La cúpula de Joyvio Food, la empresa china dueña de la salmonera Australis Seafoods, sufrió un terremoto grado 8 el pasado 30 de junio. Su presidente, Chen Shaopeng (en la foto), renunció a todos sus cargos en la compañía y sus filiales, junto al director Zhou Qingtong. El movimiento, comunicado como hecho esencial a la Bolsa de Shenzhen, llega en un momento paradójico: apenas siete semanas después de que la empresa lograra, tras años de crisis, sacudirse las advertencias de posible exclusión bursátil que arrastraba desde 2023.
Chen no es un ejecutivo cualquiera. Ingeniero informático formado en Beijing, con dos décadas en Legend Holdings —el conglomerado dueño de Lenovo—, fue el artífice del desembarco del grupo chino en Chile: lideró la compra de Australis en 2019 por unos US$ 921 millones y encabezó desde 2011 la construcción de todo el pilar agroalimentario de Legend… ese mismo que hoy parece estar en entredicho, según informan medios económicos chinos.
Eso sí, su salida de Joyvio Food no implica un quiebre con el grupo: se mantiene como presidente y CEO de Joyvio Group, la matriz, por lo que se lee más como una reestructuración que como una desvinculación completa. La empresa propuso como reemplazos a Wang Haiwei, actual COO del grupo, y a Hao Baohua, ejecutivo financiero que ya asesoraba a la presidencia desde marzo.
La renuncia se entiende mejor en el contexto de una compañía que recién termina de atravesar seis años de números rojos. Entre 2019 y 2024, Joyvio Food acumuló pérdidas netas superiores a 43.000 millones de yuanes (unos US$ 6.000 millones), de las cuales el 81% corresponden solo al negocio del salmón en Chile. El origen fue la propia compra de Australis: una operación financiada al límite, con deuda en dólares cada vez más cara por el alza de tasas internacionales, sumada a costos de alimentación en máximos históricos y a la crisis regulatoria por la sobreproducción denunciada.
Ese deterioro llevó a la compañía a ser marcada dos veces con la sigla "*ST" en la Bolsa de Shenzhen —la advertencia más severa, que señala riesgo de exclusión definitiva por patrimonio neto negativo—, primero en 2023 y nuevamente en marzo de 2025. Para evitar el delisting, el controlador Legend Holdings condonó cientos de millones de dólares en deuda de las filiales chilenas y amplió líneas de crédito por miles de millones de yuanes, pero el negocio del salmón seguía drenando recursos.
El punto de quiebre llegó en mayo de 2025, cuando Joyvio Food vendió el 100% de la sociedad que controlaba Australis a una empresa relacionada del propio Grupo Joyvio, por el precio simbólico de 1 yuan (unos 15 centavos de dólar). La operación sacó de un golpe los activos, pero sobre todo los pasivos y pérdidas del salmón, del balance de la empresa cotizada. A fines de ese año, el controlador también canceló de forma definitiva un compromiso pendiente desde hacía años: la fusión planeada con KB Food International debido problemas de liquidez.
El resultado de esa cirugía se vio en las cifras de cierre de 2025: el patrimonio neto de Joyvio Food volvió a terreno positivo, pero los activos totales, se desplomaron 94% hasta apenas US$ 77,5 millones, reflejo de que la empresa quedó reducida casi por completo a su filial Qingdao Guoxing, dedicada al abadejo y el camarón ártico y que es la única unidad rentable del grupo. Con esos números, la Bolsa de Shenzhen aprobó el 13 de mayo de 2026 retirar ambas advertencias de riesgo, y la acción recuperó su nombre original, "Joyvio Food", tras tres años bajo el estigma del asterisco.
El primer trimestre de 2026 los ingresos cayeron más de 71% interanual, pero la pérdida neta se redujo en 95%, hasta cerca del punto de equilibrio. Es decir, se volvió en una empresa mucho más pequeña que la de hace tres años, pero financieramente estable.
Es en ese escenario de compañía "saneada" —aunque rodeada de un holding agroalimentario que sigue acumulando frentes abiertos— donde sorprende la salida de su presidente. Para algunos analistas del mercado chino, que calificaron el movimiento como una "señal fuerte de sacudida en el personal", la duda no es si Joyvio Food logró estabilizarse, sino si la nueva plana ejecutiva mantendrá el rumbo trazado por Chen o si se abre una etapa de ajustes más profundos, justo cuando la empresa recién empieza a mirar más allá de la crisis del salmón chileno que definió su última década.