El presidente de cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que la isla está abierta a la inversión estadounidense en la exploración petrolera, al tiempo que está preparada para combatir cualquier invasión proveniente de EEUU con la movilización total de sus fuerzas armadas y su pueblo.
“No hay enemigo que no pueda ser derrotado”, dijo el mandatario en una entrevista con el programa Meet the Press de NBC .
De acuerdo con información recopilada por Bloomberg, Díaz-Canel combinó posturas desafiantes y conciliadoras al responder preguntas sobre la campaña del Presidente Donald Trump para presionar económicamente a Cuba y sus insinuaciones de que el liderazgo de la isla podría ser el próximo objetivo de la administración después de Venezuela e Irán.
El mes pasado, Estados Unidos alivió el bloqueo petrolero de facto al permitir que un cargamento ruso de aproximadamente 730.000 barriles de crudo llegara a Cuba. En aquel momento, Trump afirmó que prefería permitir la entrada del petróleo porque el pueblo cubano lo necesitaba.
Díaz-Canel dijo en ese entonces que el envío solo cubriría un tercio de las necesidades petroleras de Cuba en un mes, lo que llevó al país a diseñar "una estrategia integral para la transición energética" que incluye energías renovables y conservación de la energía.
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“Estamos explorando nuevos yacimientos y estamos abiertos a la inversión extranjera en Cuba para la exploración y perforación petrolera”, afirmó. “Cuba recibirá con gusto a las empresas estadounidenses que deseen participar”.
Tras confirmar las conversaciones con Estados Unidos, el gobierno cubano liberó a algunos presos políticos y ofreció abrir su economía a la inversión de cubanos residentes en el extranjero.
Díaz-Canel afirmó no haber hablado con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y negó que Estados Unidos exigiera a Cuba la liberación de presos políticos, la convocatoria de elecciones multipartidistas o el reconocimiento de los sindicatos y la libertad de prensa.
Trump y sus principales aliados quieren reemplazar a Díaz-Canel, a quien acusan de haber arruinado la economía y consideran incapaz de liderar cambios políticos y económicos. Sería el segundo líder latinoamericano destituido por la administración Trump, tras el derrocamiento de Nicolás Maduro en una operación respaldada por Estados Unidos en Venezuela en enero.
Díaz-Canel negó que su gobierno tuviera responsabilidad alguna por la difícil situación de la isla y culpó al embargo comercial estadounidense vigente desde la década de 1960. Defender a Cuba de la agresión extranjera implicaría su doctrina de la "guerra de todo el pueblo", declaró a NBC.
“Cada hombre o mujer cubano tiene una misión, un propósito, un lugar que defender, y tendrá su propio lugar que ocupar en esa defensa”, dijo Díaz-Canel.