“Voy a contestar todo, pero en el ministerio”, señaló hace un par de semanas el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en lo que fue el inicio de una tradición de los días lunes luego del comité político ampliado que se desarrolla en La Moneda.
Se trata de un nuevo estilo de vocería muy distinto a las de sus antecesores, que preferían hablar en la sede de gobierno.
Quiroz, cuentan sus cercanos, optó por “institucionalizar” que entregará su vocería en las escaleras de acceso a Teatinos 120 luego del comité político para evitar salir en cámara caminando sin detenerse, dando la sensación de no querer responder y también explicar las decisiones económicas que se adoptan como una forma de mejorar su imagen ante la ciudadanía que lo tiene como uno de los peores evaluados.
Fue así como en una oportunidad, al comentar el resultado de un Índice de Precios al Consumidor (IPC) señaló que "veremos que el kilo de marraqueta" se mantendrá entorno a los $ 2.000 en los supermercados.
Los riesgos: funas y protestas
Pero el estilo de Quiroz de querer responder todo en la calle también lo ha expuesto a recibir epítetos de algunas personas por las alzas de precios de los combustibles y también funas de funcionarios públicos, que en una oportunidad protestaban en el acceso al ministerio y que lo obligaron a abandonar La Moneda en auto para ingresar por un acceso lateral a su oficina.
Sin embargo, el ministro a sus asesores les señaló que él no se esconde y va de frente ante los medios aunque los temas no siempre sean amables. Incluso este lunes 15 mientras se dirigía desde La Moneda al ministerio para hacer su vocería, dialogó con un taxista que le gritó “ministro, no me ha llegado el bono de las 100 lucas”. Esto en referencia a la bonificación para atenuar el impacto del alza de las bencinas ejecutada el pasado 26 de marzo.
En ese momento, Quiroz, que iba acompañado de varias cámaras y medios de comunicación, le pidió bajar el vidrio del copiloto y le pidió sus datos. “Me preocuparé de ver este tema personalmente”, le dijo y el taxista respondió “voté por usted, pero debe cumplirlo lo comprometido”, en alusión al bono de compensación por alza de combustibles para los taxistas.
Otra característica de las vocerías de Quiroz es que como es “agenda abierta”, le preguntan a veces temas que no tienen directa relación con su cartera, pero como están en la contingencia y sus pares del gabinete los evitan, terminan siendo un posible flanco para el gobierno.
De todas formas, Quiroz, fiel a su estilo de ser detallista, antes de enfrentar a los medios repasa los principales temas en el debate público con su equipo para estar preparado ante las consultas que recibirá y si bien ha reconocido que no es un gran comunicador, uno de sus asesores señala que “está haciendo esfuerzos para que su mensaje llegue de mejor forma a la ciudadanía”.
En las próximas semanas es probable que se afiance la costumbre de hablar los lunes gracias a este nuevo impulso que le dio el anuncio del posible fin de la guerra entre Estados Unidos e Irán y que llevó a uno de sus asesores a reconocer que “al fin pudimos dar una noticia buena” y que esperan seguir por esa senda.
Cabe recordar que al asumir en el gobierno Quiroz señaló que "no es el rol del ministro de Hacienda ser simpático ni ser popular”, pero al parecer ahora busca reencantar a la ciudadanía y salir de la ingrata última posición como uno de los peores evaluados en el gabinete.