Rafael Guilisasti: “La incorporación de las mujeres ha traído consigo una mayor diversidad en términos de formación, trayectoria, expertise”
Cuando estudiaba Historia en la UC y militaba en el MAPU en los ‘70, los directores de las compañías chilenas eran o abogados o ingenieros y siempre ligados a los dueños. “Ya en los ‘80 y ‘90 llegaron ingenieros comerciales y economistas a los directorios y aportaron una mirada más amplia y profesionalizada, cuando el país se abría al comercio exterior”, recuerda el presidente de las Cascadas y Concha y Toro.
- A la postre, ¿es una ventaja o desventaja su formación?
- Es una ventaja para los directorios tener formaciones distintas, pero también lo es la experiencia, el capital cultural que uno trae, la conexión con los distintos mundos de la sociedad. Todas las empresas se insertan en un mundo de transformaciones gigantescas, con implicancias aún por descubrir. Pensemos tan solo en la transformación digital, que está cambiando los comportamientos de los consumidores (...) ni qué decir de lo que viene con la IA. O los cambios demográficos.
- ¿Han cambiado los directorios o siguen muy homogéneos?
- Han cambiado y creo que la incorporación de las mujeres ha traído consigo una mayor diversidad en términos de formación, trayectoria, expertise.
- ¿Qué desafíos tienen los directorios chilenos en este contexto?
- Un problema que yo veo es que los directorios de las sociedades anónimas abiertas tienen una carga de trabajo bastante grande y destinan muchísimo tiempo a cumplir con la regulación -como compliance, control, auditoría, etc.- y menos a la parte más estratégica del negocio o al negocio mismo. Eso complejiza mucho la labor en las empresas más chicas, que tienen que cumplir los mismos estándares que una empresa grande, pero con menores recursos. Creo que esa excesiva carga ha influido en que ninguna empresa se haya abierto en Bolsa en más de 10 años.
Rosario Navarro: “Mi formación me permitió una mirada crítica sobre cómo las sociedades construyen valor, legitimidad y confianza”
La primera mujer presidenta de la Sofofa, Rosario Navarro, transitó por diversos mundos antes de dedicarse de lleno a la alta dirección. Estudió Historia y se licenció en Estética en la UC, tras lo cual trabajó en galerías de arte, universidades e innovación antes de convertirse, con 38 años, en la directora más joven de las empresas del IPSA, al entrar al directorio de Sonda, donde es vicepresidenta.
¿Cómo su formación aportó a las empresas en las que le ha tocado estar?
Me entregó herramientas para entender que las empresas no solo compiten en mercados, sino que también interactúan con personas, instituciones y cambios culturales que transforman permanentemente el entorno. Me permitió desarrollar una mirada crítica sobre cómo las sociedades construyen valor, legitimidad y confianza, aspectos que hoy son fundamentales para cualquier organización. Esa perspectiva me ha permitido complementar las visiones más tradicionales de gestión y ha ayudado a incorporar preguntas que a veces no están sobre la mesa, pero que son relevantes para la sostenibilidad y el éxito de largo plazo de las compañías.
¿Le ha permitido tener una mirada que no siempre está en los directorios, la del entorno?
- Sin duda. Hoy los directorios requieren comprender no solo el desempeño financiero u operacional de una empresa, sino también las transformaciones sociales, las expectativas de las personas y el contexto en el que esta se desenvuelve. Una mirada conectada con el entorno ayuda a anticipar riesgos, identificar oportunidades y fortalecer el vínculo entre la empresa y la sociedad.
¿Es importante que los directorios sean diversos?
- Absolutamente. La diversidad no es solo un objetivo de representación; es una ventaja competitiva que aporta a la calidad de las decisiones (...) Cuando hay diversidad de pensamiento, las conversaciones son más robustas, las decisiones se toman con mejor información y aumenta la capacidad de adaptación frente a escenarios complejos.
Gina Ocqueteau: “Un directorio homogéneo tiende a tener puntos ciegos, que tienen costos reales”
Enfermera de profesión y con un máster en gestión comercial, Gina Ocqueteau trabajó durante más de 30 años en la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), ejerciendo jefaturas comerciales, de marketing y sostenibilidad. Es directora de dos empresas IPSA, Enel y SQM, donde es presidenta de la mesa.
- ¿Le ha jugado en contra o a favor su profesión?
Mi formación profesional ha sido importante para aportar y crecer en los distintos espacios en los que he participado. Es más, ha sido la base para formar la vocación con la que busco contribuir en las empresas. El área de la salud tiene un perfil eminentemente humano y eso me entregó una mirada que pongo en práctica todos los días. En ACHS aprendí a trabajar con gremios, con empresas de distintos tamaños y rubros, con realidades diversas. Eso me preparó para entender que detrás de cada decisión corporativa hay personas y vidas concretas. Y cuando llegué a SQM, esa convicción no cambió. Dicho esto, el pregrado es solo el punto de partida. Hoy es clave complementarlo con diplomados, un MBA y una formación permanente.
- ¿Es conveniente más diversidad en los directorios?
No solo es bueno, es necesario. Un directorio homogéneo tiende a tener puntos ciegos y en empresas que operan en entornos tan complejos como el nuestro, eso tiene costos reales. La diversidad de miradas no es un ejercicio estético ni una cuota que cumplir: es una condición para tomar mejores decisiones.
- Pero me imagino que no cualquiera puede ser director...
- Por supuesto. La diversidad no basta por sí sola. Pero sí creo que cuando hay mujeres, cuando hay personas con trayectorias distintas a la ingeniería o las finanzas, emergen preguntas que de otro modo nadie haría. Y muchas veces son preguntas importantes.