Tras la reunión entre los representantes de los senadores, tanto oficialistas como de oposición, con el ministro de Hacienda Jorge Quiroz, ayer miércoles, con el fin de buscar puntos de encuentro en torno al proyecto misceláneo, la anfitriona Paulina Núñez, presidenta de la corporación, entre otras cosas, señaló que “creo que habrá más espacios de acuerdo en el tema tributario que en el tema medioambiental, por ejemplo. Sin perjuicio que en el tema medioambiental también hay algunas medidas que, a lo mejor, desde alguna mirada regionalista, algunos desde la oposición, por ejemplo, podrían estar disponibles a aceptar”.
La reflexión de la senadora de RN generó esperanzas en la mayoría de la oposición, que ha centrado sus críticas en torno al ámbito tributario del proyecto del gobierno, que llama bastante la atención, sobre todo en lo que representantes del propio Ejecutivo definieron como el “corazón” de la propuesta: la rebaja del impuesto corporativo de 27% a 23%.
Sin embargo, esa mirada no es compartida por el senador PPD Pedro Araya, quien ha asumido una especie de cruzada en torno a alertar a su propio sector respecto a que “el verdadero corazón del proyecto son las normas medioambientales”. De eso conversó con Diario Financiero.
-Senado, ¿qué le parecen los dichos de la presidenta del Senado?
-De confirmarse lo que dice la senadora Núñez, se ratifica lo que vengo señalando, de que el corazón de la reforma son las normas medioambientales de permisología y, en esto, hay que decir con toda franqueza que la oposición pisó el palito y se enfrascó en una discusión tributaria en la cual el gobierno está, probablemente, mucho más llano a ceder. Espero que en este sentido la oposición entienda la importancia de defender la institucionalidad ambiental que se ha construido en los últimos 30 años en el país, porque curiosamente, esta reforma ‘por la reconstrucción’, va a terminar desmantelando la institucionalidad ambiental.
El proyecto misceláneo “no puede terminar desmantelando una institucionalidad ambiental que le entrega certeza no sólo a las empresas, también a las comunidades donde impactarán los proyectos”
-A su juicio, ¿sus pares de la oposición comprenden la importancia de esta área dentro del proyecto misceláneo?
-Creo que no la han entendido con la fuerza que se debería, porque no ha estado en la mesa de discusión como uno de los ejes centrales de lo que hay que discutir y reformar en la megarreforma. Hemos visto que el tema se ha concentrado principalmente en lo tributario y no hemos escuchado que, desde la oposición en su conjunto, se levanten propuestas en materias ambientales.
-Entonces, ¿tiene alguna expectativa respecto del paso del proyecto por la Comisión de Medio Ambiente que usted no integra?
-En lo personal, espero que el gobierno se abra a la discusión medioambiental. Y no pierdo la esperanza que entienda la importancia de que también en esta materia exista un consenso con la oposición, respecto de cómo abordar los problemas que tiene hoy día el sistema de evaluación ambiental. Ojalá la Comisión de Medio Ambiente pueda ser un espacio necesario para generar acuerdos en esa materia. Además, no hay que olvidar que hay un proyecto que es mucho más completo que la megarreforma y que aborda la nueva institucionalidad del sistema de evaluación ambiental, que perfectamente se podría discutir.
-En ese sentido, el lunes al mediodía vence el plazo para el ingreso de indicaciones. Usted tiene pronosticado presentar algunas en esta área que tanto le preocupa?
-Sin duda que presentaré indicaciones, tanto para suprimir algunas de las cosas que propone el gobierno y otras para mejorarlas. Y espero que, en la conversación que tengamos con la ministra del Medio Ambiente, se llegue a un punto medio. En esto, insistir en que la megarreforma no puede terminar desmantelando una institucionalidad ambiental que, en la práctica, le entrega certeza no solamente a las empresas sino también a las comunidades donde impactarán los distintos proyectos.