Gobierno

Ana Lya Uriarte, el retorno a La Moneda de la acorazada del bacheletismo

Socialista, feminista, pieza angular de lo que queda de bacheletismo y con buenos lazos con Boric desde su época universitaria, la abogada medioambiental, llega al Ministerio de Interior a arropar a Izkia Siches y flanquearla en una de las facetas débiles de la secretaria de Estado: la experiencia política.

Por: Rocío Montes | Publicado: Miércoles 18 de mayo de 2022 a las 19:21 hrs.
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La llegada al Ministerio del Interior de la abogada Ana Lya Uriarte, como jefa de gabinete, tiene una primera y obvia interpretación: se trata del desembarco del bacheletismo en La Moneda de Gabriel Boric (del bacheletismo o lo que queda de él, una mezcla de cofradía política y sentimental en torno la figura de la exmandataria socialista, más que un proyecto vigente).

Es el regreso a Palacio de una de las mujeres fuertes del segundo gobierno de Michelle Bachelet (2014-2018) –quizá la más fuerte de ese período–, que como jefa de gabinete de la presidenta le tocó enfrentar crisis especialmente delicadas de aquella Administración, como el caso Caval, la polémica por el terreno adquirido por la hija menor de la mandataria en las cercanías de la minera Dominga o la Operación Huracán.

Cuando Bachelet viene a Chile desde Ginebra y se reúne con sus excolaboradores y amigos de la política, siempre está Ana Lya Uriarte, comentan quienes participan de estos encuentros. Abogada de 59 años, madre y abuela –fue madre de su primera hija a los 13 años, según contó ella misma extensamente en un reportaje a fines de los años 2000–, la especialista medioambiental tiene una fuerte cultura de militante y de bloque político, a diferencia de la ministra del Interior, Izkia Siches.

La superpoderosa

La abogada forma parte de los socialistas que provienen de la militancia en la Izquierda Cristiana (IC), como el mismo Mahmud Aleuy, con el que conformaron la principal dupla política del segundo gobierno de Bachelet. Cuando el caso Caval estalló en febrero de 2015 y dejó moribundo al propio gobierno y a una decena de heridos –entre ellos, al ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, un gran crítico de Uriarte–, la dupla entre el subsecretario del Interior y la jefa de gabinete de la Presidenta funcionó como el principal bastión de la gestión y el poder de ambos era evidente y reconocido. La prensa la definía como “la superpoderosa”.

Ana Lya Uriarte forma parte de la corriente de la Nueva Izquierda en el PS –como en su momento Bachelet–, aunque hoy por hoy los líderes de esa tendencia viven una profunda distancia política (Camilo Escalona y Osvaldo Andrade, como el mismo Aleuy), en un contexto con los tradicionales lotes partidarios desvirtuados. Se la define como cercana a Paula Narváez, la excandidata presidencial del PS por la que hizo campaña –pese a las tensiones que habrían tenido cuando Uriarte reemplazó a la sicóloga en 2014 como jefa de gabinete presidencial–, pero lejana a otros sectores de su misma colectividad, donde cuenta con muchos críticos. Tiene importantes vínculos políticos tanto con Escalona como con Aleuy, pese a la distancia entre ambos, aunque ha sido una histórica "escalonista".

En el partido recuerdan que en 2009, en medio de la crisis de la Concertación entre primera y segunda vuelta presidencial entre Eduardo Frei y Sebastián Piñera, un puñado de militantes fue a esperar a Escalona al aeropuerto en señal de apoyo, porque se había negado a renunciar a su partido, como lo pedía el candidato que finalmente fue derrotado. En el grupo estaba la que era entonces la ministra de Medio Ambiente de Bachelet, Ana Lya Uriarte.

Fue en ese período en que como política y abogada lideró la reforma a la institucionalidad ambiental en 2010 y creó el ministerio, la superintendencia de medio ambiente y los tribunales ambientales. Entonces, dicen quienes la conocen, adquirió experiencia política para negociar con todos los sectores.

Es a lo que regresa Ana Lya Uriarte: a sostener a la ministra Siches luego de dos meses de la médica en el cargo, en los que ha tenido un aterrizaje complejo. Han sido semanas marcadas por al atentado en Temucuicui, una seguidilla de errores como la denuncia falsa por aviones de inmigrantes en el Congreso, su baja sostenida en las encuestas, fuertes desafíos por delante –la triple crisis de La Araucanía, la demanda por mayor orden público y el control de la delincuencia y la crisis migratoria en el norte– y una carencia que se ha hecho evidente: la falta de experiencia y lazos políticos de la ministra que no tiene partido (militó un tiempo en la JJCC en la universidad). Las relaciones de Uriarte, en cambio, se extienden a diversos sectores de la clase dirigente (su exmarido, Claudio Troncoso, milita en la DC).

