El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, comentó que el sistema frontal que azotó en los últimos días a 10 regiones de Chile "es el río atmosférico más grande que yo haya visto en 40 años, desde que estoy en la agricultura".
En conversación con DF, el exministro y líder del agro lamentó las consecuencias negativas del temporal para las familias damnificadas y los pequeños productores. Eso sí, sin dejar de lado los daños, sostuvo: "Si vemos el lado medio lleno del vaso, esto va a ser más bueno que malo para la agricultura".
"Aquí hay que hacer una reflexión profunda", dijo. "Estábamos atravesando una sequía brutalmente dura y, como siempre digo, la sequía es como un terremoto silencioso. Los embalses estaban a menos de un 10% de su capacidad y en Coquimbo, donde hay ocho, estaban al mínimo y ya íbamos a entrar en conflicto entre el agua para el consumo humano y el agua para la agricultura".
Enfatizó que "la cantidad de metros cúbicos por hora que le está llegando a cada uno de estos embalses es altísima". También dijo que se están recuperando las napas subterraneas, los pozos profundos y la cantidad de nieve en la cordillera, cuyas reservas eran un 92% menores que las de un año normal entre la IV y VI región. "Para regiones como Coquimbo, que ha perdido un 40% de su superficie agrícola producto de la sequía, lo que está pasando con sus embalses es una muy buena noticia", reafirmó.
Zonas y sectores productivos más afectados
"Lo más complicado son las provincias de Vallenar y Coquimbo. Después, me atrevería a decir Biobío y la Araucanía en la costa", comentó el presidente de la SNA. Profundizó que los más afectados son los pequeños productores del sector debido a los daños a sus invernaderos, pero sobre todo "a los impactos en la infraestructura vial rural, puentes y caminos, lo que afecta la logística y distribución de los alimentos".
En esa línea, indicó: "No hemos visto una afectación mayor en la producción agrícola, salvo sectores puntuales anegados. Lo que sí se podría ver afectado son las frutas de invierno: paltas, cítricos, naranjas, limones, clementinas y también hortalizas, que vienen fundamentalmente del norte".
Aun así, Walker planteó que aún es "muy prematuro" vaticinar cambios en los precios y/o el abastecimiento de ciertos alimentos. Lo que sí adelantó es que "se viene una primavera muy difícil desde el punto de vista climático y agrícola, porque habrán precipitaciones mucho mayores que las de un año 'normal' y también temperaturas más altas justo en el estado de floración de las especies que es un momento muy sensible para los cultivos".
Consultado por la estimación preliminar de la consultora Colliers, que cifró en US$ 400 millones los daños para el agro, Walker señaló que el gremio aún se encuentra monitoreando la situación, aunque admitió que "sí me hace sentido valores de esa magnitud".