Pese al tono amenazante de la Operación Paria Económico, que lanzó Estados Unidos contra Irán el lunes, los mercados optaron por ver el vaso medio lleno, valorando que el conflicto en Medio Oriente tome distancia de las agresiones bélicas que han implicado graves interrupciones al suministro energético desde que comenzó la guerra a fines de febrero.
Así quedó de manifiesto este martes, cuando el mercado petrolero abrió a la baja intensificando esta tendencia a lo largo de la jornada a medida que llegaban noticias que respaldaban el optimismo. Así, el barril de Brent anotó una caída de 3,9% hasta US$ 88,6, mientras el WTI cedió 3,1% quedando en US$ 82,4.
El cambio de un conflicto militar a una ofensiva económica “ha aliviado en parte la inquietud del mercado petrolero”, afirmó el jefe de estrategia de commodities de Saxo Bank, Ole Hansen, quien agregó que el anuncio no fue tan contundente como algunos esperaban. En tanto, el director de inversiones de Karobaar Capital LP, Haris Khurshid, indicó que, aunque hubo mucha expectativa en relación a los anuncios de Washington, “lo que obtuvimos fue más una advertencia sobre la dirección que está tomando la política que una conmoción inmediata en la oferta física”.
Estos análisis desde el mercado coinciden con los presentados por expertos en política internacional.
El exdirector para Irán del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU entre 2022 y 2025, Nate Swanson, señaló en un informe de Atlantic Council, donde es investigador, que “el Día D Económico (como Donald Trump llamó a la nueva tanda de sanciones)no ha tenido mayor trascendencia. Un nuevo eslogan, designaciones bastante rutinarias y la amenaza de imponer futuras sanciones. Esto era un martes normal durante la primera administración Trump”.
Por su parte, Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Quincy Institute for Responsible Statecraft, sostuvo que la Casa Blanca estima que el desvío del tráfico marítimo a través de Omán y la menor dependencia del petróleo del Golfo han reducido la capacidad de Irán para usar el estrecho de Ormuz como herramienta de presión, mientras el bloqueo estadounidense ha restringido con fuerza las exportaciones petroleras de Teherán. En ese contexto, Parsi señaló a Al Jazeera que la administración Trump considera que el actual statu quo impone mayores costos a Irán que a EEUU.
Novedades alentadoras
Acompañaron a estos análisis que apuntan a un escenario alejado de una escalada militar, algunas noticias que los respaldaban.
A primera hora, el New York Times informó que el Departamento de Estado de EEUU planea restablecer niveles más altos de personal diplomático en sus embajadas de Israel, Líbano, Arabia Saudita, Qatar, Jordania, Omán, Irak y Kuwait, una decisión interpretada como una señal de que Washington no anticipa un retorno a una guerra a gran escala en Medio Oriente.
Por otra parte, el jefe del ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, se reunió en Irán con el presidente Masoud Pezeshkian, el canciller Abbas Araghchi y otros altos funcionarios para abordar una desescalada, la reapertura del estrecho de Ormuz y una salida negociada al conflicto, mientras que el ministro del Interior pakistaní, Mohsin Naqvi, aseguró posteriormente que se habían logrado “avances significativos”.
También desde la arena diplomática, tras una reunión entre Araghchi, y su homólogo de Omán, Badr Albusaidi, se informó que ambas naciones discutieron un “marco provisional” destinado a reanudar el tráfico marítimo a través de Ormuz.
La iniciativa busca establecer un “corredor marítimo conjunto temporal” y un proceso de desminado para restablecer la navegación segura a través de la zona, según detallaron en un comunicado conjunto.
El contrapunto de la jornada lo marcó China, que sí se tomó en serio las advertencias anunciadas la jornada previa por el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, quien se refirió directamente a posibles sanciones a empresas del gigante asiático.
“China adoptará todas las medidas necesarias para salvaguardar con firmeza sus derechos e intereses”, declaró el martes un vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de la potencia asiática.“La tarea urgente es facilitar la desescalada de la situación y retomar el diálogo y la negociación lo antes posible”, añadió.
Pese a esto, Swanson le baja el perfil. “China ha eludido las sanciones estadounidenses durante años y ha dado pocas señales de que vaya a detenerse ahora”, señaló, agregando que al mismo tiempo es difícil que Trump arriesgue la distensión comercial con Beijing previo a la visita de Xi Jinping a EEUU.