A pesar de que la gigante asiática China Railway Construction Corporation (CRCC) niega categóricamente que su carretera concesionada Talca-Chillán esté a la venta, en el mercado financiero, estudios de abogados, la industria y hasta fuentes al interior del Ministerio de Obras Públicas (MOP) afirman lo contrario.
Para entender el momento que atraviesa hoy la concesión hay que retroceder algunos años. En 2021, CRCC aterrizó por primera vez en Chile tras adjudicarse la carretera Talca-Chillán. Lo que entonces aparecía como su puerta de entrada al mercado local terminó convirtiéndose en un dolor de cabeza.
El conflicto comenzó en 2025, cuando, a raíz de distintos incumplimientos en materia de mantención, plazos y gestiones administrativas, el MOP comenzó a cursar multas contra Survías, sociedad de CRCC a cargo de Talca-Chillán. Estas terminaron acumulando cerca de 100.000 UTM (unos US$ 7,7 millones).
Las multas no fueron el único flanco. En octubre de 2025, de acuerdo con lo establecido en el contrato de concesión, la empresa debía realizar un pago por UF 1,7 millones -cerca de US$ 75 millones- correspondiente a infraestructura preexistente, el cual no se realizó.
Con ese telón de fondo, a fines de dicho ejercicio el MOP decidió ejecutar las boletas de garantía de construcción y explotación por UF 800 mil (equivalentes a casi US$ 35 millones), lo que impulsó a CRCC a escalar el caso a la Comisión Arbitral, para detener el actuar de la cartera.
US$773 millones es la deuda financiera de survías al cierre de 2025
Frente a este escenario de deuda e incumplimientos, fuentes de la antigua administración del MOP comentaron que hacia fines del año pasado se llegó a la conclusión de que la situación “ya no daba más” y que la única salida factible era convencer a CRCC de poner a la venta la concesión.
En ese entonces, según las mismas fuentes, representantes chilenos de CRCC, junto al MOP, sostuvieron reuniones con posibles compradores -entre ellos ISA Intervial, Grupo Costanera e incluso la administradora de fondos Toesca- para ofrecerles la carretera. Sin embargo, no hubo interés.
“Las millonarias deudas que enfrenta CRCC hace poco atractiva la concesión”, explicó una persona conocedora de dichas tratativas.
Así, ante la falta de interés de la industria y luego de que la propia CRCC desistiera de avanzar en esa dirección, la eventual venta nunca se concretó.
¿Y ahora?
Luego vino el cambio de administración. Según relataron trabajadores del MOP, durante el traspaso se advirtió a las nuevas autoridades sobre esta situación. En ese contexto, se les habría planteado que solo existían dos caminos posibles: terminar anticipadamente el contrato o avanzar en una venta.
El primer camino, explicaron fuentes de la cartera, no es el ideal. La razón es que sacar la concesión, volver a preparar las bases, licitar y adjudicar nuevamente terminaría siendo perjudicial y, además, mucho más caro.
El segundo camino sería la venta. Y aunque hoy existen mesas de trabajo con CRCC para evaluar eventuales soluciones, al interior de la cartera hay voces decididas a presionar en esa dirección. Consultado, el MOP declinó entregar declaraciones al respecto.
Así se llega a un escenario actual en el que, aseguran desde la industria, la venta volvió a reactivarse. DF conversó con estudios de abogados -bajo reserva- que están explorando el interés con posibles compradores, mientras que otras tres fuentes confirmaron a este medio que existe un mandato de venta otorgado a Banco Santander, que ha estado ofreciendo los activos a través de un teaser.
¿El monto? Por ahora no habría una cifra establecida, debido a las multas, boletas de garantía ejecutadas y pagos pendientes por infraestructura preexistente. A ello se suma que, según los estados financieros de Survías al cierre de 2025, su deuda financiera alcanza los US$ 773 millones.
A pesar de todas las confirmaciones de venta que obtuvo este medio, al ser consultada, la firma china señaló que “no es efectivo que la compañía haya tomado la decisión de poner en venta la sociedad concesionaria Survías ni que el tramo Talca-Chillán esté en proceso de ser cedido a terceros”.
Y agregó que “por el contrario, la compañía mantiene su compromiso con el desarrollo de este proyecto y espera resolver de manera constructiva, junto al MOP, los distintos aspectos pendientes para su adecuada ejecución, en el marco de una relación de largo plazo. En consecuencia, no existe mandato alguno otorgado”.
Chillán-Collipulli
La firma también cuenta con la concesión del Hospital de Coquimbo, el Instituto Nacional de Neurocirugía y la Red Hospitalaria de O’Higgins.
A ellas se suma la carretera Chillán-Collipulli, obra sobre la cual la industria también ha puesto atención. Si bien esta concesión no está actualmente en venta, distintas fuentes sostuvieron que incluirla en una eventual transacción de Talca-Chillán sería el paso más lógico.
“Comprar únicamente Talca-Chillán sería como tomar un fierro caliente. Comprar ambas, puede llamar un poco más la atención”, resumió una persona conocedora de las conversaciones.