Este martes, en una rápida tramitación y con respaldo transversal, la Sala del Senado despachó a ley el proyecto que aumenta de 50 mil a 80 mil los subsidios a la tasa hipotecaria y que amplía el valor de las viviendas beneficiadas desde UF 4.000 (cerca de $ 160 millones) a UF 6.000 (más de $ 240 millones).
Con ello, el mercado ya comenzó a hacer sus apuestas respecto de cómo la medida moverá la oferta y la demanda, y cuáles serán las comunas y actores financieros que podrían verse más beneficiados con este nuevo escenario.
El vicepresidente de Colliers, Reinaldo Gleisner, indicó a DF que el incremento del límite “destraba un segmento que antes no calificaba” a estos apoyos, acelerando la absorción en comunas de densidad media-alta y en viviendas de mayor tamaño. “Esto es singularmente importante, porque abre espacio al financiamiento para familias de dos o tres hijos, que buscan espacios de más dormitorios”, sostuvo.
Las comunas que ganan
Entre las zonas donde Colliers anticipó un mayor dinamismo aparecen, en primer lugar, Ñuñoa y San Miguel.
Esto, porque en ambas comunas una parte importante del stock de departamentos de dos y tres dormitorios se ubica entre UF 4.200 y UF 5.800. Según Gleisner, ambos sectores “tenían una demanda contenida por exigencias de renta que ahora se alivian”.
La consultora inmobiliaria también observó un espacio de transacciones en La Florida, Macul y Peñalolén, al concentrar una alta oferta de departamentos familiares y casas dentro del nuevo rango. “Estas podrían elevar su ritmo de promesas de venta mensuales en un 25% a 30% general”, precisó el ejecutivo.
30% podrían subir las promesas de compra en Ñuñoa, Macul y la Florida.
Mientras que hacia la zona sur y poniente de Santiago, la medida favorecería principalmente a Cerrillos, Maipú y Lampa, específicamente en la venta de casas en condominios de hasta UF 5.500.
Al medir el efecto fuera de la Región Metropolitana, en Concepción, Viña del Mar y La Serena, Colliers proyectó que entre el 85% y 90% de la oferta disponible quedaría bajo el nuevo techo de UF 6.000.
Con todo, el salto sería todavía mayor si se mira de forma exclusiva el nuevo tramo incorporado. Para las viviendas de entre UF 4.000 y UF 6.000, Gleisner estimó un incremento de entre 30% y 40% en las ventas, al reincorporar al mercado a familias con ingresos desde $ 2,2 millones hasta $ 3,2 millones.
La banca entra a competir
El impacto no quedaría restringido solo a las inmobiliarias. La ampliación del techo también podría reconfigurar la competencia bancaria por los créditos hipotecarios, al incorporar al beneficio a clientes de mayores ingresos.
Según el ejecutivo, las entidades financieras líderes en banca privada son las que “ganarán un protagonismo determinante”, sobre todo, Santander, Banco de Chile y Bci.
Ello, porque con el límite anterior de UF 4.000 gran parte de la cartera tradicional de clase media-alta quedaba fuera. “Ahora pueden canalizar el subsidio a sus segmentos de mayores ingresos (rentas sobre $ 2,5 millones), captando volumen de colocaciones de alta calidad crediticia”, apuntó Gleisner.
En tanto, sobre BancoEstado -entidad que concentra la mayor cantidad de solicitudes actuales- dijo que mantendría su peso en el mercado masivo, pero ahora deberá “compartir mayor cuota de mercado en el nuevo tramo con la banca privada”.
Respecto de la banca de nicho, como Itaú y Banco Falabella, que son “agresivas en tasas competitivas, impulsarán campañas fuertes aprovechando la exención de pie, vía Fogaes 90%”.
Así, la disputa podría trasladarse directamente al precio de los hipotecarios.
Colliers anticipó que los bancos podrían reducir sus tasas comerciales para sumar ese descuento a los 60 puntos base contemplados por el subsidio, llevando las tasas finales incluso por debajo de 3,5% para aquellos clientes que tengan mejor perfil de acuerdo con cada una de las entidades financieras.
El efecto en el dividendo
Lo anterior tendría un efecto directo sobre el bolsillo de los compradores. De acuerdo con los cálculos de Gleisner, el dividendo mensual “podría caer entre 10% y 12%, equivalente a un ahorro de entre $ 75 mil y $ 120 mil mensuales”.
Eso, a su vez, reduciría en cerca de $ 400 mil la renta familiar exigida para calificar a un crédito hipotecario. Sin embargo, estimó que el efecto podría ser aún mayor si es que la banca entra a competir por este nuevo segmento.
Así, los bancos podrían sumar descuentos adicionales hasta alcanzar una reducción total de entre 100 y 120 puntos base, prácticamente duplicando el ahorro en el dividendo y reduciendo nuevamente los ingresos necesarios para acceder al financiamiento.