Tres embarcaciones fueron atacadas en el estrecho de Ormuz este martes, lo que aumentó la inquietud entre los armadores y puso a prueba el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para detener las hostilidades en esa vía marítima.
El buque gasero Al Rekayyat fue alcanzado durante las primeras horas del día, según personas familiarizadas con el asunto, que pidieron no ser identificadas debido a la sensibilidad del tema.
Por separado, una persona conocedora del asunto dijo que un petrolero saudí que transportaba crudo sufrió daños mientras salía de Ormuz, sin entregar más detalles.
Más tarde, las fuerzas navales de la región publicaron un informe señalando que hubo un tercer ataque contra un petrolero no identificado, lo que convirtió a este martes en la jornada con el mayor número de incidentes desde que entró en vigor el acuerdo interino de paz entre Estados Unidos e Irán el mes pasado.
En ese contexto, el Joint Maritime Information Center (JMIC) -organismo que coordina a las armadas occidentales y a la marina mercante- elevó el nivel de amenaza para la navegación en la región de "considerable" a "grave".
La seguidilla de incidentes recuerda que persisten los riesgos para los buques que cruzan el estrecho de Ormuz, incluso con fuerzas militares protegiendo a las embarcaciones que optan por una ruta cercana a la costa de Omán.
Teherán ha reiterado que no permitirá el tránsito de embarcaciones por la vía marítima sin su autorización y afirmó este martes ante el organismo marítimo de las Naciones Unidas que tiene derecho a controlar partes de esa ruta.
"Los incidentes confirmados recientemente ponen de relieve que el entorno de amenazas sigue siendo elevado y exige extrema vigilancia", señaló en su actualización el JMIC. "Las comunicaciones y presiones de ruta por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por su sigla en inglés) continúan, especialmente para los buques con el sistema AIS activo".
Un reducido número de embarcaciones siguió transitando por Ormuz utilizando tanto la ruta iraní como la omaní durante el martes. Incluso antes del acuerdo de paz, millones de barriles diarios atravesaban la vía marítima con los sistemas de identificación apagados.
Los precios del petróleo llegaron a subir más de 3% durante la jornada, mientras que los futuros del gas europeo avanzaron cerca de 7%.
Los ataques se producen en un momento delicado para la diplomacia, con Qatar actuando como intermediario clave en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar condenó el ataque contra uno de los buques gaseros del país y afirmó que Irán debe cesar todas las prácticas que perjudiquen la seguridad regional.
La tripulación del buque catarí abandonó la embarcación, según una persona familiarizada con el asunto. El barco permanece fondeado al sureste de Limah, Omán, de acuerdo con el Servicio Hidrográfico de Pakistán, que monitorea el tráfico marítimo en la zona.
La nave, propiedad de la empresa estatal de transporte marítimo Nakilat, es el primer buque metanero de Qatar atacado desde el inicio de la guerra y representa un importante revés para los esfuerzos del país por reactivar sus exportaciones tras meses de casi total paralización.
Cualquier ataque contra petroleros saudíes también elevaría la preocupación en los mercados del petróleo. Si bien el reino puede exportar parte de su crudo a través de su terminal en el mar Rojo, en Yanbu, sigue dependiendo de Ormuz para restablecer completamente sus flujos a niveles normales. Los buques saudíes han sido de los más lentos entre los países del Golfo en volver a utilizar esta ruta marítima. Las exportaciones han seguido siendo irregulares y, en ocasiones, se han acercado a los niveles previos a la guerra.
Los datos de seguimiento marítimo muestran que tanto el buque saudí como el catarí transitaban por Ormuz con sus transpondedores apagados, una medida habitual para evitar atraer atención.
QatarEnergy, Nakilat, la naviera saudí Bahri y el Ministerio de Energía de Arabia Saudita no respondieron a las solicitudes de comentarios.
Al elevar el nivel de amenaza para la navegación, el JMIC señaló que Irán ha mostrado una intención persistente de afirmar su presencia en las principales rutas de tránsito naval. Agregó que los tránsitos asistidos por Estados Unidos continuaron sin interrupciones, pese al aumento del nivel de riesgo.
Al menos otro buque metanero pareció dar media vuelta cuando se dirigía hacia el estrecho el martes, antes de navegar en círculos, según datos de tráfico marítimo. Sin embargo, el resto del tránsito continuó. Una serie de embarcaciones vinculadas a Japón salió utilizando la ruta iraní, mientras que un convoy de buques asociados a Emiratos Árabes Unidos cruzó por la ruta omaní.
El estrecho de Ormuz ha sido un punto central para todas las partes desde que Estados Unidos e Israel comenzaron los ataques contra Irán a fines de febrero, mientras los armadores evalúan la seguridad del paso antes de enviar embarcaciones hacia y desde el golfo Pérsico. Incluso después del acuerdo interino de paz firmado el mes pasado, Teherán sigue buscando afirmar su dominio sobre este corredor marítimo.
El tráfico ha mejorado desde el acuerdo, pero continúa enfrentando dificultades e interrupciones, ya que Irán bloquea periódicamente el tránsito por rutas que no ha autorizado o ataca embarcaciones. El lunes, un grupo de buques vinculados a Japón pareció atravesar el estrecho utilizando una ruta aprobada por Irán.
Aun así, sigue sin existir claridad respecto de una solución permanente para administrar este punto estratégico, en medio de las conversaciones destinadas a alcanzar una paz duradera.
Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán fueron suspendidas mientras Teherán iniciaba un funeral multitudinario por el fallecido líder supremo Ali Khamenei, quien murió el primer día de la guerra, a fines de febrero. Qatar señaló que la próxima reunión será programada tan pronto concluyan las ceremonias fúnebres. El entierro de Khamenei está previsto para el 9 de julio en su ciudad natal de Mashhad.