Saber con horas o días de anticipación cuánta proteína, grasa o colágeno trae un lote de materia prima y, a partir de eso, decidir cómo asignarlo en la línea productiva es la propuesta de Bruna AI. La startup chilena, que desarrolló una plataforma que utiliza inteligencia artificial (IA) para predecir la calidad de los insumos y recomendar su uso óptimo en procesos industriales, llegará a nuevos mercados en la región con apoyo de Sonda.
La plataforma opera con redes neuronales entrenadas con datos históricos de cada cliente y adapta sus arquitecturas según el contexto, con variables climáticas para el sector agrícola o modelos de bloques (modelado de yacimientos) para la minería.
“Siempre es la misma lógica: poder predecir y dar tiempo a nuestros clientes para que tomen la mejor decisión usando información del futuro”, explicó la CEO y cofundadora de la compañía, Madeleine Valderrama.
Con 12 clientes activos en sectores como alimentos (leche y embutidos), agro, minería metálica y no metálica, y manufactura, Bruna AI opera bajo un modelo de software como servicio con tarifa mensual por mantenimiento.
La startup tiene presencia en Chile, Perú y México, y ha levantado cerca de US$ 2 millones con inversionistas como Fundación Chile, y los fondos Devlabs (Estados Unidos) y Carabela (México).
Nuevos mercados
Desde 2024, la compañía cambió su estrategia de internacionalización y cerró una alianza con Sonda, que le da acceso a su red de vendedores locales, oficinas e infraestructura en los mercados de destino.
“Nos dimos cuenta de que necesitábamos mucha dedicación para abrir mercados y llegar a grandes corporativos. Habíamos probado con equipos remotos, con llevar chilenos a los países, con contratar gente local, pero siempre era muy intensivo para nosotros”, dijo Valderrama.
Con esa alianza, Bruna AI apunta este año a operar en Colombia, donde el foco es Nestlé como cuenta estratégica, y en Ecuador, donde ya trabaja con una empresa de manufactura y otra de acuicultura. También va a reactivar su presencia en Brasil con foco en el mercado minero, a través de la oficina local de Sonda y un programa de la Corporación Alta Ley.
En paralelo, la startup desarrolló su propio modelo de lenguaje que permite a los usuarios conversar con los modelos predictivos en el lenguaje operativo de cada industria.
“Antes éramos una caja negra y ahora el usuario puede preguntar por qué se sugiere un cambio, qué probabilidad tiene, qué va a pasar”, explicó Valderrama.
Respecto de los ingresos, proyectó triplicar las ventas al cierre de este ejercicio en comparación con 2025, un alza que se explicaría por la estrategia de expansión y crecimiento fuera del país.