En su presentación del Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio ante la comisión de Hacienda del Senado, la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, afirmó que el actual escenario macroeconómico presenta distintos desafíos.
Durante su intervención, recordó que las estimaciones del ente rector tuvieron un cierre estadistico al 10 de junio, es decir, cuatro días antes del anuncio de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para un cese al fuego y la reapertura del estrecho de Ormuz.
Aunque calificó las últimas noticias en Medio Oriente como “positivas”, la economista advirtió que el conflicto no se ha resuelto definitivamente y su tónica han sido los constantes vaivenes.
“Así como fuimos cautelosos en los momentos en que las tensiones escalaban, también es necesario serlo ahora. Esto significa ver cómo decantan estos acontecimientos, más allá de reconocer que, además de ser positivo para la economía global, el acuerdo disminuye la probabilidad de escenarios más complejos”, indicó.
Así, reafirmó que el principal reto para el Banco Central es seguir evaluando la forma en que se comportarán las dinámicas inflacionarias y qué implicancias tendrá para la convergencia a la meta de inflación.
Esto, en un contexto en que han observado que la inflación ha respondido al shock en línea con lo previsto, con lo que se mantiene la proyección de que volverá a la meta del 3% en el segundo trimestre de 2027.
“De mantenerse las caídas recientes del precio del petróleo, no puede descartarse que a fines de año la inflación sea algo menor al 4% que proyectamos en nuestro escenario central. Sin embargo, no podemos descuidar su evolución, pues sabemos el costo que implica para las familias una inflación mayor a la normal”, señaló
De esta manera, puso una nota de cautela y enfatizó frente a que la sola apertura del estrecho no necesariamente implica una normalización inmediata de la oferta de petróleo y de otras materias primas. “Más bien, se da comienzo a un proceso de normalización cuya extensión desconocemos”, indicó.
De esta manera, precisó que se debe observar la puesta en marcha de las flotas en el Golfo Pérsico, normalizar la producción y recuperar la infraestructura dañada, junto a evaluar cómo será la reacción de los países que disminuyeron sus inventarios tratando de mitigar las alzas de precios.
“Será una simple búsqueda de recuperar los niveles previos o habrá niveles de seguridad más altos que presionen la demanda. Por supuesto, también es posible que permanezca una prima por riesgo geopolítica dada la conflictividad de la zona y el que Irán ya demostró su capacidad de bloquear efectivamente el tránsito por el estrecho”, dijo.
Baja actividad
Costa también recalcó que la economía chilena “ha tenido un desempeño por debajo de lo esperado”, explicado por el débil desempeño de sectores ligados a recursos naturales, lo que, a su vez, fundamenta en gran medida el menor crecimiento previsto para este año.
No obstante, destacó que estos fenómenos son en parte transitorios, con lo que las perspectivas de crecimiento para el período 2026-2028 no muestran diferencias significativas respecto a lo proyectado en marzo. La demanda interna tampoco ofrece cambios importantes en sus perspectivas para el trienio 2026-2028, aunque su composición se modifica.
“Esto no quita que hay factores de corto plazo que debemos atender en la evolución de la actividad y el gasto. Entre ellos, el deterioro de los determinantes del consumo privado y la incipiente debilidad de la actividad de rubros más ligados a esta parte de la demanda”, indicó.
Además, alertó que hay elementos de mediano y largo plazo que el país necesita atender con urgencia.
“Nuestras estimaciones de mediano plazo han dado cuenta de cómo la economía chilena ha perdido su capacidad para crecer sostenidamente más allá del 2%. De hecho, hacerlo sin un aumento en la productividad o en la disponibilidad de factores generaría presiones inflacionarias indeseadas”, precisó.