Tic, tac... Empieza la cuenta regresiva del esperado debut bursátil de SpaceX. La firma espacial que se instaló en el centro de la conversación de los inversionistas, bancos y corredores de bolsas durante estos meses, ya se encuentra preparando los últimos detalles para una operación que promete ser la mayor salida a bolsa de la historia, al menos en cuanto a las expectativas.
La compañía de Elon Musk debutará mañana en Nasdaq bajo el ticker SPCX, en una oferta popular inicial (IPO) de hasta US$ 75.000 millones que valoraría a la firma en torno a US$ 1,8 billones.
A modo de referencia, el presupuesto anual del Fisco chileno se ubica en torno a US$ 90 mil millones.
En los papeles, la operación consideraría un precio de US$ 135 por acción y 555,6 millones de títulos, términos que, de acuerdo con Bloomberg, tendrían baja probabilidad de modificarse antes del estreno.
En todo caso, la fijación del valor de la acción se conocerá durante esta tarde.
Pero el dato que modera el entusiasmo del mercado viene por el lado de la demanda. Bloomberg informó que la oferta pública inicial de SpaceX recibió más de US$ 70.000 millones en órdenes sólo de inversionistas retail o minoristas, a lo que voces del mercado apuntaron se trata de una demanda total que superaría en cuatro veces la oferta disponible de acciones.
Por ello, la posibilidad de que una parte relevante de sus seguidores quede sin asignación en la IPO alimenta las apuestas de una apertura con alta presión compradora y volatilidad.
"Cuando una empresa de esta magnitud se abre al mercado, no solo atrae a inversionistas especializados. También despierta el interés de personas que quizás nunca habían invertido antes y que ven una oportunidad de hacer crecer su dinero con el tiempo comprando acciones de compañías que conocen y siguen desde hace años", comentó el country manager de XTB, Diego Mora.
Esa presión compradora se transformó en uno de los principales ingredientes detrás del repunte bursátil de Wall Street que se encuentra en verde y que a mediodía tiene al Nasdaq subiendo en un 0,3%. Una sesión en que el apetito por riesgo desafió el deterioro del escenario geopolítico en Irán.
Según Bloomberg, los inversionistas minoristas recibirían al menos el 20% de las acciones disponibles, elevando las expectativas de que quienes queden fuera intenten comprar una vez que los títulos comiencen a transarse en el mercado secundario.
El fenómeno tiene un componente conocido para Wall Street: el factor Musk. El fundador de SpaceX arrastró una amplia base de inversionistas minoristas desde Tesla, donde ese segmento posee cerca del 40% de las acciones de la compañía, según estimaciones de BNP Paribas.
¿A qué hora?
La cuenta regresiva también comenzó entre las plataformas que darán acceso a los inversionistas. Según explicó Fintualist, el viernes a las 9:30 horas partirá la fase de descubrimiento de precio, período en que, antes de que la acción pueda transarse en el mercado, Nasdaq observa el comportamiento de las órdenes para encontrar un precio de equilibrio.
Un proceso de descubrimiento de precio de SpaceX que debería terminar entre las 12:00 y las 14:00 horas. Así, durante los primeros minutos de negociación, los inversionistas solo podrán comprar acciones enteras mediante órdenes límite, una medida orientada a asegurar el buen funcionamiento de la operación y la experiencia de los clientes.
Aproximadamente cinco minutos después de la apertura, se habilitaría la inversión en acciones fraccionadas y tanto órdenes límite como de mercado y el lunes 15 de junio tambien operería bajo ese esquema.
Prueba de fuego
¿Qué pasó en el pasado con la apertura de una empresa de esta envergadura? La advertencia es que no se repita lo de Facebook. La expectativa no solo está en la compra y venta, sino también en cómo la infraestructura del mercado será capaz de procesar una operación como esta sin grandes sobresaltos. Reuters reportó que Nasdaq, creadores de mercado como Citadel Securities y Jane Street, corredoras, firmas de inversión y proveedores tecnológicos han realizado simulaciones y pruebas de estrés durante las últimas semanas para evitar fallas en el debut.
El recuerdo que sobrevuela es el de Facebook en 2012, cuando problemas técnicos en Nasdaq generaron horas de incertidumbre sobre la correcta ejecución y terminó cortándole cientos de millones de dólares a los “market makers”.
Para evitar eso, Nasdaq realizó simulacros de IPO durante fines de semana en el último mes, mientras S&P Global -que provee tecnología para facilitar asignaciones a inversionistas institucionales- aumentó en 200% la capacidad de su infraestructura y utilizó inteligencia artificial para verificar su eficiencia.
¿Qué es lo típico? En una IPO la bolsa recopila órdenes de compra y venta antes del inicio de la cotización, mientras los bancos colocadores monitorean la profundidad para determinar un precio de apertura equilibrado. El desafío, en este caso, será hacerlo frente a una avalancha de órdenes y expectativas.