“Estamos muy contentos y entusiasmados con este proyecto: va a generar un momentum”. Así se declara el gerente general de Grupo CAP, Nicolás Burr, a solo pocos minutos de que la compañía informara al mercado -a las 08:54 de este viernes- la firma del acuerdo con Aceros AZA para combinar sus activos siderúrgicos y traer nuevamente a la vida la usina de Huachipato.
La operación, adelantada por DF el miércoles, contempla la compra de la totalidad de las acciones de Compañía Siderúrgica Huachipato por parte de AZA por un valor de US$ 130 millones, lo que considera el 15% de la propiedad de la empresa combinada para CAP, además de un director. Esa nueva empresa se llamará Aceros AZA S.A..
Según detalla Burr, la iniciativa tiene dos fases: el reinicio de los laminadores del complejo, con una inversión de US$ 20 millones; y la construcción de una acería eléctrica para producir 500 mil toneladas de “acero verde” al año, lo que sumaría US$ 250 millones de inversión desde AZA. Con todo, la firma controlada por las familias Matetic y Del Río desembolsaría del orden de US$ 400 millones en el negocio.
Si bien Burr marca que la fase del horno eléctrico estará sujeta a los requerimientos del mercado, la meta es alcanzar el circuito productivo completo bajo el modelo sostenible del nuevo dueño. De ahí que enfatiza que el negocio “se va a convertir en el proyecto ancla del distrito industrial” que CAP impulsa en la zona a través de cuatro distritos: innovación, logístico, portuario e inmobiliario.
“Para nosotros era muy importante ser parte de esta compañía, porque creemos que tiene mucho futuro”, dice Burr y agrega que “calza mucho dentro de la estrategia de CAP de rentabilizar activos que hoy no estaban valorados al precio que debiesen”.
"Lo que estamos haciendo es reaccionar rápido y reconvertirnos en un modelo de negocio que pueda ser sostenible en el largo plazo”
-Desde que cerraron Huachipato en septiembre de 2024, ¿siempre estuvo en los planes vender esos activos?
-Nosotros no cerramos Huachipato, sino que suspendimos la operación.
-Pero "indefinidamente"...
-Claro, indefinidamente. Y esto de alguna forma confirma que era una suspensión temporal y no un cierre. Lo que pasa es que el retomar la operación va a depender ahora de esta compañía y es una decisión de AZA y de su directorio volver a producir acero.
-¿AZA fue el único interesado o hubo otros?
-Estábamos negociando con AZA en forma no exclusiva y obviamente teníamos conversaciones con otros actores. Hablamos con todos los potenciales socios y el que más nos gustaba, por las características que tienen, por la cercanía en cuanto a cultura, visión de país y visión empresarial, era AZA con sus actuales accionistas. Además, era el proyecto que más compatible era con el desarrollo de los cuatro distritos, porque el proceso de AZA nos permite compactar la acería a 91 hectáreas, que es el 20% del total de la superficie (443 hectáreas).
-¿Quiénes o cuántos eran los interesados?
-Es confidencial, pero conversamos con varios. Esta era la mejor fórmula, porque hay otros activos que pueden ser reciclados y donde se pueden instalar otros proyectos industriales y, además, nos deja el activo portuario. Otros socios podían comprometer el desarrollo de los distritos.
-¿Cuándo partieron las negociaciones con AZA?
-La primera reunión que tuve con Hermann (von Mühlenbrock, gerente general de AZA) fue en noviembre de 2024, pero como idea de juntar fuerzas. Las negociaciones más intensas fueron el último año.
-Si las conversaciones partieron solo dos meses después de la suspensión y a menos de dos años vemos esta noticia, ¿el cierre de Huachipato pudo haberse evitado?
-Nosotros intentamos por todos los medios evitar la suspensión de Huachipato. Solicitamos (a las autoridades) las sobretasas que mitigaban el dumping que se generaba en China y no se pudieron implementar. En el mercado que estábamos el dumping era muy intenso y se ha exacerbado. Creo que esa decisión fue la correcta en el momento correcto y mirando lo que ha pasado posteriormente, nos hemos dado cuenta que con un modelo diferente como el que estamos implementando ahora, con capacidades complementarias entre CAP y AZA, con este nuevo circuito productivo que es mucho más compacto y compatible con rentabilizar otros activos que tenemos en Talcahuano, la compañía puede perfectamente volver a generar los flujos que debiésemos generar y las utilidades que nuestros accionistas con toda razón reclaman.
Esta transición era necesaria. Lo que estamos haciendo es reaccionar rápido y reconvertirnos en un modelo de negocio que pueda ser sostenible en el largo plazo.
-¿Era imposible para CAP llevar esa reconversión por sí solos?
-El mejor camino era una asociación y nuestro proyecto central es la reconversión de Huachipato en los cuatro distritos. Queremos liderar el espacio de los materiales críticos para la descarbonización con soluciones innovadoras y sostenibles, entonces, si nos metemos en acero, queremos que sea el más sostenible. Y este es un modelo que concreta la posibilidad de producir acero en el mediano plazo con otro circuito productivo y más compatible con lo que podemos hacer en esa zona.
-¿Cómo impactará esta transacción en los resultados de Grupo CAP?
-El valor económico para CAP está entre US$ 130 y 150 millones, que es el valor presente de la consideración de precio. Los efectos están en el límite de 2026 y 2027, pero todo va a depender de las condiciones precedentes.
-¿Cuáles son esas?
-Primero hay que separar los activos que interesan a AZA; se transferirán las acciones; después es la fusión y todo requiere la aprobación de la Fiscalía Nacional Económica, que podría tomar entre seis y nueve meses.
-Faltan pasos, pero ya el mercado celebró la operación y la acción se disparó…
-Todos estos proyectos que tienen que ver con rentabilizar nuestros activos y asociaciones, van a ser bien recibidos por el mercado.
-¿Qué asegura que lo que le pasó a Huachipato con CAP no le vuelva a pasar a AZA?
-El proceso de AZA es completamente diferente y eso genera la posibilidad de ser más competitivos en costo (...). Ahora, creo que es importante que en Chile tengamos una política que establezca condiciones para poder competir en una cancha pareja con otras legislaciones que al final del día no tienen las mismas disposiciones ni tampoco exigencias ambientales. Eso es importante revisar y creo que este gobierno está súper consciente de eso. 