En el marco de su ofensiva arancelaria, el gobierno de Donald Trump publicó la semana pasada el informe La Gran Estafa del Transbordo, donde acusa a más de 40 países, incluido Chile, de ayudar a China a evadir aranceles.
Se trata de un reporte que fue calificado como “la nueva jugarreta de Trump”, por el exdirector de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales -actual Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei)- durante el gobierno de Ricardo Lagos, Osvaldo Rosales.
En conversación con DF, quien también se desempeñó como jefe negociador del Tratado de Libre Comercio con EEUU, detalló cómo Washington no estaría respetando lo pactado. En ese marco, consideró que se vuelve más urgente la diversificación del comercio nacional.
- ¿Qué uso en política arancelaria podría darle la Casa Blanca al informe?
- El de siempre, tratar de obstaculizar el comercio. Es proteccionismo descarado, sin argumentos, sin pruebas, sin consulta, sin información previa de los países. La verdad es un desastre.
A esta altura es bastante risible que algunos pretendan que EEUU es nuestro principal socio estratégico. Miren cómo nos maltrata. Esto fue sin consulta ni información previa.
El gobierno no está informado al respecto, no tiene los antecedentes que supuestamente estarían detrás de esto. La verdad es que no hay antecedentes.
La especulación es una nueva artimaña del gobierno de Trump para, en este caso mucho más explícito, bloquear el comercio con China.
Recordemos que la amenaza anterior, el 12,5%, viene por la presunta presencia de trabajo forzoso en importaciones y en este caso es por transporte ilegal, por etiquetado o reenvasado de productos chinos. Se está cayendo la careta. Esto es un mecanismo única y exclusivamente orientado a limitar el comercio con China.
“No hay seriedad, rigurosidad, ni técnica.Es meramente un mensaje proteccionista que lo único que busca es intentar revertir la pérdida competitiva que tienen los productos de EEUU frente a los chinos”.
- Considerando que no se consultó a Chile en el marco de esta investigación, ¿qué credibilidad se le debiese asignar a sus conclusiones?
- La respuesta es clarísima: cero. Cero credibilidad. Pero no solo eso, sino que hay que poner sobre la mesa el acuerdo de libre comercio.
El embajador estadounidense dijo que hay que leer el tratado y no sé si él lo habrá leído, pero el TLC especifica -en su capítulo 22 de solución de controversias, el primer artículo 22.1- que las partes harán todo lo posible para prevenir y resolver sus controversias de manera de llegar a soluciones mutuamente satisfactorias.
Esto significa que una parte no puede imponer unilateralmente aranceles a la otra parte, sino que media un proceso bastante preciso y reglado en el TLC.
Por ejemplo, tiene que haber primero consultas, artículo 22.4; tiene que haber conciliación y mediación, artículo 22.5. En la medida en que no se llegue a alguna solución mutuamente satisfactoria, se llama a un panel, artículo 22.6; el panel emite un informe preliminar, artículo 22.12; y genera un informe final, artículo 22.15. Solo entonces el panel estima que hay incumplimiento de algún aspecto del acuerdo.
Podría haber compensación o suspensión de derechos, pero -y esto es muy importante- debería ser siempre equivalente a la magnitud del daño.
Pregunto: ¿Cuál es la estimación que hay al respecto? ¿Cuáles son los números que están detrás? ¿Cuáles son los antecedentes que permitan indagar si es posible verificar o no, y esto con 40 países en materia de comercio y con alrededor de 99 países en materia de trabajo forzoso?
Acá no hay seriedad, rigurosidad ni técnica. Es meramente un mensaje proteccionista que lo único que busca es intentar revertir la pérdida competitiva que tienen los productos de EEUU frente a los chinos.
- En este contexto, ¿cómo evalúa la relación bilateral con EEUU? ¿Considera que debe haber algún cambio en la postura nacional?
- Evaluar la relación con EEUU definiéndolo como “aliado estratégico principal” es un chiste hasta de mal gusto. No creo que lo pertinente sea “negociar”, como se dice. ¿Qué vamos a negociar? ¿Vamos a aceptar concesiones para llegar a una solución de 10%? ¿Y qué es lo que está detrás? El secretario de Guerra (Pete Hegseth) fue muy claro. Está exigiendo a los países de la región que abandonemos el Tribunal Penal Internacional, que limitemos el comercio con China. Ahora es muy claro y explícito en que limitemos la inversión de China. Por lo tanto, ¿dónde está nuestra autonomía, nuestra soberanía? La verdad, a esta altura del partido necesitamos una respuesta mucho más clara, contundente y precisa de Cancillería.
- ¿Qué le parecieron los dichos del embajador chino?
- Hay que mantener las mejores relaciones (con China). Él no comentó nada de la política exterior chilena porque no le corresponde y hace muy bien. Hay otros embajadores que deberían aprender al respecto.
- ¿Qué política comercial debiera desplegar Chile?
- Hay que diversificar, diversificar, diversificar. Eso significa mirar mucho más al Pacífico, también a África. He destacado que hay cinco o seis economías con población sobre 100 millones de habitantes que están creciendo al doble de América Latina en los últimos cinco años.
También hay que fortalecer todos los vínculos con la región, particularmente con Brasil. Avanzar en el Corredor Bioceánico y entender que la relación con EEUU va a estar eclipsada, por lo menos mientras este señor (Trump) esté en la Casa Blanca.