Positivas noticias traerá para la economía chilena el fin del conflicto bélico en el Medio Oriente, en caso de confirmarse la firma del acuerdo entre Estados Unidos e Irán este próximo viernes.
Entre economistas hay coincidencia en que el anuncio entregará un alivio no solo para el bolsillo a través de un menor precio de los combustibles (ver nota principal), sino también mediante una mejoría de las expectativas de consumidores y de empresas.
¿Suficiente como para mejorar las proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) desde el escuálido 1,6% actual? Ahí el consenso se disipa.
El fin del conflicto en Medio Oriente mejora el escenario principalmente porque reduce escenarios más severos, como el de precios persistentemente más altos, planteó el economista de Santander, Rodrigo Cruz.
“Una menor incertidumbre externa podría mejorar las expectativas de consumidores y empresas, favoreciendo decisiones de consumo e inversión que eventualmente se habían postergado”, agregó. Sin embargo, advirtió que no ven que este evento por sí solo sea suficiente para cambiar las proyecciones. “Lo vemos más como una reducción de riesgos que como un impulso macroeconómico adicional significativo”, dijo y confirmó sus apuestas de PIB de 1,5% y 2,8% este año y el próximo.
1,6% crecimiento del PIB este año, según la EEE.
El principal efecto a corto plazo será una menor incertidumbre externa y presión inflacionaria, por lo que el shock es positivo pero no es simétrico respecto al shock negativo de marzo, opinó el economista senior del OCEC UDP, Juan Ortiz: “Antes del conflicto el precio del petróleo Brent estaba en torno a los US$ 65 el barril. Ahora, después de la firma del acuerdo, y considerando los ajustes del mercado petrolero (transporte, recuperación de capacidad instalada, entre otros), es esperable que se mantenga sobre US$ 80 el barril. Por lo tanto, es positivo pero insuficiente para modificar en forma sustancial el escenario base”.
Si bien la reapertura del estrecho de Ormuz despeja una fuente importante de incertidumbre para la economía chilena, conviene recordar que en el corto plazo los precios internacionales del petróleo no volverían a los niveles previos al conflicto, y, probablemente continuaremos con choques relevantes de incertidumbre global, expuso el economista jefe para América Latina de Itaú, Andrés Pérez.
De momento, el alto al fuego aleja el riesgo de un menor crecimiento adicional producto de un shock de oferta persistente y “aminora los riesgos de desanclaje inflacionario”, recalcó el economista senior de Bci Estudios, Antonio Moncado.
El economista jefe de BICE, Felipe Jaque, subrayó que el país experimenta un ciclo de términos de intercambio muy elevados, con un precio del cobre bastante por arriba de las estimaciones previas, y aún así la economía no ha logrado tracción: “Sin duda una menor incertidumbre externa ayuda, pero las trabas locales parecen tener mayor peso en esta coyuntura”.
Por debajo del 2%
El investigador de Clapes UC, Ignacio Muñoz, expuso que con la caída de 0,5% en el primer trimestre, sumado a su estimación de una expansión en torno al 0,3% para el segundo, el escenario “ya resulta exigente para obtener tasas de crecimiento anuales de 2% o más para este año”.
El head of Research de XTB, Ignacio Mieres, consideró que, por ahora, ese impulso mejora el sesgo, pero no alcanza por sí solo para subir las proyecciones, “sobre todo las de este año. Buena parte de 2026 ya transcurrió bajo el shock de precios”.
“Una disminución de la incertidumbre externa y de los costos energéticos constituye un factor favorable, pero las perspectivas de crecimiento chilenas siguen determinadas principalmente por la evolución de la inversión, la productividad, las condiciones financieras y la demanda internacional por sus principales exportaciones”, concluyó Pablo Müller, director del Magíster en Desarrollo Económico, Social y Políticas Públicas de la U. Autónoma.