La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, reiteró este miércoles ante los senadores la necesidad de recuperar la capacidad para crecer sostenidamente más allá del 2%.
Una tarea que dijo implica lograr un aumento de la productividad o de la disponibilidad de factores, de modo de evitar la generación de presiones inflacionarias indeseadas.
Para ello, destacó la economista, se deben conjugar varios elementos. Así, expuso que “una condición mínima es disponer de un ambiente macro estable y solidez institucional. Por ello, la tarea de hacer converger la inflación a la meta de 3% dentro del horizonte de política de dos años es fundamental”, destacó.
También, añadió que “debemos tener claridad respecto del entorno global en que nos insertamos y cuáles son los riesgos que enfrentamos y las oportunidades que podemos aprovechar”.
Y mientras hizo el punto de que los riesgos se relacionan con las tensiones geopolíticas en el mundo, con amenazas a la globalización y desafíos institucionales; además mencionó las oportunidades vinculadas con la demanda de recursos estratégicos que Chile puede ofrecer, al mismo tiempo que está inmerso en un acelerado desarrollo productivo y tecnológico.
“No perdamos de vista que, cada vez que como país consensuamos una meta, logramos superar grandes desafíos”
Aprovechar las oportunidades
La pregunta, expuso Costa “es cómo aprovecharemos estas oportunidades para darle a nuestro país un nuevo impulso”.
Ante ello, puso en primer lugar “la importancia de abrir nuevas formas de enfrentar los problemas. El mundo está cambiando rápidamente. Las habilidades que aprendimos y desarrollamos en el pasado no necesariamente son las que precisaremos en el futuro”.
Ante esto, insistió en la importancia de desarrollar la capacidad de adaptación, una competencia fundamental para que personas, empresas e instituciones puedan enfrentar los desafíos actuales y futuros.
Un segundo aspecto, destacó, “es observar qué cosas que hicimos en el pasado nos ayudaron a un mejor desarrollo y qué podemos rescatar de eso para el futuro. Desde la óptica del Banco Central, surge naturalmente la importancia de los equilibrios macroeconómicos y de un marco de políticas económicas claro, creíble y estable”.
En su caso, resaltó el marco de política monetaria basado en una meta de inflación flexible de 3% a dos años plazo, complementada con un marco de tipo de cambio flexible y su efecto amortiguador de shocks externos, que se une a una regulación y supervisión financiera robusta y moderna y una política fiscal “creíble basada en reglas claras”, en un contexto de una economía abierta comercial y financieramente al mundo, y que respeta sus compromisos.
“No perdamos de vista que, cada vez que como país consensuamos una meta, logramos superar grandes desafíos. Si algo ha sido relevante para el desarrollo de Chile, ha sido nuestra capacidad de trabajar juntos, anteponiendo el bien común y privilegiando una mirada país”.