El S&P 500 cerró este miércoles en torno a los 7.483 puntos, tras firmar su mejor trimestre desde 2020 y acumular un alza cercana a 9% en el año. Detrás del récord convivieron un motor sólido de la mano de las tecnológicas y la inteligencia artificial (IA), pero con algunas grietas que abrieron en el mercado la duda sobre cuánto más podía avanzar el principal índice de Wall Street que, desde fines de marzo, ya subía cerca de 18%.
Si bien el indicador bursátil resistió de buena manera el conflicto en Medio Oriente, para contestar la interrogante una de las señales más favorables podría venir desde ese mismo frente. Tras la reapertura del tránsito por Ormuz, el Brent registró su mayor caída desde la pandemia, reduciendo la presión sobre la inflación y las tasas, lo que debería aliviar a la bolsa neoyorquina.
Con todo, el corazón del rally se ha sostenido sobre los resultados. La valorización siguió cerca de 21 veces las utilidades, por lo que el avance respondió más a beneficios que a múltiplos. Goldman Sachs proyectó un crecimiento del “beneficio por acción” cercano a 24% en 2026, hasta US$ 340, y elevó su meta a 8.000 puntos.
18% creció el S&P 500 desde el 30 de marzo.
“El alza es de fundamento: la mueven los beneficios, no que estemos pagando más caro. Con los bancos centrales duros y las tasas largas al alza, lo que sube el mercado lo está ganando en resultados”, explicó a DF el director comercial de Renta 4 Chile, Guillermo de la Casa.
A ese soporte se sumó la estacionalidad. “Julio arranca con el viento estacional a favor del S&P 500. El índice no cierra un julio en rojo desde 2014”, dijo el head of research de XTB, Ignacio Mieres. Desde 1950, julio ha sido el tercer mejor mes para el índice, con un alza promedio de 1,3%.
Por otro lado, Goldman calculó que la IA explicó cerca de la mitad del crecimiento de utilidades, y Micron reforzó esa tesis: reportó ingresos por US$ 41.460 millones, sobre los US$ 35.690 millones esperados.
Justificar inversión
Sin embargo, las grietas para Wall Street empezaron cuando el mercado castigó a las tecnológicas que invierten fuerte en IA sin mostrar retornos que lo justifiquen, por lo que, la próxima temporada de resultados será clave para medir si ese gasto sostiene los beneficios o se transforma en una brecha mayor.
“El riesgo es que el S&P 500 quede mucho más dependiente de que unas pocas compañías sigan cumpliendo expectativas muy altas”, dijo el analista de mercados de Zesty, Jaime La Paz.
Ahora, el mayor riesgo externo siguió estando en la Reserva Federal. En junio, se mantuvo la tasa en 3,50%-3,75% y, con ello, buena parte del futuro del índice dependerá de lo que se decida en la reunión del próximo 29 de julio.
“El riesgo es doble: la concentración en una sola temática, y que estas empresas de crecimiento son especialmente sensibles a las tasas altas, porque su valor descansa en ganancias futuras que valen menos cuando el dinero cuesta más”, advirtió el analista de Racional, Benjamín Cajtak.