Una situación mundial “bajo presión” por las consecuencias que ha dejado el conflicto entre Estados Unidos/Israel con Irán, incluido el cierre del Estrecho de Hormuz, la interrupción de cadenas de suministro y el alza en los precios de combustible y fertilizantes, describió este miércoles la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).
El panorama para Chile no fue alentador, y es que la OCDE revisó a la baja del crecimiento nacional frente a su proyección anterior en su informe de Perspectivas Económicas. El organismo prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) se expanda 1,7% en 2026, por debajo del 2,2% previo.
Para 2027 habría un repunte al 2,5%, impulsado por proyectos de minería, de energía, maquinaria e inversión bruta en capital fijo.
Este pronóstico llega en un contexto en el cual el mercado local está tensionado por una menor actividad y resurgió la posibilidad de que Estados Unidos imponga nuevos aranceles de 12,5%.
El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de abril registró una caída de 1,2% en abril, un desplome mucho más profundo de lo esperado por analistas y la mayor caída desde marzo de 2023.
De acuerdo con el Banco Central, esta contracción se explicó en gran parte por una caída en la producción minera, que se derrumbó un 11,8% comparado con el mismo mes del año pasado.
“Las medidas que faciliten la inversión (...) pueden ayudar mucho, pero al mismo tiempo las rebajas o incentivos tributarios deben estar focalizados, financiarse de forma creíble y no debilitar la consolidación fiscal necesaria”
Aunque este inicio de año más débil de lo previsto es uno de los motivos “más importantes” de la revisión a la baja, según el economista del equipo de Chile de la OCDE, Álvaro Leandro, también “conviene mirar la composición” y apuntó a que el Imacec no minero creció moderadamente en los últimos 12 meses, con una expansión de 0,4%, marcando así la diferencia sobre si Chile se encuentra en recesión técnica o no para el organismo.
“El escenario de la OCDE es de crecimiento bajo, no de una contracción prolongada, pero los riesgos a la baja claramente han aumentado”, señaló Leandro durante la conferencia de prensa donde abordó el informe de las perspectivas económicas para América Latina.
Respecto de la inflación, la OCDE prevé que disminuya del 4,2% anual visto en el país en 2025 a un 3,8% este año debido a un aumento temporal de los precios de combustibles a raíz del conflicto en Medio Oriente. Para 2027, la inflación estaría en torno a un 3,2%.
A la desaceleración del crecimiento y una inflación susceptible a la volatilidad de los precios del petróleo, se suma una política fiscal “bajo presión”, según calificó el informe. La OCDE estimó que el déficit del gobierno central disminuirá de 2,8% del PIB en 2025 a un 2,1% en 2027, mientras la tasa de interés de política monetaria se mantendría en 4,5% hasta principios del próximo año.
Ante este panorama, Leandro respondió consultas sobre si el plan de reconstrucción y reactivación económica del gobierno logrará impulsar el crecimiento. Si bien indicó que el foco en inversión, empleo y simplificación regulatoria “van en la dirección correcta, el impacto dependerá mucho del diseño, la implementación y el financiamiento”.
“Las medidas que faciliten la inversión, por ejemplo, reducir tiempos de permisos sin bajar estándares pueden ayudar mucho, pero al mismo tiempo las rebajas o incentivos tributarios deben estar focalizados, financiarse de forma creíble y no debilitar la consolidación fiscal necesaria”, afirmó.


¿Cuánto crecerá la región?
Pese a que la región está en una “posición macroeconómica más sólida”, los márgenes de política fiscal y monetaria actuales son más limitados que frente a episodios anteriores.
El reporte apuntó a que los gobiernos enfrentan esta coyuntura con niveles de deuda más elevados y costos de financiamiento mayores, donde la “reaparición de condiciones climáticas adversas, como el episodio de El Niño, podría elevar más los precios de los alimentos e impactar la producción en varios países de la región.”
Así, la OCDE anticipó una desaceleración moderada de crecimiento desde 2,2% en 2025 a 1,7% en 2026, para luego repuntar 2,2% en 2027 nuevamente.
Incluso si la región cuenta con ventajas relacionadas a las energías renovables y recursos estratégicos como el cobre, litio y grafito, “sin una recuperación más fuerte de la inversión y la productividad, el crecimiento seguirá siendo insuficiente”, alertó el organismo.
Para Brasil, la OCDE proyectó una expansión del PIB de 1,6% en 2026, 0,1 punto porcentual (pp) más bajo que en el informe previo. México también tuvo una revisión a la baja, aunque más pronunciada: de 1,2% a 0,8% de crecimiento para este año.
El PIB esperado para Perú tuvo un incremento de 0,1 pp, pasando de una estimación inicial de 2,8% a 2,9% para 2026.