De acuerdo con las últimas cifras del informe de Estadísticas de Impuestos Corporativos 2026 del organismo —recopiladas y analizadas por Deloitte—, actualmente el país está en el puesto 11 entre los mayores tributos a las utilidades de las firmas de los 28 que mide el bloque.
Más arriba que Chile están Italia (27,8%), Nueva Zelanda (28%) y Japón (29,7%), seguidos por México, Costa Rica, Australia y Alemania, todos con 30%.
El primer lugar de la tasa de primera categoría lo tiene Francia, con 36,1%; seguida por Colombia (35,0%) y Portugal (30,5%).
No obstante, en cuatro años más, y llegando, tal como pretende la ley del proyecto de reactivación, a una tasa de 23%, bajaría hasta el puesto 16 del ranking del organismo internacional.

Así, en 2029 estaría en el mismo nivel que Austria e Israel, pero todavía por encima de Grecia, Noruega y Eslovenia, que mantendrían una tasa de 22% en su gravamen de primera categoría.
De cualquier forma, conforme con los datos de la OCDE, los países con el impuesto corporativo más bajo se mantendrían en ambos casos: Hungría (9,0%), Irlanda (12,5%), Lituania (17,0%) y Polonia (19,0%); mientras que los más altos seguirían siendo Francia, Colombia, Portugal, Alemania y Australia.“En la dirección correcta”
Acerca del efecto que la rebaja del impuesto a las empresas podría tener, el socio de Tax & Legal en Deloitte, Joseph Courand, destacó que la economía chilena ha ido perdiendo fuerza desde hace un tiempo, con una caída importante en la tasa de formación de capital bruto.
En este contexto, señaló que “sin duda que la baja de la tasa del impuesto corporativo, junto con la integración del impuesto corporativo con los impuestos finales y la invariabilidad tributaria, son todas medidas que van en la línea correcta al establecer incentivos destinados a aumentar la inversión”.