Luego de que el biministro de Obras Públicas y Transportes, Louis de Grange, confirmara este jueves que los corredores de las rutas 150 y 160, y la Autopista Concepción – Talcahuano serán ejecutados directamente con financiamiento del Estado, a través de la Dirección de Vialidad, expertos de la Universidad San Sebastián (USS) analizaron las implicancias de haberlos traspasado desde el sistema de concesiones, como estaban concebidos originalmente.
El anuncio, realizado tras una reunión en Concepción con autoridades regionales, dejó abiertas interrogantes sobre los plazos, la disponibilidad de los recursos y la capacidad de ejecutarlos.
Lucas Serrano, director de Administración Pública de la USS, catalogó como una "buena noticia" la decisión de seguir adelante con los proyectos, pues impulsarán el empleo y la inversión. No obstante, advirtió que transitar desde un modelo de concesiones hacia el uso de recursos sectoriales "no es una modificación menor". Este cambio “obliga al Estado a financiar directamente los trabajos mediante el presupuesto del MOP, asumir la ejecución y, eventualmente, levantar nuevos procesos administrativos y licitatorios”.
Serrano enfatizó el impacto económico, recordando que detener proyectos que ya habían superado los procesos de evaluación, “afecta la confianza en la capacidad de planificación del Estado, lo que a su vez genera incertidumbre para futuras inversiones”. El académico añadió que en zonas con alto desempleo y baja inversión, como lo que sucede en Biobío, “retrasar este tipo de iniciativas termina generando costos económicos y sociales que son muy superiores al ahorro fiscal inmediato que se buscaba”.
En esa línea explicó que “en gestión pública no basta con anunciar que una obra continuará: se requiere certeza presupuestaria, continuidad administrativa y capacidad de ejecución”; por lo tanto, es fundamental que las medidas se traduzcan en obras concretas y no en más postergaciones.
"Más que una mejora vial"
Respecto a la repercusión de las decisiones del Ejecutivo, el doctor en Ingeniería y director de Investigación de la Facultad de Ingeniería de la casa de estudios, Eric Forcael, advirtió que “no ejecutar estas obras no sólo consolidaría la congestión extrema, sino que incrementaría los costos logísticos asociados al transporte de carga hacia los puertos”. Para Forcael, estos corredores representan “mucho más que una mejora vial”, son infraestructuras fundamentales para fortalecer toda la plataforma logística de la región del Biobío.
Agregó que los corredores de transporte público en el Gran Concepción son esenciales para avanzar en la integración física con el Biotrén y facilitar la incorporación de buses eléctricos, elementos que se proyectan como los modernizadores del sistema, que también es una deuda postergada por 20 años, según comentó tras la reunión con el ministro, el gobernador de Biobío, Sergio Giacaman.
Por lo pronto, las autoridades regionales esperan a que dentro de un mes, De Grange y su equipo presenten una carta Gantt y los estudios técnicos que permitan la ejecución de las obras.