Esta semana se cumplirá un mes desde que Ticketplus debutó en Wall Street y se convirtió en la primera tecnológica chilena en listar directamente sus acciones en la bolsa norteamericana.
Un proceso que, para los inversionistas que han apostado por la empresa, reviste de especial importancia, por la magnitud del desafío. “Allá te revisan hasta debajo de las uñas”, dice uno de los socios.
En su día de debut, la firma (fundada por Chien-Fu Chen y Joaquín Jadue, y hoy controlada por Yethro Dinamarca) quedó valorizada en torno a US$ 100 millones, con un valor de US$ 8 por acción. Ahora, con sus ires y venires, el papel ha ido subiendo y, al cierre del viernes, se ubicaba en torno a US$ 9.
Junto con salir a la bolsa, la empresa también reveló sus estados financieros ante el regulador estadounidense, la SEC. En los seis primeros meses del año, Ticketplus registró ingresos por US$ 22,8 millones, un 68% más altos que en el mismo periodo del año anterior. Asimismo, el resultado final ascendió a US$ 3,9 millones (lo que muestra un margen neto de más del 17%), más que duplicando las ganancias de US$ 1,9 millones del primer semestre de 2025.
Además, la tech fichó asesores de primera línea. Recientemente, reportó a la SEC que el actual presidente de Banco BTG Pactual Chile y exCEO de Corpbanca, Fernando Massú, se sumará como asesor principal del directorio de Ticketplus.
En esa mesa, además de Chen y Dinamarca, también participan como independientes: el ejecutivo financiero y académico de Charleston, Richard Ingrassia; la exCorfo y directora sectorial de Inacap, Tania Sutin; y el empresario Christopher Gardner, senior managing director de Sutter Securities, fundador de Gardner Rich & Co. y, curiosamente, autor del libro “En Busca de la Felicidad”, que inspiró la película posteriormente protagonizada por Will Smith.
“La acumulación de datos de clientes, integraciones de pago, configuraciones de los recintos y la información histórica sobre eventos aumentan los costos de cambios y contribuyen a mantener una tasa de retención de clientes superior al 95%”, dijo Roth Capital.
Ahora, junto con el término del quiet period (periodo de silencio), las primeras financieras internacionales sacaron al pizarrón a la chilena. Hasta ahora, dos firmas realizaron informes sobre Ticketplus y ambas le dieron su recomendación de compra: Greenridge Global apuntó a un precio objetivo de US$ 12,50 por acción, mientras que Roth Capital fue más allá y le asignó US$ 14.
“Ticketplus es la empresa líder en soluciones tecnológicas integrales para eventos en vivo en el mercado latinoamericano, un mercado en rápido crecimiento y muy fragmentado (...) Factores favorables a largo plazo, una importante expansión geográfica y una doble fuente de ingresos están impulsando el crecimiento”, dijo el analista de Roth, Eric Handler.
No es una ticketera
La doble fuente de ingresos que menciona Roth es clave para entender qué es exactamente TP, el código con que la chilena opera en la bolsa. Originalmente, la empresa nació en Chile como una plataforma para comercializar entradas a conciertos, shows, parques o lo que fuera, directamente al cliente. Es el único país en que opera con este segmento, denominado full operations.
Sin embargo, las esperanzas de crecimiento de la compañía se apuntalan en el segmento de white label (etiqueta blanca), que quiere decir que TP entrega la plataforma tecnológica a un socio comercial que la utiliza para vender los tickets bajo su propia marca. Así, en los otros países donde está, la firma ha ido creciendo como el soporte de otras empresas de este rubro, bajo un modelo de software-as-a-service (SaaS).
US$22,8 millones fueron las ventas de Ticketplus el primer semestre.
La empresa acuña el concepto de “venta inteligente de entradas”, que se refiere a la integración de plataformas tecnológicas digitales a lo largo de todo el ciclo de vida de la gestión de eventos, desde su creación hasta el manejo de inventario y la fijación dinámica de precios, además de procesar transacciones y realizar análisis posteriores al evento en cuestión.
Actualmente, la compañía ya está en 11 países: además de Chile, ha llevado su modelo white label a Argentina, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, México, Paraguay, Perú, EEUU y Uruguay.
El valor de los datos
En su registro como firma extranjera en EEUU -el formulario F-1-, la chilena reveló que el plan durante los próximos años es seguir multiplicando esos mercados y llegar a 25. Ya nombró varios países a los que espera llegar: Bolivia, Brasil, Canadá, Portugal y España.
El fundamento que defiende la compañía es que el mercado latinoamericano de eventos está creciendo cuatro veces más que en el resto del mundo y que aún tiene “una estructura de mercado muy fragmentada en comparación con Norteamérica y Europa”, dijo TP en el F-1. “Consideramos que nuestra tecnología, nuestra experiencia operativa adaptada al mercado local y nuestros modelos comerciales flexibles nos sitúan en una posición idónea para captar una mayor cuota del valor en expansión de la región, mientras que nuestro negocio de white label requiere poca inversión de capital y nos permitirá una expansión rápida y generadora de márgenes”.
Pero hay un factor clave que es lo que más entusiasma a algunos inversionistas: la data. Al vender tickets por todo Latinoamérica, TP está construyendo una base de datos que ha sido valorada por el mercado.
Mientras a más países llega la empresa, dijo Roth Capital, mejor volumen de datos y análisis tiene. Y eso, cree este banco de inversión, le ayudará a retener a sus clientes y no ser reemplazada rápidamente por otras tecnologías. “La acumulación de datos de clientes, integraciones de pago, configuraciones de los recintos y la información histórica sobre eventos aumentan los costos de cambios y contribuyen a mantener una tasa de retención de clientes superior al 95%”, señaló Handler.
Y una base de datos así, dicen los interesados, siempre puede llevar a nuevas alianzas y negocios.