La guerra entre Estados Unidos e Irán dejó de estar concentrada en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. Los ataques reivindicados por los hutíes contra dos petroleros saudíes trasladaron las hostilidades al mar Rojo, amenazando una segunda arteria fundamental para el comercio energético y llevaron al crudo Brent el jueves nuevamente sobre los US$ 100 por barril, umbral que no sobrepasaba desde el 22 de mayo, aunque el viernes moderaban su precio.
El salto de 6% ayer reflejó el temor a que la participación directa del grupo yemení respaldado por Teherán restrinja también el tránsito por el estrecho Bab el-Mandeb, puerta de entrada al mar Rojo, precisamente cuando el flujo por Ormuz permanece severamente limitado.
Los precios de los futuros del petróleo caían cerca de un 3% a US$ 97,6 en la mañana del viernes, pero siguen apuntando a ganancias semanales de 9% debido a la preocupación por la interrupción de los flujos energéticos en el mar Rojo y al temor a una mayor escalada en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Los hutíes aseguraron haber empleado misiles y drones contra los buques Encelia y Layla, a los que acusaron de incumplir el bloqueo marítimo declarado este lunes contra Arabia Saudita. Riad confirmó que el Encelia, un buque cisterna de productos refinados, fue alcanzado y sufrió un incendio en la proa, aunque su tripulación se encontraba a salvo.

El segundo ataque se produjo en el sur del mar Rojo, cerca de la ciudad saudí de Al Shuqaiq. Los incidentes marcaron las primeras agresiones hutíes contra petroleros saudíes desde que la confrontación entre Washington y Teherán volvió a intensificarse y amenazan con deshacer la tregua que durante cuatro años contuvo las hostilidades entre el grupo y el reino.
Según Lloyd’s List Intelligence, el bloqueo hutí se dirige principalmente contra las exportaciones de crudo desde Yanbu, puerto que se convirtió en “la válvula de alivio crítica” de Arabia Saudita ante las restricciones en Ormuz. Antes de la crisis, el puerto en cuestión despachaba alrededor de 763 mil barriles diarios, pero sus exportaciones aumentaron casi cinco veces, hasta aproximadamente 3,8 millones de barriles por día, detallaron en un reporte publicado este jueves.
El reino ha utilizado su oleoducto este-oeste para trasladar crudo desde los campos cercanos al Golfo hasta esa terminal en el mar Rojo. Desde allí ha exportado cerca de 4,9 millones de barriles diarios de petróleo y combustibles refinados, de acuerdo con datos de Kpler citados por Financial Times.
Trump amenaza con un ataque “masivo”
La incorporación de los hutíes provocó una inmediata reacción del Presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó que Washington responsabilizará a Irán por cualquier nueva agresión contra embarcaciones en el mar Rojo.
Trump advirtió que Estados Unidos impondrá un “duro castigo militar” tanto a Teherán como a los hutíes si continúan los ataques. Posteriormente, dijo a Axios que estaba considerando una ofensiva “masiva” contra la República Islámica.
“Más grande que nunca. Estoy cerca de tomar una decisión. Estamos totalmente preparados”, afirmó el mandatario en la entrevista.
Horas después, Trump agregó que cualquier daño causado a buques o cargamentos sería financiado con recursos iraníes congelados bajo control de Washington.
“Desde este momento, todos y cada uno de los daños causados a barcos, cargamentos o cualquier elemento relacionado serán pagados con dinero iraní que Estados Unidos posee y controla”, escribió en Truth Social. Añadió que los perjuicios podrían ser “muy sustanciales”, pero sostuvo que esa sería una solución “justa y equitativa”.
La amenaza se suma a la advertencia formulada previamente por el mandatario de que EEUU destruiría un puente o una central eléctrica iraní por cada buque atacado por Teherán en Ormuz.
La república islámica respondió que, si Washington actúa contra ese tipo de infraestructura, atacará instalaciones y activos energéticos vinculados a EEUU en todo el Medio Oriente.
Al mismo tiempo, ambas partes han descartado una reanudación cercana de las negociaciones.

Los hutíes son considerados un proxy de Irán, junto a Hamas en Palestina y Hezbolá en Líbano. Foto: Reuters
Más puntos de presión
Para Ahmed Nagi, analista sénior sobre Yemen del International Crisis Group, la entrada de los hutíes permite a Teherán extender geográficamente el enfrentamiento y aumentar su margen de presión.
“Desde la perspectiva de Irán, abrir puntos de presión adicionales en la región le otorga mayor capacidad de negociación”, señaló este jueves a Associated Press. Según el experto, la presencia hutí entrega a Teherán influencia sobre “uno de los pasos marítimos más importantes del mundo”.
Por su parte, las analistas de Bloomberg Economics, Dina Esfandiary y Becca Wasser, plantearon que Teherán y los hutíes han demostrado que aún cuentan con espacio para intensificar el conflicto. Sin embargo, advirtieron que, a medida que la escalada se vuelve gradual y persistente, resulta más difícil encontrar una salida diplomática.
El riesgo ya está alterando las rutas, según Lloyd’s List Intelligence. Tres superpetroleros rumbo al golfo de Adén dieron la vuelta o se detuvieron, mientras un buque de Cosco y dos petroleros que habían zarpado desde Yanbu modificaron su trayectoria.
La entidad sostuvo que “la amenaza es creíble”, debido a los despliegues de misiles y drones hutíes en torno a Bab el-Mandeb. Añadió que, aunque las flotas saudíes son los objetivos inmediatos más probables, los criterios utilizados por el grupo se basan en patrones comerciales, por lo que también quedan expuestos buques extranjeros que hayan visitado recientemente puertos del reino o transporten carga saudí.
Lloyd’s List Intelligence advirtió además que “el tráfico por Bab el-Mandeb probablemente volverá a disminuir si los ataques hutíes se reanudan en serio”. El paso acababa de alcanzar su mayor nivel semanal de actividad desde diciembre de 2023, pero esa recuperación ahora corre el riesgo de revertirse.
En este contexto, el crudo WTI también se resintió el jueves, con un salto de 6,2%, hasta US$ 92,19 por barril, pero en la mañana del viernes se situaba en US$ 89,77 por barril, encaminados a registrar una subida semanal de casi el 8%.
Para la jefa de análisis de energía de Medio Oriente y OPEP+ de Kpler, Amena Bakr, el mercado ya no enfrenta una volatilidad motivada únicamente por titulares, sino un “riesgo estructural para la oferta”.
Bakr calculó que una interrupción simultánea de Ormuz y Bab el-Mandeb podría afectar cerca de 25% del suministro mundial de petróleo y advirtió que “no existe capacidad ociosa que pueda reemplazar 25% de la oferta global”.