Cinco años después de aprobar la inversión que dio origen a Mt Holland, SQM y Wesfarmers volvieron a abrir la billetera. Los socios anunciaron una nueva inversión de entre US$ 900 millones y US$ 1.000 millones para duplicar la producción de concentrado de espodumeno, reforzando el que se ha convertido en uno de los principales ejes de crecimiento internacional de la minera chilena a través de su sociedad conjunta Covalent Lithium.
La decisión no solo responde al buen desempeño operacional del complejo industrial, sino también a un cambio en las condiciones del mercado mundial del litio.
La iniciativa contempla la ampliación de la mina, la construcción de una segunda planta concentradora y una nueva instalación integrada de clasificación de mineral. Con ello, la capacidad nominal de producción de concentrado de espodumeno se duplicará, desde unas 380 mil toneladas anuales hasta 760 mil toneladas, con una ley de 5,5% de óxido de litio, según informó SQM.
La participación de la compañía chilena -controlada por el grupo Pampa- en la inversión se estima entre US$ 450 millones y US$ 500 millones, consecuente con su participación de 50% en la sociedad Covalent Lithium.
La construcción de la segunda concentradora comenzaría durante el segundo semestre de 2027 y los primeros volúmenes provenientes de la expansión se esperan para la primera mitad de 2030.
El gerente general de SQM, Ricardo Ramos, destacó que Mt Holland ya opera a plena capacidad y con costos competitivos. "Durante los últimos cinco años, Covalent Lithium ha demostrado ser un negocio integrado de litio de clase mundial: la mina y la concentradora están operando a plena capacidad y entregando costos competitivos, y esta expansión es el siguiente paso natural para maximizar el valor de lo que hemos construido juntos", afirmó.

Los factores que pesan
La decisión de SQM, coinciden los expertos, responde a una combinación de factores: la recuperación de los precios del litio, un cambio en la demanda por los distintos productos químicos y la necesidad de diversificar el crecimiento más allá del Salar de Atacama.
Uno de los elementos que explica el momento escogido para ampliar la operación es la evolución reciente del mercado. José Hofer, especialista en baterías de litio y materiales de la consultora británica Supply Chain Insights, explicó que durante 2025 varios yacimientos chinos de baja ley, así como algunos proyectos africanos permanecieron fuera de producción porque los precios del litio estaban por debajo de sus costos productivos.
Con la recuperación de las cotizaciones, parte de esa oferta comienza a reactivarse y podría ejercer nuevas presiones sobre el mercado. En ese escenario, sostuvo Hofer, productores de concentrado como SQM buscan aprovechar la actual ventana para incrementar su capacidad.
"Hay varios depósitos chinos de muy baja ley y algunos africanos que empiezan a producir más. Estos yacimientos no estuvieron activos durante 2025, principalmente porque el precio estaba bajo el costo de producción. Ahora empiezan a producir y van a generar algo de presión sobre el precio", explicó.
El managing partner de iLiMarkets, Daniel Jiménez, coincide en que la recuperación de los precios cambió el escenario para los productores. Explicó que mientras el carbonato de litio se transaba en torno a US$ 8 o US$ 9 por kilo, era difícil justificar nuevas inversiones, aun cuando existiera la convicción de que el mercado se recuperaría.
"Siempre dijimos que los precios tendrían que ubicarse entre US$ 16 y US$ 20, porque el sistema no resiste valores de US$ 8 o US$ 9. En ese contexto, las compañías no estaban generando caja para invertir. Ahora, con una recuperación de los precios, vuelven a generar caja y la decisión de invertir se vuelve mucho más fácil, porque cuentan con una fuente propia de financiamiento", sostuvo.
Un segundo elemento responde al cambio en la demanda por los distintos productos derivados del litio. Hasta hace algunos años, la expectativa predominante era que el hidróxido lideraría el crecimiento, impulsado por las baterías con alto contenido de níquel. Sin embargo, esa tendencia perdió fuerza y el mercado volvió a inclinarse hacia el carbonato.
