Tal como lo había previsto el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, junio podría marcar un punto de inflexión para la economía chilena.
De acuerdo con un análisis de Santander sobre los índices sectoriales elaborados a partir del registro de boletas y facturas del Banco Central, la actividad habría mostrado un resultado positivo durante el sexto mes del año, dejando atrás la debilidad observada en los primeros cinco meses de 2026.
El Índice Mensual de Ventas del Comercio Minorista (IVDCM) registró un crecimiento anual de 2,3% en junio, por debajo del 6,0% anotado en mayo. Sin embargo, la diferencia se reduce al excluir las ventas en estaciones de servicio: en ese caso, junio habría crecido 0,8% y mayo, 2,2%. El resultado de este último mes habría estado influido, en parte, por la variación en el precio de las bencinas.
A su vez, el Indicador de Compraventas por Actividad Económica (CVAE), elaborado a partir de facturas electrónicas, anotó un avance interanual de 9,6% en junio, muy por sobre el 4,9% registrado en mayo.
La mejora se observó en todos sus componentes: el comercio creció 12,3% anual; los servicios empresariales, 11,5%; y la manufactura, 9,8%. Sin embargo, Santander advirtió que se trata de cifras nominales, por lo que no se puede descartar que un efecto de precios esté influyendo en la mejora de los resultados. “En nuestro escenario base, esperamos que tanto el Imacec total como el no minero crezcan en torno a 2,5% anual en junio, con una leve expansión respecto del mes previo. De confirmarse este escenario, se evitaría una segunda caída consecutiva del PIB trimestral frente al trimestre anterior”, indicaron desde Estudios Santander.
No obstante, la entidad corrigió a la baja su proyección de crecimiento para este año, acercándola más a 1% que al 1,5% estimado previamente. La revisión responde a la debilidad exhibida por la economía durante el primer semestre, a los efectos del temporal y al nuevo incremento de los precios internacionales de los combustibles.
El impulso
Entre los factores que habrían impulsado el comercio en junio, Santander destacó que el mes tuvo un día hábil más que igual período del año pasado, con un martes adicional y un domingo menos.
“De acuerdo con estimaciones del Banco Central, ese efecto calendario aporta, en promedio, cerca de 1,6 puntos porcentuales a la actividad del comercio. Un impacto de magnitud similar también puede observarse en manufactura, debido al cierre de fábricas durante fines de semana y feriados”, explicaron.
A ello se sumó la disminución de los precios de los combustibles durante junio, que contribuyó a recuperar parcialmente la capacidad de compra de los hogares. El informe también recalcó que los últimos Imacec estuvieron afectados negativamente por las fuertes caídas de la producción minera. En junio, sin embargo, ese efecto debería moderarse, debido a que la base de comparación deja de ser tan exigente. Incluso, podría observarse un leve aumento de la actividad minera.