La Comisión Europea multó a Google con un total de 890 millones de euros por infringir el reglamento digital de la Unión Europea y advirtió que podría imponer multas diarias si el buscador no cumple con sus normas.
Bruselas informó este jueves que Google otorgó un trato preferente a sus propios servicios —incluidos resultados de compras, hoteles, transporte y deportes— por sobre los de terceros dentro de su motor de búsqueda.
Asimismo, señaló que Google impidió que los desarrolladores de aplicaciones comunicaran libremente y promocionaran ofertas, además de cerrar contratos con los usuarios a través de los canales de distribución que eligieran, incluidas tiendas de aplicaciones de terceros.
La empresa fue sancionada con 460 millones de euros por las infracciones relacionadas con su buscador y con 430 millones de euros por las prácticas de restricción a los desarrolladores. Google tendrá 60 días para proponer soluciones o se expondrá a multas periódicas. Esta nueva acción se suma a las sanciones impuestas por los reguladores antimonopolio entre 2017 y 2019, que superaron los 8.000 millones de euros.
"Se trata de una aplicación rigurosa de la ley", afirmó la jefa de Competencia de la UE, Teresa Ribera. "Es un mensaje bastante contundente para Google".
Las sanciones amenazan con reavivar el conflicto entre la Unión Europea y Estados Unidos en torno a la regulación de las grandes tecnológicas, después de que las tensiones por las normas digitales del bloque parecieran haberse moderado.
El presidente estadounidense Donald Trump ha comparado anteriormente las multas digitales de la UE con una "extorsión en el extranjero" y las calificó como "una forma de tributación". En ocasiones anteriores, las sanciones contra empresas tecnológicas estadounidenses —o incluso la posibilidad de que fueran inminentes— provocaron duras críticas de Trump y amenazas de represalias, especialmente mediante medidas comerciales.
Ribera sostuvo que Bruselas no puede tomar decisiones en función de "lo que otra persona intente decirnos que debemos o no debemos hacer".
"Es nuestro deber defender el Estado de derecho, incluidas nuestras propias leyes, independientemente de cómo sean percibidas o cuestionadas", señaló Ribera, agregando que "el Estado de derecho está siendo cuestionado" en otras partes del mundo.
Consultada sobre si se refería a Estados Unidos, respondió que "algunas de las declaraciones del gobierno estadounidense no son particularmente amistosas con la legislación europea".
Por su parte, Kent Walker, director jurídico de Google, aseguró que la aplicación de la Ley de Mercados Digitales (DMA) de la UE "sigue deteriorando productos que la gente utiliza todos los días".
Añadió que "esto no es competencia justa; es un deterioro de los productos impulsado por un pequeño grupo de demandantes que actúan en su propio interés, mientras que las empresas y los consumidores europeos son quienes terminan pagando el costo. La regulación debería mejorar los productos, no empeorarlos".
La semana pasada, el Financial Times reveló que el brazo ejecutivo de la UE se preparaba para imponer multas de cientos de millones de euros a Google en dos decisiones separadas.
La Comisión ordenó a Google modificar sus políticas en un plazo de 60 días o enfrentar sanciones periódicas de hasta 5% de su facturación diaria promedio. Su matriz, Alphabet, reportó ingresos por US$ 402.830 millones el año pasado.
"Ahora esperamos que Google presente soluciones", afirmó Henna Virkkunen, responsable de Tecnología de la Unión Europea.