“Construimos muros de arena de dos metros para resistir el golpe de las marejadas, pero el agua también llegó desde el otro lado, con las quebradas que arrastraron todo a su paso”. Así relatan los dueños de los emblemáticos restaurantes Tololo de Coquimbo y La Serena lo vivido en los últimos días en la Avenida del Mar, donde la famosa costanera no solo recibió el embate de las olas, que llegaron días antes del río atmosférico, sino que, además, fue testigo de cómo los ríos desbordados desembocaron en el Pacífico.
Agrupados junto a casi una veintena de locales, en la cooperativa Barrio del Mar, restaurantes y pubs de la bahía se prepararon para la llegada del temporal gestionando los trabajos de una retroexcavadora que operó casi sin cesar, día y noche, armando y rearmando pretiles de arena para proteger las estructuras de las olas durante esos días.
“Acá todos recuerdan el temporal de 1997, que le pegó muy fuerte a la región, pero éste fue mucho más dañino, incluso más que el tsunami de 2015”, comentan a DF el gerente general y el gerente de operaciones de Grupo Tololo, Mauricio Peyreblanque Kuhn y Benjamín Peyreblanque Pérez. “Este hito, sin duda, va a quedar marcado en nuestra historia”, agregan los primos y miembros de la segunda generación de la familia a cargo del negocio gastronómico fundado en 1995.
Entre las dos sucursales de la icónica cadena, fue la versión Tololo Beach, ubicada sobre la playa, la más perjudicada. Así, según recuerda Mauricio, quien lidera esta operación, la noche del domingo se vivió el punto más crítico del evento.
“Estuvimos haciendo guardia hasta las dos de la mañana, cuando dejó de llover y estaba todo controlado. Aprovechamos ese momento para ir a abastecernos y descansar, pero durante la madrugada apareció el agua desde el este y se fue acumulando en distintas zonas de La Serena, hasta que, a eso de las 09:00 horas, encontró su espacio y avanzó con mucha fuerza hacia el mar”.
El restaurante de pescados y mariscos quedó justo en medio. “La corriente era muy fuerte y venía llena de escombros y troncos, no podíamos hacer nada, era muy peligroso, fácilmente nos podría haber arrastrado al mar”, cuenta. Fue así que un cauce de la quebrada pasó entre la estructura del restaurante y arrastró consigo parte de la cafetería del local, además de inundar sectores de las instalaciones.
“Estamos buscando financiamiento por todos lados para poder hacer andar la máquina, porque esto te desfonda completamente”, cuentan los primos Peyreblanque.
Ante el desastre y las fallas de los sistemas eléctricos, unos 800 metros más al sur y sobre la vereda del casino de Coquimbo, Benjamín recibía gran parte de la mercadería del local hermano en Tololo Beef, que sufrió en menor magnitud las consecuencias del sistema frontal. Desde entonces, amigos, familiares y colaboradores han ido voluntariamente a diario a ayudar con el despeje de las dos zonas.
Una buena noticia llegó este jueves: después de cuatro días sin agua potable, volvió el servicio. "Desde las 13:00 horas reabrimos nuestras puertas", comentan felices los dueños de Tololo, que proyectaban más días sin poder operar debido al corte. "Sabemos que tomará un tiempo que las personas se entusiasmen para salir de nuevo, pero ya estamos esperándolos para disfrutar de la gastronomía de la IV Región".
Pérdidas y ayuda
“Por mucho que todos hayamos sabido que venía un frente así, era imposible anticipar el daño que generaría. Tomamos todos los resguardos necesarios, invertimos en motobombas, en sistemas de soporte, nos organizamos con los otros locatarios, porque, además, era la semana clave del mes para el sector gastronómico y del turismo”, comenta el gerente de operaciones.
Es que en plenas vacaciones de invierno y justo con un fin de semana largo, la Avenida del Mar se preparó no sólo para resistir la lluvia, sino que también se abasteció para aprovechar el mayor flujo turístico que se anticipaba para esos días pese al temporal.
De ahí que las pérdidas sean aún mayores. Solo para el Grupo Tololo, entre las ventas que no fueron, la pérdida de insumos, materia prima y daños, el perjuicio alcanzaría al menos los $ 200 millones, afirman los Peyreblanque.
“En estos momentos estamos buscando financiamiento por todos lados para poder hacer andar la máquina, porque esto te desfonda completamente”, dice Mauricio, que valora la postergación del pago del IVA gracias al decreto de Zona de Catástrofe.
Al respecto, comenta: “Sabemos que el Ministerio de Hacienda enfrenta problemas de caja fiscal, pero esperamos que, de alguna manera, se pueda ayudar al tan importante sector turístico y gastronómico de la Región de Coquimbo. No hablamos de condonación, sino de postergar algunos pagos de impuestos. Hay muchos locales que la estamos pasando mal y cualquier ayuda es bienvenida”.
-¿Creen que para septiembre ya esté todo normalizado en la zona?
-Probablemente sea mucho antes. Tenemos dos muy buenos alcaldes en Coquimbo (Ali Manoucheri) y La Serena (Daniela Norambuena), que son muy pro turismo y que empujan con mucha fuerza estas dos ciudades. Sabemos que se la van a jugar, como lo están haciendo, para reactivar y levantar esto lo antes posible. También quiero destacar a los locatarios de la Avenida del Mar, que se han visto muy golpeados el último tiempo y es impresionando cómo entre todos nos hemos apoyado y cómo la gente, independiente de lo que pase, al día siguiente amanece, se levanta y la sigue peleando. Eso es súper admirable.
- En pocos años enfrentaron el tsunami, marejadas y este temporal. ¿Cuánto afecta el cambio climático la proyección del negocio?
- Estamos conscientes de que el mar está avanzando, de que las materias primas están cambiando y que nosotros mismos tenemos que ser un aporte para el medio ambiente y eso significa tomar iniciativas en esa línea, como lo hemos hecho. Hoy día es imposible mirar el futuro y separar la proyección del negocio del cambio climático.