Los parlamentarios del oficialismo han estado muy activos en torno a la reforma constitucional, a través de la cual el gobierno busca enfrentar el problema de la seguridad, relacionado con el crimen organizado y el narcotráfico y el terrorismo. De hecho, este viernes representantes de Renovación Nacional se reunieron con constitucionalistas en el Instituto Libertad y también con el ministro de Seguridad Martín Arrau, lo mismo que parlamentarios de la UDI.
Los constitucionalistas que llegaron hasta el Instituto Libertad, ligado a RN, cuando el debate ya ha avanzado hasta un eventual plebiscito, son Marisol Peña, expresidenta del TC; Víctor Manuel Avilés, el exministro de la Segpres, Juan José Ossa; Sebastián Soto y el exministro Teodoro Ribera.
Tras la cita, la segunda vicepresidenta de la Cámara, Ximena Ossandón, aseguró que su bancada apoyará la idea de legislar de la reforma; sin embargo, alertó respecto a que lo que se habilite ahora en la Constitución para combatir el crimen organizado y el terrorismo, “puede ser mal utilizado, puede haber tenido un principio muy loable, pero al final, si lo utiliza otra persona, con otro criterio, con otra forma de gobernar, se nos puede transformar contra todos los chilenos”.
Por ello manifestó que, entre los parlamentarios del partido, “estamos todos de acuerdo; y nosotros, la Cámara de Diputados, esperamos recibir un proyecto que ya venga muy depurado y que sea muy razonable. Que no ponga en peligro el futuro la institucionalidad de Chile”.
Mientras que el jefe de la bancada de los diputados de RN, Diego Schalper calificó como “una tontera de marca mayor”, la posibilidad de plebiscitar la reforma, en el caso de que no ser aprobada por el Congreso.
Respecto de la reforma para combatir el crimen organizado, narcotráfico y terrorismo fue enfático: “Aquí necesitamos facultades extraordinarias, y, por lo menos, mi disposición es ver cómo hacemos que esas facultades extraordinarias existan y, evidentemente, se enmarquen dentro del “Estado de Derecho”.
¿De suma urgencia a simple?
En la cita con el ministro Arrau, los representantes de RN, entre otros el senador Andrés Longton, hicieron hincapié en la necesidad de dotar de mejores herramientas a las policías y destrabar la discusión de la reforma en el Congreso; además de expresar al Ejecutivo su disposición a perfeccionar las iniciativas en el debate legislativo, pero bajo la premisa de no frenar el avance de las leyes que la ciudadanía exige con urgencia.
Tras la reunión, Longton señaló que “me voy con una muy buena impresión del ministro y su equipo, porque hay disposición a hacer cambios y a que la reforma no salga como entró. Y eso se va a dar en la discusión legislativa en particular”.
El senador reiteró sus aprensiones frente al texto del Ejecutivo, apuntando a la duración del Estado de Excepción, la interceptación de comunicaciones, las garantías constitucionales asociadas a condenas por determinados delitos y la incorporación de la seguridad pública como materia de rango constitucional.
“Hoy no estoy convencido de que sea necesario un Estado de Excepción nuevo, pues con el Estado de Emergencia reforzado se podría hacer la diferencia”, dijo; no obstante, destacó que habría apertura del gobierno sobre este tema, “porque si nos arrinconamos y atrincheramos no vamos a encontrar puntos de acuerdo”.
Tras la cita de la UDI con Arrau, en esta verdadera maratón de reuniones, la jefa de la bancada Flor Weisse valoró la labor realizada por el ministro y también enfatizó que los diputados gremialistas “hemos hecho aportes que consideramos muy valiosos y vamos a seguir trabajando para mejorar esta Agenda de Seguridad”, aunque descartó incorporar un plebiscito en la reforma constitucional.
Adicionalmente, trascendió que el Ejecutivo estaría evaluando modificar la urgencia de la reforma para pasar de suma urgencia -15 días en cada Cámara- a urgencia simple lo que aumenta los plazos a una tramitación de 30 días en cada Cámara. Ello, básicamente, debido a lo que está costando al gobierno alinear a su sector y la escasa posibilidad que existe en este momento de conseguir los votos necesarios para aprobar la reforma.