El volumen afluente que aportará el derretimiento de la nieve es una señal que distintos actores siguen de cerca. Define buena parte de la generación hidroeléctrica del verano y, en paralelo, las asociaciones de regantes la usan para anticipar cuánta agua tendrán en cada cuenca para sus procesos productivos. Esta vez, ya se avizora una dinámica que podría marcar un giro respecto a la temporada anterior.
Según el segundo pronóstico de deshielo para la temporada hidrológica 2026/2027, publicado el 21 de agosto por el Coordinador Eléctrico, se estima un volumen afluente que aportará el derretimiento de la nieve entre octubre próximo y marzo de 2027 en 37 puntos de control que alcanza los 30.270 hectómetros cúbicos (hm³). Como para dimensionar cuánta agua es, equivale a 30 mil millones de metros cúbicos del vital elemento, capaz de llenar a 12 millones de piscinas olímpicas una al lado de otra.
Tomando el último documento de seguimiento del pronóstico de deshielo emitido por el Coordinador de marzo del año pasado, el cual corresponde al final de la temporada, Evol -empresa que ofrece servicios de gestión de energía- calcula que el volumen de deshielo estimado corresponde a un 77% más de agua esperada que vendrá en las cuencas a partir del derretimiento de la nueve respecto a la temporada pasada (2025-2026) cuando este ítem alcanzó los 17.117 (hm³). De esta manera, el deshielo de la temporada 2026-2027 ya casi duplica al del año pasado.
Y, de hecho, el primer pronóstico de derretimiento publicado en los primeros días de agosto (reprogramados desde julio por los eventos meteorológicos que se presentaron a fines de dicho mes) ya vaticinaba una mejoría, ya que arrojada 26.323 hm³ de agua total de deshielo.
Pero también, se confirma un hecho relevante. La temporada pasada fue muy seca donde la probabilidad de excedencia superó el 90%. Es decir, casi cualquier año del registro histórico había sido mejor. Sin embargo, entre el primer y segundo pronóstico de la temporada 2026-2027, este punto transitó desde un 74% a 53,8%.
La firma explica que una probabilidad de excedencia alta significa un año pobre y una cercana a 50% un año medio. Por esto, si bien no representa esto un año abundante en agua, sí es una normalización después de un año malo.
Evol remarca que la mejora no es pareja a lo largo del país. Rapel -ligada a los ríos Cachapoal y Teno- es la cuenca que más se recupera, con los afluentes al embalse Rapel más que triplicándose. Mientras, Maipo es la que menos muestra señales de mejoría y es además la única cuenca que el pronóstico vigente corrigió a la baja respecto de la emisión preliminar de julio.
Sobre lo que cambió respecto al primer pronóstico, Evol apunta a las nevadas registradas este mes. "Se nota en dónde entró esa agua: Biobío (+1.528 hm³), Rapel (+1.054 hm³), Maule (+759 hm³) y Laja (+531 hm³). En contraste, Maipo se corrigió a la baja (-66 hm³). El propio Coordinador reporta precipitaciones acumuladas 2026 muy por sobre las del año anterior en esa zona: +66 % en Colbún y +88 % en Laja", dicen.
Entre otros factores contemplados para la elaboración del segundo pronóstico de deshielo, se indica que los antecedentes disponibles muestran de manera consistente que el océano Pacífico tropical se encuentra actualmente bajo una condición de El Niño bien desarrollada. Y que la ocurrencia de eventos El Niño tiene una reconocida asociación con precipitaciones superiores a lo normal en la zona central de Chile.
En concordancia con dicha señal climática, se añade que los pronósticos estacionales emitidos por la Dirección Meteorológica de Chile y por el International Research Institute for Climate and Society (IRI) de Estados Unidos "coinciden en que el escenario más probable para el trimestre agosto-octubre corresponde a precipitaciones sobre lo normal en gran parte del área de estudio".
Asimismo, en el documento se aclara que los caudales pronosticados presentan aún un grado importante de incertidumbre: "En primer lugar, el pronóstico supone un escenario de precipitación para los meses de agosto y septiembre, así como para el período de deshielo comprendido entre octubre y marzo. Dado que estas precipitaciones futuras aún son desconocidas y presentan una elevada variabilidad natural, constituyen una de las principales fuentes de incertidumbre del pronóstico".
¿Qué se espera para los próximos meses? Para Evol, queda por ver cuánta de esta agua se traduce en seguridad de abastecimiento y si presiona los costos marginales a la baja. "El deshielo se concentra entre octubre y diciembre, meses que coinciden con una demanda estacionalmente más baja y con el mayor aporte solar del año: la combinación empuja los costos marginales hacia cero en las horas centrales del día", señala.
El segundo frente -advierten- es la gestión de los embalses. Con Pangue al tope, Colbún cerca y Ralco ya administrando su margen, "la coordinación de vertimientos dejó de ser hipotética. La contracara es el Lago Laja, donde el pronóstico es una oportunidad de recuperación, ahora dimensionada por las rutas de nieve". Con todo, dicen, conviene además esperar las próximas emisiones.
El análisis del Coordinador
Consultado por DF, el director ejecutivo del Coordinador Eléctrico, Ramón Castañeda, destaca que las precipitaciones ocurridas desde mediados de julio han multiplicado por 12 las reservas hídricas disponibles para generación eléctrica, lo que junto a la nieve acumulada contribuyen a la seguridad del abastecimiento eléctrico en el mediano plazo.
Considerando el importante aporte que tiene la generación hidroeléctrica en la seguridad y flexibilidad del sistema, asegura que "esta es una buena noticia que permite dejar atrás la estrechez observada en junio". Esto, aludiendo al complejo momento en que estaba hace semanas el sistema eléctrico donde se estuvo a punto de emitir un decreto preventivo de racionamiento.
De todos modos, advierte que no se debe perder de vista que es clave contar con capacidad de generación de respaldo suficiente y, especialmente, tener certeza que ese respaldo estará disponible cuando se requiera.
"La evidencia muestra que una eventual insuficiencia de combustible para generación se hace evidente cuando la limitación ya se ha materializado. Por este motivo, la seguridad de suministro requiere certeza sobre la disponibilidad efectiva de los recursos de respaldo, lo que no podemos dejar de abordar pese a las condiciones más favorables del sistema", alerta.