La "operación" Uriarte

Llegará a La Moneda el lunes próximo, según confirman desde Interior, y su arribo se produce casi en paralelo a que este miércoles Bachelet anunciara que estará por aprobar la propuesta de nueva Constitución en el plebiscito del 4 de septiembre. Lo hizo notar en Twitter la exministra de Sebastián Piñera, Isabel Pla: “Interesante coincidencia que el mismo día que la presidenta Bachelet respalda el Apruebo, sabemos que su exjefa de gabinete reforzará el equipo de Interior. Dos empujoncitos, en dos de las principales preocupaciones del gobierno”, escribió. Quienes conocen a los personajes, sin embargo, descartan que “la operación Uriarte” haya sido digitada por Bachelet, aunque resulta público y notorio que la expresidenta fue una de las dirigentes que abrió camino al Frente Amplio y, luego, veía con muy buenos ojos la emergencia de la figura de Siches.

En Interior informan que la relación entre Siches y Uriarte no es reciente. La abogada la ayudaba informalmente incluso antes de que asumiera el 11 de marzo en el cargo y tenían conversaciones con cierta periodicidad, donde intercambiaban miradas sobre asuntos políticos diversos. No resulta nada extraño. De una mirada muy feminista –Uriarte es una de las líderes de un chat de abogadas especialistas en medioambiente que forman profesionales de diferentes sectores políticos–, la propia Bachelet no escondió lo encandilada que estaba con el liderazgo de Siches.

En un escrito para la revista Time en febrero de 2021, la expresidenta socialista alabó el “liderazgo asombroso y potencial enorme” de Siches. “Millones de votantes chilenos comparten sus sueños de un servicio de salud moderno, dando esperanzas de que esté aquí para quedarse", escribió Bachelet. En la centroizquierda recuerdan la forma en que, antes de que tomara forma la candidatura de Boric, algunas dirigentes cercanas al bacheletismo –Uriarte incluida– habría hecho gestiones directas para empujar una postulación de Siches a La Moneda, lo que la exlíder del Colegio Médico desechó.

Lazos con Boric

La nueva jefa de gabinete de Siches, en tanto, se conoce desde hace años con el presidente Boric, desde los tiempos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (hasta ahora, ella era directora de extensión, un cargo que seguramente dejará antes de llegar a La Moneda). Uriarte fue de las profesoras que apoyaron la gestión de Boric cuando era presidente del centro de alumnos de la facultad en la toma de 2009 y, luego, de la FECh, desde 2011 en adelante (cuando sucedió a Camila Vallejo). Pero no es el único lazo importante de Uriarte en La Moneda actual: Andrea Reyes, asesora del segundo piso, trabajó con ella en el Centro de Derecho Ambiental de la misma casa de estudios.

Ana Lya Uriarte, a su vez, es muy amiga de la abogada Valentina Durán, la nueva directora del Servicio de Evaluación Ambiental, muy cercana a Boric y sobrina del expresidente Ricardo Lagos.

Pero aunque los lazos políticos y la experiencia juegan a favor del nuevo fichaje del actual gobierno, en el mismo oficialismo pronostican posibles problemas.

Un "abrazo de oso"

De partida, que la llegada de Uriarte despertará evidentes resquemores en Apruebo Dignidad, porque se trata de una militante socialista que, nuevamente, arriba a un espacio privilegiado de poder (los socialistas no solo tienen Hacienda y otras carteras clave, sino la misma subsecretaría de Interior, con el exdiputado Manuel Monsalve, cercano a Aleuy y a la propia Uriarte). Amante de la cumbia, de la buena mesa y con un carácter que no estaría dominado precisamente por la templanza –"la nueva compañera" de Siches, según la misma ministra confesó hace unas semanas–, a su nueva jefa de gabinete le podrían llegar a pesar determinadas mochilas, aseguran en los mismos círculos de gobierno. El estudio de Uriarte fue investigado en su momento en una de las aristas del caso Caval y fue en el segundo gobierno de Bachelet donde se desarrolló la Operación Huracán, de falsas pruebas policiales en el marco del conflicto en La Araucanía, un tema especialmente sensible para esta Administración y esa cartera.

Pero sobre todo, temen en la izquierda, la fortaleza política de Uriarte podría ser una especie de abrazo del oso para la debilitada ministra.

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