Con una propuesta que conecta la economía circular, la tecnología avanzada y una mirada de ciudad sostenible, donde coexiste el desarrollo social y económico, el Grupo CAP y Huachipato presentaron el plan maestro territorial "Huachipato: Territorio de Oportunidades", documento que proyecta la mirada que la siderúrgica de Talcahuano busca poner en marcha para reiniciar sus operaciones tras el acuerdo con Aceros AZA para compartir activos siderúrgicos.
La transformación del complejo que operó en la Región del Biobío por más de 70 años, surge como respuesta a la crisis industrial que golpeó a la zona, planteando un modelo que reemplaza los altos hornos por la manufactura avanzada y la producción de acero verde. “Cuando tomamos la decisión bastante difícil en agosto de 2024 de suspender las operaciones siderúrgicas, siempre supimos que teníamos que hacer algo. Y ese algo era transformar Huachipato en una plataforma de desarrollo regional”, declaró Nicolás Burr, gerente general de Grupo CAP.
Nicolás Burr, gerente general de Grupo CAP.
Retroalimentación de las áreas
En esa línea, el ejecutivo explicó que el primer hito del proceso es el acuerdo firmado con Aceros AZA, el cual contempla una primera fase de laminación hacia 2028 y una eventual segunda etapa para instalar un horno eléctrico que permita fabricar acero sustentable.
Para articular esta nueva matriz productiva, la estrategia de CAP es dividir el terreno de más de 750 hectáreas, ubicado en Talcahuano, en cuatro “distritos”. Así, las áreas industrial, logístico - portuaria, de innovación e inmobiliaria, tienen el desafío de converger y retroalimentarse para generar crecimiento y encadenamientos productivos eficientes, de manera que la reconversión esté “alineada con lo que sueña Biobío”, comentó Burr.
En esa línea, destacó esta interdependencia operativa al explicar que estos distritos tienen sinergias entre ellos y conforman un ecosistema. “En la medida que se desarrolle la industria hay más carga para el distrito logístico - portuario, y en la medida que hay más innovación hay más industria, y en la medida que hay más desarrollo inmobiliario (...) hay más atracción de talento y más ganas de ir a Talcahuano a trabajar”, argumentó el gerente del grupo acerero.
El gerente general de Huachipato, Jean Paul Sauré, rescató la vocación industrial de la zona como un impulso reactivador con alto potencial. “Biobío tiene tradición industrial, tiene conocimiento de academia, de profesionales y técnicos muy bien valorados (...) Creemos que este proceso de reindustrialización va a generar esta atracción y la gente se va a quedar acá, va a trabajar acá, va a vivir acá, va a generar un movimiento de innovación logístico - industrial”.
Fortalecimiento portuario
El fortalecimiento de la capacidad portuaria de Huachipato es uno de los pilares que ya muestra signos de reactivación acelerada. El terminal, ubicado en el área costera de las instalaciones de lo que otrora fue la siderúrgica más importante del país, ha ido recuperando los volúmenes de transferencia de carga, perdidos tras el cese de las operaciones del Alto Horno.
Tras la suspensión, nos fuimos casi a cero en los volúmenes y hoy día ya estamos casi en un millón de toneladas. Eso da cuenta de la ventaja competitiva que tiene el puerto de Huachipato”, declaró Nicolás Burr, quien añadió que el desarrollo económico en esta línea, está directamente relacionado con los proyectos logísticos que se vislumbran para el mediano y largo plazo en la región.
En efecto, la apuesta del holding es que esta infraestructura esté conectada por el norte y el sur a través del ferrocarril, para hacer más eficiente el trasporte de la carga. A ello se suma el potencial generado desde el aeropuerto Carriel Sur y la concreción del corredor bioceánico con Argentina. “Hay un corredor bioceánico desde el área de Neuquén, o de la provincia de Neuquén, hacia Huachipato que puede ser una oportunidad, una salida por el Pacífico hacia Asia”, explicó.
Integración armónica
El éxito de la reindustrialización no depende exclusivamente de los cercos hacia adentro, sino de cómo la actividad económica se integra armónicamente con el entorno urbano, el borde costero y el ecosistema de conocimiento penquista. Para lograr este objetivo, CAP trabajó durante más de un año con Fundación Metrópoli, una organización española especializada en urbanismo, con la que diseñaron un modelo que dialoga directamente con las metas de la Estrategia Biobío 2050.
Sauré destacó que “este modelo no es un ejercicio unilateral, sino la síntesis de un proceso participativo (…) fue un esfuerzo de la sociedad civil, pública, privada y la academia. Es un plan que ya está ocurriendo", comentó.
En esa línea relevó la necesidad de una gobernanza a largo plazo y que requiere de una continuidad en el tiempo. “Hay proyectos que son muy de largo plazo y que van a tomar tiempo. Las imágenes objetivos son de reconversión de lugares que pueden estar 10 años en proceso”, pues se trata de una iniciativa macro, que integra a la industria, la ciudad, la infraestructura, el conocimiento y el entorno.
Desde el sector público, el gobernador regional del Biobío, Sergio Giacaman, destacó que desde la compañía “han mantenido un compromiso permanente con la comuna de Talcahuano, con nuestra región”, haciendo una distinción respecto al impacto negativo en la economía local que tuvo el fin de las operaciones siderúrgicas, sobre todo en materia laboral.
Ese misma mirada fue la que rescató el alcalde de Talcahuano, Eduardo Saavedra, quien valoró la instalación e inversiones que realiza CAP en una comuna severamente golpeada por la desocupación laboral. “La instalación de AZA, ya es un tremendo anuncio que va a dar empleo en nuestra zona, pero adicional a ello, en las próximas semanas posiblemente el Grupo CAP va a seguir haciendo anuncios importantes”, comentó.