“De mantenerse las caídas recientes del precio del petróleo, no puede descartarse que a fines de año la inflación sea algo menor al 4% que proyectamos en nuestro escenario central”, dijo la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, al presentar el Informe de Política Monetaria (IPoM).
Sin embargo, añadió que “no podemos descuidar su evolución, pues sabemos el costo que implica para las familias una inflación mayor a la normal”.
Esta apertura a una cifra menor a la proyectada oficialmente en el IPoM -de 4,2% frente al 4% anticipado en marzo- se hizo eco de que el reporte tuvo un cierre estadístico el 10 de junio, es decir, cuatro días antes de que Estados Unidos e Irán acordaran avanzar en un acuerdo para terminar con las hostilidadades que desde fines de febrero llevaron a un alza incesante del crudo.
Este hecho se tradujo incluso en un aumento histórico de los combustibles en el mercado local, que comenzará a devolverse con fuerza este jueves, con descensos superiores a los $ 100 en el caso de las bencinas y del petróleo diésel.
El gerente de la División de Política Monetaria del ente emisor, Elías Albagli, precisó que cuando inició el shock de petróleo, las estimaciones de inflación se ajustaron en un par de meses por sobre 1,5% de IPC. Por lo que se podría dar una reversión parcial de este efecto.
“Si tomamos los precios que hemos visto ayer (martes) y hoy (miércoles) y se mantuviera la curva de futuros completa, eso podría restar del IPC en torno a 30 a 40 puntos base hacia fin de año”, dijo.
Pero hay cautela. Junto con calificar las últimas noticias en Medio Oriente como “positivas”, Costa advirtió que el conflicto no se ha resuelto definitivamente y su tónica han sido los constantes vaivenes.
“Así como fuimos cautelosos en los momentos en que las tensiones escalaban, también es necesario serlo ahora”, indicó. La autoridad ratificó que el principal reto para el Banco Central es seguir evaluando la forma en que se comportarán las dinámicas inflacionarias y qué implicancias tendrá para la convergencia a la meta.
Esto, en un contexto en que ha visto que los precios han respondido al shock en línea con lo previsto, con lo que se mantiene la proyección de que volverá a la meta del 3% en el segundo trimestre de 2027.
Costa enfatizó que la sola apertura del estrecho no necesariamente implica una normalización inmediata de la oferta de petróleo y de otras materias primas.

El shock petrolero
En un recuadro del IPoM, la entidad planteó que el significativo aumento del precio internacional del petróleo constituye un “shock relevante” para la inflación, ya que en el corto plazo se transmite de manera directa -a través de los precios locales de los combustibles- y mediante sus efectos indirectos sobre los costos de producción del resto de bienes y servicios.
“El tamaño de estos efectos depende de diversos factores, entre los que destacan las características propias del shock -particularmente su magnitud y persistencia- y las condiciones macroeconómicas bajo las cuales ocurre, incluyendo el estado del ciclo económico y la evolución de las expectativas de inflación”, señala el IPoM.
El banco agregó que la inflación total aumentó desde 2,4% en febrero hasta 3,9% en mayo, impulsada “principalmente” por el impacto directo del alza en los precios internacionales de los combustibles.
Aunque también puso en perspectivas dicho traspaso, señalando que el efecto indirecto ha sido, hasta el momento, “más acotado y acorde a lo anticipado”.
“En el escenario central de este IPoM, al igual que en marzo, se espera que el traspaso del shock al IPC se mantenga en torno a promedios históricos, en un contexto en que la brecha de actividad se mantendría levemente negativa durante el horizonte de proyección. Con todo, la magnitud del shock, la incertidumbre sobre su evolución futura y la posibilidad de una economía más dinámica de lo previsto implican riesgos inflacionarios al alza, que se recogen como escenarios de sensibilidad”, agrega el emisor.
Estimaciones basadas en cuadros de oferta-uso muestran que, a nivel agregado, los combustibles (de manera directa o a través de servicios de transporte) representan en torno a 2% del costo de producción total de los bienes y servicios que consumen los hogares.
“Coherente con esto, distintas estimaciones sugieren que un aumento de 10% en el precio del petróleo genera un impacto en los precios de otros bienes y servicios de entre 0,1 y 0,3 pp. a un año”, cierra el recuadro.