Moody’s Ratings elevó el rating crediticio de Argentina, otorgándole al país su tercera mejora soberana en menos de tres meses y validando el plan de transformación económica del Presidente Javier Milei.
La calificación del país sudamericano fue elevada desde Caa1 a B3, con perspectiva positiva. Las tres principales agencias de clasificación de riesgo califican ahora a Argentina por encima de la categoría CCC/Caa, asociada a un alto nivel de estrés financiero, un hito para un país que durante años estuvo entre los emisores soberanos más riesgosos de los mercados globales.
“La mejora refleja nuestra evaluación de que el riesgo de default de Argentina ha disminuido de manera significativa, a medida que la estabilización macroeconómica avanzó más allá de la fase inicial de ajuste hacia una mejora más duradera de los fundamentos crediticios, una señal de una mejor gobernanza”, escribieron los analistas en un comunicado publicado el martes.
“Las perspectivas para la posición externa de Argentina han mejorado marcadamente, respaldadas por un mejor desempeño de las exportaciones y un aumento de la inversión extranjera directa en los sectores de energía y minería, junto con un mayor acceso al financiamiento externo”, agregaron.
La perspectiva positiva, agregó Moody’s, “refleja la visión de que el perfil crediticio de Argentina podría fortalecerse aún más, a medida que las mejoras estructurales de las finanzas externas se combinen con la estabilización macroeconómica en curso”.
La decisión se produce después de que Fitch Ratings elevara en mayo la calificación de Argentina a B1 y de una medida similar adoptada por S&P Global Ratings en junio.
Todas las agencias citaron el éxito de Milei en la recuperación de las cuentas fiscales y en la reducción de la inflación desde niveles de tres dígitos.
El spread de los bonos soberanos argentinos respecto de sus pares de EEUU se sitúa ahora cerca de los 400 puntos base, su nivel más bajo en ocho años, mientras el país busca dejar atrás años de crisis económicas y defaults de deuda.
Las mejoras amplían el grupo de potenciales inversionistas que pueden mantener deuda argentina. Si bien una primera salida desde la categoría de alto estrés financiero puede comenzar a atraer a nuevos compradores, las mejoras posteriores normalmente amplían el universo de inversionistas institucionales autorizados a mantener bonos del país.