El presidente chino, Xi Jinping, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, acordaron profundizar la cooperación política, económica y estratégica entre sus países durante la cumbre celebrada este lunes en Pyongyang, en una señal del fortalecimiento de los vínculos entre ambos regímenes en un contexto marcado por la creciente rivalidad entre China y Estados Unidos y por el acercamiento de Corea del Norte a Rusia.
En su primera visita a Corea del Norte desde 2019 -y también su primer viaje al extranjero de este año- el mandatario chino planteó durante la reunión con su par norecoreano que ambas naciones deben “consolidar la base de la confianza política mutua” y ampliar la cooperación en áreas como comercio, agricultura, construcción, ciencia y tecnología, salud, educación, turismo y transporte. Asimismo, planteó fortalecer los intercambios en materia diplomática, militar y de seguridad, según un reporte de la agencia Xinhua.
Xi afirmó que, independientemente de los cambios en el escenario internacional, la posición de Beijing de valorar la amistad tradicional con Corea del Norte y respaldar a Kim Jong-un en la conducción del país “no cambiará”.
La visita coincide además con el 65° aniversario del Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua firmado entre ambos países en 1961 y se produce pocas semanas después de que Xi recibiera por separado en Beijing al Presidente estadounidense Donald Trump y al mandatario ruso Vladimir Putin.
Analistas consideran que la cumbre refleja el interés de China por reafirmar su influencia sobre Corea del Norte en momentos en que Pyongyang ha profundizado sus vínculos con Moscú, particularmente tras la firma del acuerdo de asociación estratégica integral suscrito entre Kim y Putin en 2024.
Desnuclearización
Uno de los aspectos más llamativos de la cumbre fue la
ausencia de referencias públicas a la desnuclearización de la península coreana, un objetivo que durante años ocupó un lugar central en la política china hacia Pyongyang.
Ni el comunicado difundido por Xinhua tras la reunión ni las declaraciones oficiales de Xi incluyeron llamados explícitos al desmantelamiento del arsenal nuclear norcoreano. En cambio, el énfasis estuvo puesto en la cooperación económica, la coordinación estratégica y el respaldo político mutuo.
La omisión ha sido interpretada por diversos analistas como una señal de que Beijing está ajustando sus prioridades frente a una realidad en la que Corea del Norte ha consolidado de facto su condición de potencia nuclear.
Según informó Bloomberg, el día previo a la llegada de Xi a Pyongyang, Kim Yo Jong -influyente hermana del líder norcoreano- reiteró que el programa nuclear del país es “absolutamente innegociable”. La agencia también destacó que China ha dejado de incluir referencias a la desnuclearización en sus comunicados oficiales más recientes sobre Corea del Norte.
Tong Zhao, investigador principal del Programa de Política Nuclear de la Carnegie Endowment for International Peace, afirmó que “China considera ahora que un progreso sustancial hacia la desnuclearización de Corea del Norte es poco realista en un futuro previsible”. A su juicio, la creciente competencia estratégica entre Beijing y Washington ha reducido la prioridad que el tema nuclear ocupa dentro de la agenda exterior china.
En la misma línea, un análisis publicado por la revista asiática especializada The Diplomat sostuvo que Pyongyang parece decidido a impedir cualquier intento chino de asumir un papel mediador sobre la cuestión nuclear.
El artículo recordó que pocos días antes de la cumbre Kim inspeccionó una nueva instalación de producción de material nuclear y volvió a defender la necesidad de fortalecer las capacidades atómicas de su país. Se trata de un gesto que, según la publicación, puede interpretarse como una señal dirigida a Beijing para que reconozca formalmente a Corea del Norte como un Estado nuclear, en línea con los cambios constitucionales impulsados por el régimen para consagrar esa condición.