Elon Musk podría estar a días de convertirse en la primera persona de la historia en alcanzar una fortuna superior a US$ 1 billón (millón de millones). La posibilidad surge a raíz de la esperada oferta pública inicial (IPO) de SpaceX, programada para este viernes, y de las extraordinarias valoraciones que el mercado anticipa para la compañía aeroespacial.
El magnate posee actualmente alrededor de US$ 273.000 millones en acciones y opciones de Tesla. A ello podría sumarse el valor de su participación en SpaceX, donde controla cerca de la mitad de la propiedad. Si la empresa debutara en bolsa con una valoración cercana a US$ 1,77 billones, como anticipan algunas proyecciones, la participación de Musk alcanzaría aproximadamente US$ 841.000 millones. La suma de ambas posiciones elevaría eventualmente su patrimonio a unos US$ 1,11 billones, convirtiéndolo en el primer "trillonario" del mundo, en la nomenclatura anglosajona.
La posibilidad de superar el billón de dólares también aparece al alcance de la mano bajo los parámetros de
Forbes, que actualmente estima la fortuna de Musk en torno a US$ 839.000 millones, cifra que ya lo sitúa como la persona más rica del planeta por un amplio margen. Desde ese nivel,
bastaría un incremento cercano a US$ 161.000 millones para alcanzar el umbral histórico. Una valoración de SpaceX de US$ 1,77 billones implicaría una revalorización suficiente de su principal activo privado para cerrar esa brecha y empujar su patrimonio por encima del billón de dólares.
De Zip2 a SpaceX

La posibilidad de que Musk logre el hito del US$ 1 billón es fruto de una trayectoria empresarial que comenzó hace más de tres décadas y que ha estado marcada por apuestas de alto riesgo, reinversión constante y una capacidad poco común para capturar valor en industrias emergentes.
El primer hito llegó en 1999, cuando Compaq adquirió Zip2, una empresa de software para medios y directorios digitales fundada por Musk junto a su hermano Kimbal. La operación le reportó cerca de US$ 22 millones, una cifra significativa para un emprendedor de apenas 28 años y el capital que le permitió financiar su siguiente proyecto.
Ese mismo año fundó X.com, una plataforma de servicios financieros en línea que posteriormente se fusionaría con Confinity para dar origen a PayPal. Cuando eBay compró la compañía en 2002 por US$ 1.500 millones, Musk obtuvo alrededor de US$ 180 millones antes de impuestos. En lugar de diversificar sus inversiones o asegurar su patrimonio, decidió apostar prácticamente toda esa fortuna en dos iniciativas que muchos consideraban destinadas al fracaso: una empresa de automóviles eléctricos y una compañía espacial privada.
En 2002 fundó SpaceX e invirtió cerca de US$ 100 millones de su propio dinero para desarrollar cohetes reutilizables. “Creo que es importante que la humanidad se convierta en una especie multiplanetaria”, fue una frase que repitió en distintas ocasiones durante la etapa de nacimiento de la compañía.
En febrero de 2004, lideró una ronda de financiamiento en Tesla y se transformó en el principal accionista de la compañía. Más tarde declaró su propósito: “Ayudar a acelerar la transición desde una economía basada en extraer y quemar hidrocarburos hacia una economía solar y eléctrica, que considero la principal, aunque no la única, solución sostenible”.
Su panorama empresarial se complicó en 2008 a propósito de la crisis financiera. De hecho, Musk estuvo cerca de quedarse sin recursos para mantener operativas sus dos compañías. "Cuando algo es lo suficientemente importante, lo haces incluso si las probabilidades no están a tu favor", señaló años más tarde cuando repasó el episodio que redujo brevemente su patrimonio.
La situación comenzó a mejorar con la salida a bolsa de Tesla en 2010. La operación marcó el inicio de una rápida valorización de sus participaciones empresariales. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegaría durante la década siguiente.

Impulsada por el éxito comercial de modelos como el Model S, el Model 3 y posteriormente el Model Y, Tesla protagonizó una de las mayores revalorizaciones bursátiles de la historia reciente. La compañía pasó de ser una apuesta de nicho en el mercado de los vehículos eléctricos a convertirse en el fabricante automotriz más valioso del mundo.
En 2013 la fortuna de Musk ya rondaba los US$ 8.000 millones y para 2020 se estimaba en unos US$ 27.000 millones. Apenas doce meses después, gracias al extraordinario desempeño de las acciones de Tesla, su patrimonio se había disparado a más de US$ 150.000 millones.
En enero de 2021 superó a Jeff Bezos y se convirtió en la persona más rica del mundo. Meses después alcanzó un patrimonio superior a los US$ 300.000 millones, estableciendo un récord histórico para una fortuna personal.
Mientras tanto, SpaceX dejaba de ser una apuesta experimental para transformarse en un actor dominante de la industria espacial, impulsada por los contratos con la NASA, el Departamento de Defensa de Estados Unidos y el crecimiento de Starlink, su red global de internet satelital.
La siguiente etapa de expansión llegó con la inteligencia artificial. En 2023 Musk fundó xAI, ampliando su presencia en uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento de la economía digital. Paralelamente, las valoraciones de SpaceX continuaron aumentando a medida que Starlink consolidaba su negocio y la compañía profundizaba su liderazgo en lanzamientos espaciales.
La salida a bolsa del viernes podría coronar tres décadas de travesía empresarial en la que Musk no solo se ha convertido en el hombre de negocios más más adinerado de su generación, sino también en uno de los casos más extraordinarios de creación de riqueza y valor empresarial de la historia contemporánea.
La fortuna en perspectiva
La magnitud de una fortuna de US$ 1 billón resulta difícil de dimensionar. De acuerdo con estimaciones del Fondo Monetario Internacional, una riqueza de ese tamaño superaría el producto interno bruto anual de la inmensa mayoría de los países del mundo.
Economías como las de Taiwán, Irlanda, Suecia o Singapur generan menos riqueza en un año que la que concentraría una sola persona con un patrimonio de US$ 1 billón. Incluso Sudáfrica, país natal de Musk, tiene una economía de menos de la mitad de ese tamaño.
La cifra también eclipsaría por amplio margen las fortunas de los demás gigantes tecnológicos. Según Forbes, Larry Page, cofundador de Google, posee una fortuna estimada en US$ 257.000 millones; Sergey Brin, también cofundador de Google, US$ 237.000 millones; Jeff Bezos, fundador de Amazon, US$ 224.000 millones; y Mark Zuckerberg, fundador de Meta, US$ 222.000 millones.
En conjunto, las fortunas de estos cuatro empresarios suman alrededor de US$ 940.000 millones, todavía por debajo del umbral del billón de dólares que Musk podría alcanzar si SpaceX logra la valoración que anticipa el mercado.