José Codner Chijner, fundador de la cadena Farmacias Ahumada (FASA), murió a los 84 años. Durante su vida dio contadas entrevistas, siempre al semanario La Palabra Israelita. “Le recomiendo a todo empresario estar cerca del origen del negocio”, fue una de sus frases más recurrentes.
El empresario estudió Farmacia y partió como empleado de su padre en una botica, la York, en calle Compañía. Cuando su progenitor falleció, las farmacias Santo Domingo quedaron para su madre y la otra pequeña para los hijos. José terminó comprándolas todas.
El salto llegó el año 1973, cuando pagó un derecho de llave para un local en Providencia, donde está el Drugstore. Luego compró otras farmacias, hasta que se hizo cargo de la concesión de la farmacia de la Posta de Urgencia en 1976. "En ese momento cambiamos el nombre a Ahumada", recordó en una entrevista.
En 2018, Codner lanzó el libro “De una esquina a un continente”, en donde relató su historia empresarial, así como la llegada de su familia como inmigrantes, pasando por el crecimiento e internacionalización de FASA, su apuesta por Brasil y hasta la venta de la empresa. ¿Hay referencias al caso colusión de las farmacias? El libro tiene casi 200 páginas, pero su autor le dedicó dos párrafos a la denuncia y posterior multa.
“Me prometí no hablar nunca más públicamente”, dijo el empresario en 2016.
Sus frases
En 2010, y tras el bullado caso de colusión, el empresario recibió US$ 234 millones por el 51,1% de la cadena que manejaba junto a su núcleo familiar y que él mismo fundó en 1969. Sus socios eran el grupo Falabella, que también vendió.
El comprador fue el grupo mexicano Casa Saba, que a su vez, en 2014, traspasó el negocio a Walgreens Boots Alliance. En mayo de 2023, la empresa estadounidense acordó traspasar toda la propiedad a un grupo de inversionistas locales formado por LarrainVial e Inversiones Da Vinci (ligada a Guillermo Harding y Gabriel Ruiz-Tagle), sus actuales dueños.
En una entrevista en 2018, Codner dijo que el “momento más ingrato” al mando de FASA fue cuando “nos pasaron 125 partes en una mañana por sustitución de medicamento (...) lo bueno es que le ganamos 124 de las 125 demandas”.
Tras la acusación de colusión destapada por la Fiscalía Nacional Económica (FNE) y particularmente, tras la posterior decisión de FASA de reconocer su culpabilidad, el escenario no fue el mismo para Codner. Primero, se evidenciaron las desconfianzas al interior del directorio de la cadena, donde las diferencias entre el controlador y parte del directorio (quienes alegaron total desconocimiento del acuerdo alcanzado entre la FNE y la compañía) no tardaron en estallar. Recordada es la carta de Codner donde acusaba de "krumiros" (rompehuelgas) a sus ex amigos y colaboradores Alex Fernández, Jaime Sinay, Gabriel Berzcely y Eduardo Bellinghausen.
En público, Codner jamás se refirió al caso. Solo una vez, en una junta de accionistas de la cadena de farmacias en medio del caso. Ahí, se enfrentó con sus exsocios de Falabella, específicamente con Juan Cúneo, uno de los principales accionistas del gigante del retail.
Fue en abril de 2009, cuando Codner, en su calidad de presidente y principal accionista de FASA, respondió a las acusaciones de Falabella (que en ese entonces tenía el 20% de la cadena de farmacias) y las AFP (que manejaban otro 25%), que cuestionaron que la empresa reconociera una colusión con sus rivales, y que no se informara al directorio el detalle del acuerdo con la FNE.
En la recordada junta de accionistas, los minoritarios pidieron la salida de Alejandro Rosemblatt (yerno de Codner), del fiscal Sergio Mejías y de todos los ejecutivos vinculados al caso. “Aún no entendemos, señor presidente, por qué razón aquellos ejecutivos que se coordinaron con otros actores de la industria siguen trabajando en la empresa y por qué no conocemos sus nombres. No entendemos por qué los responsables no son sancionados y por qué la administración que debió haber sido capaz de detectar estos actos sigue dentro de la compañía”, dijo Cúneo en la asamblea.
Codner respondió: “Fasa no va a iniciar ninguna caza de brujas hasta que alguien sea claramente juzgado y haya dictamen (...). Una caza de brujas como lo está planteando la carta de Juan Cúneo yo creo que sería horrible para la compañía. ¿Por qué no fue informado el directorio en su profundidad? El primero que lo debe saber es Juan Cúneo y que se atenga a las consecuencias. Desgraciadamente yo soy un hombre pequeño, no tengo el poder de él”.
En 2016, Diario Financiero se contactó con Codner, quien se limitó a decir: “Me prometí no hablar nunca más públicamente”.
Tras el caso colusión, el empresario se alejó del ruedo empresarial. Según entendidos, sus platas las maneja Tomás Müller, fundador del banco de inversión Altis y que en el gobierno de Piñera fue embajador en Inglaterra.
En sus últimos años, Codner se movía entre su casa en Santiago, su oficina en Alonso de Córdova, sus reuniones con sus amigos en el Estadio Israelita y el Starnberg Restaurant, y su casa en Punta Pite, un exclusivo condominio ubicado entre las localidades de Zapallar y Papudo.