El impacto del shock petrolero sobre la inflación, en virtud de la guerra en Medio Oriente que estalló a inicios de marzo y que pareciera estar llegando a su final esta semana, fue uno de los principales temas que marcaron el Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio del Banco Central.
El instituto emisor dedicó uno de los recuadros del reporte para analizar en profundidad cuánto del aumento de los precios internacionales del petróleo se traspasan íntegramente a la inflación local, medida a través del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En el recuadro, la entidad plantea que el significativo aumento del precio internacional del petróleo constituye un "shock relevante" para la inflación, ya que en el corto plazo se transmite de manera directa -a través de los precios locales de los combustibles- y mediante sus efectos indirectos sobre los costos de producción del resto de bienes y servicios.
"El tamaño de estos efectos depende de diversos factores, entre los que destacan las características propias del shock -particularmente su magnitud y persistencia- y las condiciones macroeconómicas bajo las cuales ocurre, incluyendo el estado del ciclo económico y la evolución de las expectativas de inflación", señala el IPoM.
El banco agrega que la inflación total aumentó desde 2,4% en febrero hasta 3,9% en mayo, impulsada "principalmente" por el impacto directo del alza en los precios internacionales de los combustibles.
Aunque también pone en perspectivas dicho traspaso, señalando que el efecto indirecto ha sido, hasta el momento, "más acotado y acorde a lo anticipado".
"En el escenario central de este IPoM, al igual que en marzo, se espera que el traspaso del shock al IPC se mantenga en torno a promedios históricos, en un contexto en que la brecha de actividad se mantendría levemente negativa durante el horizonte de proyección. Con todo, la magnitud del shock, la incertidumbre sobre su evolución futura y la posibilidad de una economía más dinámica de lo previsto implican riesgos inflacionarios al alza, que se recogen como escenarios de sensibilidad.
Los canales de transmisión
Dada la importancia de los combustibles en el IPC, el impacto directo es el principal canal por el cual el alza del precio del petróleo afecta a la inflación, expone el recuadro, que calcula -en base a Guzmán et al., 2026) que en promedio, un incremento en los precios internacionales del petróleo de 10% genera un aumento en los precios locales de la gasolina de aproximadamente 5% a un año, lo que equivale a 0,2 punto porcentual (pp.) del IPC.
"En el corto plazo, la velocidad del traspaso depende de los parámetros del mecanismo de estabilización y de factores como los márgenes de refinación y comercialización. El impacto indirecto, en tanto, opera principalmente a través del incremento en los costos de producción y cómo estos afectan los precios de otros bienes y servicios", sostiene el emisor.
Estimaciones basadas en cuadros de oferta-uso muestran que, a nivel agregado, los combustibles (de manera directa o a través de servicios de transporte) representan en torno a 2% del costo de producción total de los bienes y servicios que consumen los hogares.
"Coherente con esto, distintas estimaciones sugieren que un aumento de 10% en el precio del petróleo genera un impacto en los precios de otros bienes y servicios de entre 0,1 y 0,3 pp. a un año. Los resultados son congruentes con evidencia basada en microdatos de empresas, que sugieren que el ajuste de precios es mayor en aquellas más expuestas al uso de combustibles", agrega.
A los efectos anteriores se suman otros canales de trasmisión, entre los que destacan la indexación a la inflación pasada, la menor demanda producto de la caída en el poder adquisitivo de los hogares y la sustitución por otros bienes en las decisiones de consumo y producción, entre otros.
Los resultados de un modelo de equilibrio general multisectorial con rigideces de precios (Guzmán et al., 2026) sugieren que este tipo de shocks presiona con mayor intensidad los costos y precios de los bienes. La reacción de los precios de los servicios suele ser más acotada en el corto plazo, aunque más persistente, en línea con las mayores rigideces y los procesos de indexación que caracterizan a estos últimos, expone el IPoM.
Hasta ahora, el traspaso a la inflación local se ha comportado "acorde a lo anticipado" en el IPoM de marzo. El efecto directo ha sido el principal factor tras el aumento del IPC, registrándose un aumento en su incidencia anual de 1,6 pp. desde febrero, similar al incremento registrado por la inflación anual durante ese período.
Incidencia sobre el IPC
"Así, mientras los precios internacionales del petróleo y sus derivados aumentaron aproximadamente 60% desde el inicio del shock hasta mayo, los precios locales de los combustibles acumularon aumentos de casi 30%, sugiriendo que la mayor parte del traspaso directo ya se ha observado. Tal como se esperaba, el traspaso indirecto a la inflación local ha sido más acotado que el directo y, con la excepción de algunos servicios de transporte, se ha ubicado en línea con lo previsto", explica el recuadro.
Parte de esto se explica, dice el banco, porque las empresas han absorbido parte del shock a través de caídas en sus márgenes, en línea con lo sugerido por indicadores construidos a partir de microdatos y antecedentes cualitativos de encuestas a empresas.
"En todo caso, la evidencia sugiere que el traspaso del shock ha sido mayor en los bienes con una exposición más elevada al petróleo. Estimaciones basadas en microdatos muestra que los bienes de empresas de manufacturas y comercio con mayor exposición a insumos energéticos han registrado mayores alzas de precios que los menos expuestos (Rivera et al., 2026). En la misma línea, evidencia de encuestas revela que las empresas donde los combustibles tienen una mayor participación en su estructura de costos reportan expectativas de precios más elevadas que las de empresas sin este tipo de insumos en sus procesos productivos", concluye el banco.