Ochenta y dos camas reformer Balanced Body, 17 unidades de muro, 34 bicicletas de spinning, trotadoras y equipos de TRX. Ese es el inventario que este viernes salió a remate para pagar la quiebra de Cardiopilates, el centro de pilates que operaba en Apoquindo 4.700 y Badajoz 127, en Las Condes, y que cerró sus puertas el pasado 7 de mayo.
La subasta, encargada al martillero concursal Exequiel Balmaceda, se ofreció sin precio mínimo por lo que los bienes se adjudicaron al mejor postor.
Al otro lado de la fila, la nómina de créditos reconocidos publicada el 23 de junio permite dimensionar por primera vez la deuda real de la empresa. Hasta ahora solo se conocían los $ 91,2 millones en arriendos impagos que gatillaron la liquidación forzosa, sin embargo, los documentos del caso revelan créditos por $ 554,6 millones, que sumado a los verificados días después, llevan a un pasivo total de $ 772 millones.
El mayor acreedor es el mismo que pidió la quiebra: Inmobiliaria Apoquindo, dueña del local del subterráneo de Apoquindo 4.700, con $ 326,5 millones, el 59% de la nómina. Le siguen el BCI con $ 84,1 millones, Inversiones Ryle con $ 61,6 millones y la Tesorería con $ 23,3 millones. Scotiabank verificó otros $ 89,6 millones.
La deuda laboral confirma lo que los trabajadores denunciaron desde mayo. Cinco AFP, la AFC, Isapre Consalud y la Mutual de Seguridad tienen créditos por $ 48,6 millones en cotizaciones impagas, y 13 extrabajadores verificaron remuneraciones e indemnizaciones por $ 126,4 millones, todos con preferencia legal de pago.
Por último, al final de la fila, al menos 14 clientas verificaron los planes que pagaron y no alcanzaron a usar, entre $ 128 mil y $ 409 mil cada una.
Frente a ese pasivo, la caja es mínima. De las cuentas de la empresa no se incautó un peso, no hay inmuebles —ambos locales eran arrendados— y el único vehículo inscrito a nombre de la sociedad, un Mercedes GLE 2016, tiene encargo por robo vigente: fue pagado en 2018 con un vale vista adulterado y nunca apareció. 