Marianne Lake, de 56 años, pasó 26 años escalando posiciones en JPMorgan Chase hasta convertirse en una de las tres ejecutivas mejor posicionadas para suceder a Jamie Dimon. Sin embargo, bastaron unos días para que todo terminara. Según reveló el Financial Times, Lake recibió apenas tres días de aviso antes de que Dimon anunciara el ascenso de dos rivales por encima de ella, dejándola sin lugar claro en el banco.
La decisión no solo la apartó de la carrera por la dirección ejecutiva, sino que también le quitó el liderazgo del negocio minorista de Chase, que antes encabezaba. Lake dejará la entidad llevándose consigo alrededor de US$ 50 millones en acciones no consolidadas, de acuerdo con fuentes citadas por el diario británico.
Doug Petno y Troy Rohrbaugh, ambos de la división de banca de inversión y mercados, fueron designados nuevos copresidentes de JPMorgan, reduciendo de tres a dos el número de aspirantes tras una revisión de la estructura de liderazgo impulsada por la junta luego de que Dimon cumpliera 70 años en marzo. Aunque el banco sostiene que no hay un favorito declarado, buena parte de la organización cree que Rohrbaugh lleva ventaja.
El FT reconstruyó la trayectoria de Lake a partir de conversaciones con más de 15 colegas actuales y antiguos. Nacida en EEUU y criada en Reino Unido, licenciada en física, Lake ingresó a JPMorgan en 1999 y se consolidó como una figura clave tras su papel como directora financiera durante el escándalo de la "Ballena de Londres". Sus colegas la describen como brillante y exigente, aunque también señalan que le faltaba la inteligencia emocional necesaria para el cargo más alto.
Antes que ella, Jennifer Piepszak también fue vista como sucesora natural de Dimon, pero se retiró voluntariamente de la contienda en 2025 y hoy es directora de operaciones del banco.
Dimon, quien lidera JPMorgan desde hace dos décadas, no tiene intención de dejar el cargo de inmediato. Personas cercanas estiman que le quedan unos tres años más como director ejecutivo, aunque permanecería como presidente ejecutivo incluso después de ceder ese puesto.