El economista de Itaú, Vittorio Peretti, señaló que el ente rector también optó por la flexibilidad, haciendo hincapié en que el escenario sigue siendo bastante volátil e incierto. “Ante esto, mantiene una estrategia dependiente de los datos en el margen, y reunión a reunión, lo que le permite enfrentar la aún elevada incertidumbre. Esto resguarda la capacidad de monitorear de cerca las expectativas y los mecanismos de traspaso y ajustar la política según evolucione el escenario”, afirmó.
El economista y estratega de mercado para Latinoamérica de Zurich, Gustavo Yana, coincidió con la lectura de cautela y dependiente de los datos, destacando que se dio un cambio respecto al comunicado de abril: “El principal está en que el Consejo dejó de enfatizar con la misma fuerza los riesgos de mayor transmisión o persistencia inflacionaria y señaló explícitamente que el balance de riesgos para la inflación se ha ido equilibrando”.
El mismo punto destacaron desde Coopeuch, aunque agregaron que la autoridad insiste en que el nivel de incertidumbre “todavía es mayor al habitual”.
Para Santander el comunicado muestra un cambio de tono respecto a las reuniones anteriores al adoptar un sesgo más neutral y plantear que los riesgos inflacionarios se han ido equilibrando.
El decano de la facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, Rodrigo Montero, destacó que el Banco Central reconoce que la economía creció menos de lo esperado en el primer trimestre; que el consumo enfrenta vientos en contra por un mercado laboral más débil; y que el entorno internacional sigue cargado de incertidumbre, especialmente por la situación en Medio Oriente y su efecto sobre el precio del petróleo.
¿Congelada por un tiempo?
Aunque el riesgo inflacionario se mantiene, no ha desaparecido por completo, advirtió Peretti. Además, precisó que todavía se mantiene la incertidumbre acerca de los efectos de segunda vuelta derivados del shock de precios de los combustibles.
“No obstante, la reciente disminución de las expectativas de inflación sugiere que el mercado está interpretando este shock como transitorio, lo que reduce la probabilidad de alzas de tasas”, dijo.
Ante ello, proyectó que el corredor de tasas se mantendrá simétricamente distribuido en el Informe de Política Monetaria (IPoM) que se conocerá este miércoles, reflejando riesgos balanceados en ambas direcciones. De ahí que asumió una pausa prolongada de la TPM en 4,5%.
Una visión parecida tiene Montero, quien señaló que “el comunicado no abre la puerta a una baja de manera explícita, pero sí diluye cualquier expectativa de alza en el corto plazo”.
De esta manera, prevé que un eventual alza en la tasa sería difícil de justificar con la combinación de actividad económica por debajo de lo esperado, perspectivas de consumo más moderadas y un mercado laboral debilitado
“La posibilidad de un recorte dependerá de cómo evolucionen los datos de actividad e inflación en los próximos meses, pero el sesgo del Banco parece más inclinado a la espera que a la acción en cualquier dirección”, aseguró.
Yana mantuvo su proyección de una tasa sin cambios para este año, aunque reconoció que “el Banco Central podría virar hacia una postura más flexible hacia fines del segundo semestre, particularmente considerando la rápida corrección a la baja de los precios globales de la energía y asumiendo un escenario en el que el conflicto bélico mantenga una senda sostenida de normalización”.
Desde Scotiabank consideraron que el corredor de la TPM será más amplio de lo habitual, pero simétrico, aunque su escenario base seguirá siendo de 4,5% al menos durante este año.
Santander prevé como escenario base una pausa prolongada por el resto de 2026, con el primer recorte recién hacia 2027 y Bci Estudios estimaron una mantención en el corto plazo, con la posibilidad de que el recorte que anteriormente habían previsto para comienzos de 2027 se adelante a la última parte de este año.