo hizo por un trabajo suyo sobre populismo, tema que al estadounidense le interesaba. Después se siguieron cruzando en Jackson Hole, la cita anual de banqueros centrales que cada agosto se hace en Wyoming, frente a las montañas Grand Teton. “Nos tomábamos un trago, nos quedábamos hablando en grupo después de la cena”, cuenta.
La última conversación larga fue en el Jackson Hole previo a su retiro. Edwards presentó un paper sobre el enorme déficit externo de Estados Unidos. Su tesis era que ese desequilibrio se iba a corregir como ya había pasado antes, sin que el país terminara convertido “en un país latinoamericano”.