No hay caso. Nos habíamos ilusionado con los brotes verdes -a esta altura, una frase que parece yeta- y el Imacec de julio retrocedió un 1,5% comparado con el mismo mes del año anterior. Un literal baldazo de agua fría, ya que la principal razón del deprimente guarismo fueron los temporales que azotaron al país durante el mes de julio. Baja actividad en general y muchas faenas mineras cerradas impactaron severamente el índice en cuestión. Las explicaciones pueden ser técnicamente razonables, pero en un país con el ánimo por los suelos y con un problema de desempleo severo y que no cede, hay pocos oídos para justificaciones. Parafraseando a Bielsa: ¡Siempre pasa algo, Jorge!
Es mucho lo que nos jugamos en los meses que vienen. La megarreforma apretó todas las teclas que en una economía capitalista debiesen impulsar la actividad: baja de impuestos, certeza en la estructura tributaria en el largo plazo, mejora en el sistema de permisos, etc. Todo esto se hizo en un tiempo récord y cediendo prácticamente nada a la oposición. La cancha está dispuesta tal cual Quiroz lo diseñó. Por esto, es imprescindible que en el corto plazo los chilenos puedan comenzar a ver mayores signos de actividad y, por tanto, una mejora en su vida diaria.
Naturalmente, que el país progrese y que la ciudadanía tenga mejores oportunidades es algo valioso en sí mismo. Pero, en este caso, además está en entredicho la efectividad de las políticas pro mercado en contraposición con el dirigismo estatal. El Gobierno requiere con urgencia que se puedan ver resultados a partir de las políticas recientemente implementadas. De poco sirven los titulares de proyectos destrabados por el Comité de Ministros si esto no se traduce en inversión concreta y, por ende, en oportunidades de trabajo para los chilenos.
Engolosinados con el mal resultado económico de julio, prestamente apareció el frenteamplismo para cuestionar el modelo económico. Lo que necesitaría Chile, según ellos, es un proceso de industrialización para no seguir dependiendo de la explotación de recursos naturales. Nada muy novedoso. Como es habitual, no pasan del título de la canción y de las 10 primeras páginas de El Estado emprendedor de Mariana Mazzucato. ¿Cuáles serían las industrias elegidas? ¿Quién las elegiría? ¿Pondremos aranceles para protegerlas? Todas son preguntas muy complicadas como para haberlas desarrollado con alguna profundidad, pero no se necesita tener mucha intuición para notar que la fe ciega que tienen en el Estado sigue ahí, incólume e indestructible.
Llegó la hora de hacer delivery y con ello espantar las ideas sesenteras que seducen a nuestros jóvenes de izquierda, pese a las múltiples pruebas de su fracaso. La paciencia de la ciudadanía parece estar en un punto crítico, y así muestran las encuestas con un deterioro marcado en las expectativas. Frente a esta realidad, el ministro Quiroz llamó a la población a utilizar un telescopio y no un microscopio para mirar las cifras económicas. Es decir, poner el foco en el largo plazo dejando de lado la inmediatez. Lamentablemente, toca recordarle al ministro las sabias palabras de John Maynard Keynes: en el largo plazo todos estaremos muertos.