"Hace un par de años se pensaba que el mercado se iba a volcar hacia el hidróxido de litio y hoy es todo lo contrario. Gran parte de la demanda está puesta nuevamente en el carbonato", sostuvo Hofer.
La situación también responde a la estructura geográfica del mercado. China, el principal consumidor mundial, utiliza mayoritariamente carbonato de litio, mientras que el hidróxido se destina principalmente a Corea del Sur, Japón, Europa y Estados Unidos.
En ese contexto, Australia aparece como una alternativa natural para el crecimiento de SQM. Jiménez explicó que el Salar de Atacama enfrenta restricciones hidrogeológicas que limitan el aumento de producción mediante una mayor extracción de salmuera, por lo que el crecimiento depende principalmente de mejoras en recuperación y eficiencia.
"El crecimiento en el Salar de Atacama es limitado, por lo que las mejoras vienen principalmente por una mayor recuperación del litio y eficiencias operacionales. Ya no es posible extraer más salmuera debido al equilibrio hidrogeológico del salar. Por eso hay que mirar otras alternativas. Personalmente, me gusta mucho Argentina, aunque Australia también es una muy buena opción, al igual que Brasil", afirmó.
Los peros de Australia
Pese a esas ventajas, Australia no está exenta de dificultades. Hofer recordó la compleja experiencia que han tenido varias plantas de procesamiento químico de litio en ese país, entre ellas los proyectos de Tianqi e IGO en Kwinana, Albemarle junto a Mineral Resources y la propia refinería de Covalent Lithium, que ha enfrentado retrasos.
"Las experiencias en Australia han sido principalmente fallidas, sobre todo en proyectos químicos de litio. El proyecto de Tianqi e IGO tuvo dificultades, el de Albemarle con Mineral Resources también resultó mal y el proyecto de Covalent se ha demorado más de lo previsto", afirmó.
Pero, más allá de esos tropiezos, Jiménez advierte un desafío de largo plazo: sostener el crecimiento de la producción. Explicó que buena parte del auge australiano se apoyó en un reducido grupo de grandes descubrimientos de litio, muchos de ellos asociados originalmente a antiguas minas de oro, por lo que hoy el desafío pasa por encontrar nuevos yacimientos económicamente rentables.
"Australia es una alternativa atractiva, pero también es cara y lenta. Su crecimiento se apoyó en seis o siete proyectos cuyos descubrimientos de litio fueron, en muchos casos, casi fortuitos y estuvieron asociados a antiguas minas de oro. Hoy, para seguir aumentando la producción, el país necesita descubrir nuevos recursos", sostuvo.
A juicio del especialista, esa tarea no ha resultado sencilla. "Actualmente no existe un proyecto nuevo y claramente identificado que pueda entrar en producción en un horizonte razonablemente cercano. Eso demuestra que, aunque Australia ha crecido con fuerza, no ha sido fácil encontrar nuevos yacimientos económicamente rentables", señaló.
A ello se suma que incluso las expansiones sobre operaciones existentes requieren largos plazos de ejecución.
"La expansión en Australia tiene todo el sentido del mundo. Es un recurso de muy buena calidad y de bajo costo. Lo único decepcionante es que la ejecución será lenta, porque la nueva capacidad recién comenzará a producir en 2030", afirmó.
Y concluyó: "En Australia, una expansión brownfield que demora cuatro años -y ni siquiera es un proyecto greenfield- sigue siendo un plazo muy largo".
Con todo, los analistas coinciden en que la decisión de SQM y Wesfarmers refleja que Australia continúa siendo uno de los mercados más atractivos para desarrollar proyectos de litio de gran escala. Aunque el país enfrenta desafíos tecnológicos, de exploración y de plazos, ofrece recursos de alta calidad, costos competitivos y una vía para diversificar el crecimiento en un momento en que el Salar de Atacama enfrenta límites para seguir aumentando su producción.