El gobierno de Donald Trump redobló este martes la presión sobre las estaciones de servicio para que reduzcan el precio de la gasolina, en una ofensiva que busca que los consumidores lleguen al fin de semana del 4 de julio —cuando Estados Unidos conmemorará el 250° aniversario de su independencia— pagando menos por el combustible.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, reforzó el mensaje del Presidente durante una entrevista con Fox News, en la que pidió a los minoristas actuar con responsabilidad. "Animo a todos los minoristas de gasolina, algunos de los cuales pertenecen a las grandes petroleras, otros son independientes y otros forman parte de cadenas internacionales de tiendas de conveniencia. Les animo a que actúen de forma responsable, especialmente con motivo del 250 aniversario, porque estamos atentos", afirmó.
Las declaraciones se producen un día después de que Trump utilizara su red social Truth Social para exigir una baja inmediata de los precios de la gasolina. "Los minoristas de gasolina deben bajar sus precios, ¡INMEDIATAMENTE! No habrá especulación, lo cual es totalmente ilegal. Si los minoristas no lo hacen, ¡les esperan grandes problemas! Empiecen a fijarse como objetivo la cifra de unos 2,5 dólares por galón", escribió el mandatario.
El objetivo fijado por mandatario aún parece distante. Según la American Automobile Association (AAA), que elabora el principal indicador de precios de combustibles en Estados Unidos, el galón de gasolina regular promediaba este martes US$ 3,85 a nivel nacional.
La presión de la Casa Blanca coincide con un retroceso en el precio internacional del petróleo tras la reciente desescalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, luego de que las cotizaciones se dispararan en los últimos meses por la guerra y las interrupciones en torno al estrecho de Ormuz. Trump ha sostenido que la caída del precio del crudo debería reflejarse rápidamente en el valor que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
La semana pasada, el Presidente ya había elevado el tono al señalar que había instruido al Departamento de Justicia investigar a las compañías petroleras por no trasladar a los consumidores la baja en los costos del crudo, acusándolas de "estafar" a sus clientes.
La ofensiva también tiene un componente político. Los altos precios de la gasolina han sido una de las principales preocupaciones de los consumidores estadounidenses y constituyen un tema sensible para los republicanos, que buscan preservar sus estrechas mayorías en el Congreso de cara a las elecciones de noviembre.